miércoles, 7 de agosto de 2013

CASO VENEZUELA- APROXIMACIÓN A UNA REFLEXIÓN ACERCA DE NOSOTROS Y VENEZUELA.-

                                              Torre de Babel


         
En mi vida he tenido la fortuna de encontrarme con grandes maestros unos me han orientado hacia lo procedente, sensato, decente, ético y moral y otros, afortunadamente los menos, me han dejado una dura secuela en el alma. De estos últimos, he recibido las más grandes lecciones para reconocer a un hipócrita que vive “Al Filo de la Navaja” como los personajes de aquella vieja novela, del mismo nombre,  de 
William Somerset Maugham Seres prestados a la vida y su transcurrir, vestidos con trajes de transeúntes, visitantes y pasajeros en un viaje cuyo fin o llegadero, es de origen desconocido para ellos y para los otros, sus atónitos espectadores. Estos seres deleznables hijos de la oportunidad, la apariencia y la impermanencia; viven su vida aparentando una moral que no es tal y ni se acerca a lo moral por sus ostensibles  dobleces. Son los reyes de lo aparente, del como si, tan popular en estos tiempos donde escasea la liquidez moral y abunda la mediocridad. De estos mercaderes del templo,  no daré los nombres, por pena ajena y por dolor en lo personal. Sin embargo, muchos de los que me conocen sabrán a quienes me refiero.

De los otros, obtuve grandes lecciones que me han permitido mantener esta osera que me ha acompañado en el transcurrir de mi vida, con la columna erecta, la cabeza en alto y bien sostenida en su sitio. Poseedores de gran sabiduría, honestidad, decencia, sencillez, responsabilidad y maestría en las artes del buen vivir, supieron sembrar en mí, en este terreno, con deseos de recibir buenas semillas y generar buena cosecha, la aspiración  de crecer, asumir retos, aprender, luchar por lo que consideraba justo. Pero sobre todo, me enseñaron el concepto práctico de la responsabilidad para enfrentar los resultados de mis decisiones,  fueran estas de aciertos o desaciertos. A ellos, estaré agradecida mientras viva.

Uno de estos seres fue el Dr. Esteban Emilio Mosonyi, Director, para entonces, del Doctorado en Ciencias Sociales. Me acuerdo que esa mañana que llegué a la Dirección del Doctorado,  me sentía muy mal porque estaba recién operada de una dolencia y había tenido que subir varias escaleras para llegar a la oficina en el tercer piso. Llegué con aspecto de desmayo y aquel hombre de movimientos un tanto torpes, me  dio la bienvenida con un: mi amor qué tienes estás pálida y me buscó una silla y me trajo un vasito con agua. Al recuperar el aliento le dije a lo que iba y él antes de atenderme formalmente, me dio un beso en la frente y me dijo: bienvenida y, se presentó, con tal humildad que pensé que estaba en otro mundo y así era. Desde ese momento, todo para mí fue distinto. Estaba acostumbrada a la hostilidad que  se respira en ciertos recintos educativos, donde la educación a veces brilla por su ausencia. Esta genialidad de la antropología y el indigenismo casi me adoptó como una hija, aunque mi edad superaba esa posibilidad. Las mejores experiencias académicas las tuve con este docto de gran sapiencia y humanidad. Fue un lujo, nada despreciable,  tenerlo como profesor y ductor en mi consecución al doctorado. Hacia él,  todo mi respeto y consideración de por vida.

Otro de estos seres excepcionales que tocaron positivamente las fibras de mi existencia fue el Dr. Gustavo Martín Fragachán, profesor Titular de la Universidad Central de Venezuela, infortunadamente, fallecido hace pocos años  y a quien viviré eternamente agradecida, por todas las perlas doradas que puso en el collar de mi mente y mi sentir.

Lo recuerdo vívidamente, éramos amigos y colegas en la vida universitaria  y  en un día cualquiera, que asistí a una clase del doctorado que se impartía en el Edificio Cedíaz de Sabana Grande- hoy invadido y destrozado por los invasores de oficio- me lo encontré en un pasillo, nos saludamos y hablamos de mi  presencia en el lugar. Al respecto, le expliqué que venía a una clase de Introducción a la Etnopsquiatría, él me sonrió y me dijo esa la doy yo. Qué bueno les respondí. La tomé de última opción, no sabía que esa última opción cambiaría la forma de ver la vida para siempre. Fue una bendición que nunca he dejado de agradecer a la providencia. Llegué al lugar indicado, con la persona indicada. Sin duda me trajo un ángel enviado por el Señor.

Venía de realizar estudios en el extranjero y las limitaciones del idioma me había ayudado a curtirme en eso de practicar con el esfuerzo y la dedicación para lograr el máximo provecho en el tiempo reglamentario, que me otorgaba mi Beca de Estudios. Y, así lo hice, con boletín de honor en mi haber. Esta imponderable experiencia me abrió los ojos a otras formas de ver la vida en tierras lejanas y de retomarla con una visión más amplia a mi regreso.

Hoy miro hacia atrás con dolor y tristeza al constatar que no es ficción, que nos hemos convertido en una rémora del país que se perfilaba en los años 70, como un país en pleno progreso y con grandes posibilidades de expansión en materia educativa y en todos sus niveles. En algunos momentos y en algunos proyectos, fui parte actuante de esos positivos cambios. Las oportunidades de estudio después de la dictadura de Pérez Jiménez fueron reales, el analfabetismo aunque no superado en un 100% se disminuyó considerablemente, con el sistema democrático. Las oportunidades de entrar a las Universidades fueron hechos constatables, existían las Escuelas Técnicas y el Bachillerato que habilitaba para un oficio como una oportunidad laboral cercana.

¿Qué nos pasó? ¿Por qué caímos tan bajo? ¿Dónde está esa gente que se formó junto conmigo, para servir a su país con honor y dedicación? ¿De dónde surgió tanta indolencia, corrupción, perversión y envilecimiento?  ¿Dónde estuvo el detonador de la barbarie escondido que no lo vimos? ¿Cuándo dejó de importarnos el otro? ¿Cuándo dejó de importarnos la vida? ¿Cómo fue que permitimos graciosamente que todas estas señales crecieran? ¿Qué se gestaba en el núcleo vital de nuestras instituciones y de nuestros poderes que no nos dimos cuenta? ¿Cómo terminamos sin saber : ¿Qué es Patria, qué es Nación y qué es un País LIBRE? ¿Qué pasó con los defensores de esa PATRIA? ¿Cómo aterrizamos a la Colonización, sin COLÓN?

No lo sé, aunque a lo largo de estos casi 15 años, he venido esbozando algunas ideas en letras y más letras, que los más osado rotulan con un “Me Gusta”.

Ayer- 07 de Agosto de 2013- hice un pedimento a mis amigos de una página que sigo, a fin de que se anexaran, a manera de apoyo, a mi Blog de Etnopsiquiatría. Un Blog que tiene por finalidad, el análisis de temas relacionados con las enfermedades de la cultura, mediante la Metodología Etnopsiquiátrica Complementarista, que debería poder dar algunas respuestas a las preguntas  formuladas anteriormente.

El sabor que tengo,  al día de hoy es muy parecido al sabor que tuve cuando ganamos las elecciones y, por segunda vez, el SILENCIO se hizo más escandaloso y oscuro que el film: “El Último día de la Humanidad.” No pasó nada y pasó de todo. Como dijo Alí Primera: en respuesta a los atentados que sufrió: “uno masculla la rabia.” Qué otra cosa en esta anormal situación de estado de sitio, puedes mascullar. Rabia, vergüenza, pudor, dolor, impotencia, frustración y quizá, por qué
no decirlo, MIEDO. Miedo a morir otra vez y definitivamente.

Y me explico: a pesar de tener 1.400 y tantas personas adscritas a mi perfil, sólo logré como apoyo solidario de unas 22 personas, al momento de redactar este escrito. Algunas de ellas, no mostraron sus rostros, como si tratara de un panfleto que los llevaría al cadalso o a la guillotina. No obstante, debo agradecer, a aquellos que en el uso de su libertad lo hicieron por la vía reglamentaria: rostro y nombre= responsabilidad. Significa que respondo por lo que hago. A ESTAS PERSONAS MI RECONOCIMIENTO Y AGRADECIMIENTO TOTAL.

Todo lo anterior me lleva a ubicarme en el campo de la anomia comportamental que se ha instaurado como mecanismo de defensa en nuestra sociedad, mediante los cuales se pretende esconder el sentir y la acción mostrando un brazo sin mostrar las otras partes del cuerpo a manera de preservar, lo que sea que se piense que hay que cuidar. Me asomo y me comprometo lo menos posible y que otros lo hagan por mí. Esta parece ser la pobre lógica de sentido existente y  persistente.

Ahora bien, lo grave de este comportamiento de lenguaje poco homogéneo, a mi manera de ver, es que  cada uno de los que habitamos este expaís actúa y entiende lo que le da la gana de entender. Acá Wittgenstein tendría que sacar una tercera opción de lectura porque su segunda postura en el manejo de la lengua, no encajaría para nada en las formas y usos del nuestro. Al referirme a este aspecto viene a mi memoria, el hecho de que en estos tiempos, me he sorprendido, muchas veces, a mi misma, tratando de comprender y repreguntándome sí entendieron lo que dije o lo que quise decir. Y otras tantas veces dando explicaciones de por qué utilicé esta palabra y no la otra. Este fenómeno cada vez más común entre los venezolanos me tiene en ascuas y no es por ser zuliana, que allí todo ya está definido y nos entendemos, me refiero a la aldea mayor, ya que nuestros signos y sus significados han ido variando y ahora, por ejemplo, el semáforo en verde puede significar un choque por frenazo y el rojo por avance. En fin, David Cooper se daría un banquete descifrando el lenguaje de la locura de los venezolanos y tratando de explicar qué lo estamos pero no tanto, ya que en algunos momentos nos entendemos. Quién haya visto el show de Laureano Márquez cuando expone la ayuda que recibe algún herido venezolano por parte de la población actuante y cómo el sujeto herido, no se salva pero muere feliz, porque muere con cariño, entenderá.

En fin, llamo la atención sobre este crucial aspecto sopesando el impacto que puede tener en aquellos que esgrimiendo las ideas del honorable Simón Rodríguez continúan insistiendo en que sigamos con el ritornelo de “o inventamos o erramos”. A esto digo, ya está bueno de improvisación.
Se hace necesario enfrentar la problemática de nuestra Venezuela con un criterio de mayor seriedad y cientificidad. Basta de Eudomar Santos, hasta cuándo, podemos inventar y errar. O decir que ya vamos pa´allá.

Existe una realidad frente a nuestras narices, y es que nuestros valores de usanza, nuestros valores de convivencia efectiva, esos que fueron aceptados como guía para permanecer y subsistir como sociedad están trastocados y confundidos. No tienen valor de uso y todo ello, genera una gran desvinculación con nuestra esencia de ser venezolanos. Los valores que constituyen nuestro Ethos está desdibujado, Por lo tanto, nuestro Ethos es caprichoso,  a la carta y sigue el proceso temporal de la inmediatez. Ejemplo de ello es que:

La autoestima está comprometida, la indolencia tiene gran protagonismo, la solidaridad es un artículo de lujo, los deberes y derechos se transmutan según sea la ocasión, la exagerada individualidad es una moda, el poco compromiso y responsabilidad en una norma; los deberes y derechos se cabalgan con gran impunidad, la libertad es confundida con libertinaje, la corrupción campea en todos lo niveles, la presencia de un Super Estado es inocultable, la exagerada mención de la participación ciudadana hizo desaparecer la noción del ciudadano de carne y hueso. Estos son algunos de los antivalores que podrían guiar el comienzo de alguna investigación de rigor.  

Para no hacer más extensa mi exposición voy a cerrar con una cita del propio Gustavo Martín:

“….  Considero que lo importante es tomar conciencia en torno al hecho de que sin un  ethos; es decir, sin un grupo de valores que estemos dispuestos a compartir y a hacer respetar, no hay sociedad posible y que sin ésta no hay república imaginable como tampoco ninguna posibilidad de lograr un desarrollo sustentable. Ninguna sociedad puede subsistir con la predominancia de acciones y elecciones antisociales. De allí que, en mi perspectiva, la gran prioridad de la política educativa y cultural del Estado venezolano y de su actual o futuro gobierno debe ser la de crear ese ethos, la de desarrollar una ética pública, la de hacer que emerjan esos valores compartidos.” (1)

Finalmente, a mi sano entender y con la herramientas metodológicas que otorga la metodología etnopsiquiátrica, me atrevo osadamente a asegurar, que nos corresponde a los más dotados de conocimiento aproximarnos al problema e intentar diversas salidas, a objeto de acercarnos de manera paulatina a esgrimir soluciones menos políticas y más humanas.

  La Mesa está servida……

___________________
(1) LAS CONTRADICCIONES CULTURALES, LA ETICA Y EL DESARROLLO         SUSTENTABLE.**
     de Gustavo R. Martin, el Domingo, 21 de noviembre de 2010 a las 12:06

** Trabajo que me envió para mi consideración.


Por: Raiza N. Jiménez
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ANEXO OPINIÓN DEL HISTORIADOR VENEZOLANO, AZAEL VALERO.-


OPINIÓN SOBRE ARTÍCULO “CASO VENEZUELA - APROXIMACIÓN A UNA REFLEXIÓN ACERCA DE NOSOTROS Y VENEZUELA, POR LA DOCTORA EN ETNOPSIQUIATRÍA Y, POETISA, RAIZA JIMÉNEZ:
En primer lugar, deseo agradecer enormemente el honor y el orgullo que siento, al compartir con este servidor, una científica, historiadora, psicoanalista y hasta poetisa, la doctora Raiza Jiménez, el maravilloso artículo arriba indicado.
Se trata de la ilustrada Raiza Jiménez, zuliana ella de pura cepa y, a quien los relámpagos del Cata tumbo, abrieron para ella las ventanas de una formación entre “grandes maestros, en su vida, a quienes ella llama “hijos de la oportunidad” y, los más importantes, aquellos de quienes recibió “grandes lecciones” para su muy merecida sabiduría, acompañada siempre de los buenos principios que le forjaron “la responsabilidad y las artes del buen vivir” y, con ello, “enfrentar los resultados de sus decisiones”.
Una de las primeras virtudes que practica la doctora Raiza, es la virtud de la humildad, al compartir su sabiduría con todos nosotros, con el fin de que todos nos hagamos un “gnosce te ipsum”, “un conócete a ti mismo”; y luego nos preguntemos todos: “¿Qué nos pasó? ¿Por qué caímos tan bajo? ¿Dónde está esa gente que se formó junto conmigo, para servir a su país con honor y dedicación? ¿De dónde surgió tanta indolencia, corrupción, perversión y envilecimiento? ¿Dónde estuvo el detonador de la barbarie escondido que no lo vimos? ¿Cuándo dejó de importarnos el otro? ¿Cuándo dejó de importarnos la vida? ¿Cuándo fue que permitimos graciosamente que todas estas señales crecieran? ¿Qué se gestaba en el núcleo vital de nuestras instituciones y de nuestros poderes que no nos dimos cuenta? ¿Cómo terminamos sin saber: ¿Qué es Patria, qué es Nación y qué es un País LIBRE? ¿Qué pasó con los defensores de esa Patria? ¿Cómo aterrizamos a la Colonización, sin COLÓN?”.
¡Excelente, oh, ilustre Raiza. “Suma cum laude”, su digno psicoanálisis de una situación que debió haber sido analizada de tal manera en la Constituyente de 1999. ¿Pero qué pasó con esa Asamblea Constituyente? ¿Convocaron a los mejores hombres de la sociedad que tenía Venezuela al despedirse del siglo XX? ¡Pues no! La convocatoria se hizo para hombres que Raiza llama “hijos de la oportunidad”. En esta Asamblea Constituyente, la mayoría estaban “vestidos con trajes de transeúntes”, de “mercaderes del Templo” y, sucedió exactamente lo que afirmaba nuestro Genio Americano: que a veces “una Constituyente podía dar al traste con la república”.
La falta de una mayoría en la Asamblea Nacional Constituyente de 1999, de “hombres de grandes lecciones”, bien porque analizaran las enfermedades de la cultura, o bien porque practicaran las virtudes, fue lo que hizo que no se fuera leal a nuestros “Primeros Bienhechores de la Humanidad” y que, en nombre del Libertador, se ocultaran “los venenos ocultos” que facilitarían la permanencia de quienes habían pretendido y pretenden imponer por la fuerza y por el engaño, una ideología radical como lo es el comunismo, disfrazado de chavismo, de bolivariano, de socialismo de siglo XXI.
Pero, Ilustre Raiza Jiménez, si bien es cierto que algunos quisieran enviar pueblos al infierno, bajo la influencia del populismo que ofrece villas y castillos, que ofrece una Venezuela como la más grande potencia del mundo, con una sociedad con personajes que Usted describe como “pasajeros en un viaje cuyo fin o llegadero, es de origen desconocido para ellos y para los otros, los atónitos espectadores”, también es cierto que otros, como su Padre de la etnopsiquiatría, Georges Devereux y, sobre todo, como “nuestros Primeros Bienhechores de la Humanidad”, tienen la suficiente sabiduría como para servir de modelos de conducta para hacer nuevamente a Venezuela como una nación civilizada a la europea, decente y virtuosa para vivir y convivir con lo humano, por lo humano y para lo humano.
La psiquiatría y la Psicología Racional perfectamente pueden ir ambas de la mano a favor de los mejores moldes de conducta para la mejor sociedad venezolana. Fijémonos, por ejemplo que, su Padre de la Psiquiatría, hijo de padres judíos, fue un hombre virtuoso, un hombre humano y, por su propia sabiduría encontró la verdad, adoptando la fe católica, y no por eso se le tilda de religioso, sino de un gran hombre de bien; queriendo decir con esto que, nuestros “Primeros Bienhechores de la Humanidad”, proyectaron y establecieron para la República de Venezuela una democracia derivada de una realidad espiritual, con el fin de darle a los gobiernos democráticos “consistencia y permanencia” en el devenir de los siglos. Sin embargo, el descuido político de no atender con seriedad a estos “Primeros Bienhechores de la Humanidad”, la ignorancia y la indiferencia de lo que ellos hicieron a favor del género humano, las ambiciones particulares y la ambición de poder, han llevado al ocaso a quienes nos dieron la libertad y nos señalaron el camino de la paz y del bien, por la vía política. Algunos políticos del siglo XX, algunos catedráticos, algunos historiadores, algunos periodistas, algunos artistas plásticos, han preferido moldes de conducta como los de Fidel Castro, el Che Guevara y demás guerrilleros que han vivido como lo reza nuestra ilustrada Raiza en su valioso artículo: “viven su vida aparentando una moral que no es tal y ni se acerca a lo moral por sus ostensibles dobleces. Son los reyes de lo aparente, del como si, tan popular en estos tiempos donde escasea la liquidez moral y abunda la mediocridad”.
Mil felicitaciones, mi psicoanalista Raiza, por tan brillante artículo, porque el mismo ritma en armonía con la posición de partida de nuestros “Primeros Bienhechores de la Humanidad”; la piedra filosofal viene siendo la misma: partir de lo humano para conformarnos en una sociedad decente, culta y civilizada al mismo nivel de las naciones civilizadas de Europa. Usted, carísima Raiza, debiera ser una de las personalidades que debe salir en el momento mismo de la convocatoria a un Congreso Constituyente, Usted tiene el deber de ponerse a la orden para la próxima Constituyente, en bien de todos nuestros conciudadanos, quienes son los responsables de escoger para el Congreso Constituyente a los mejores hombres, a los hombres más virtuosos que regirán los próximos destinos de nuestra querida Venezuela. Por Azael Valero, a los 20 días del mes de noviembre del presente año 2016.

AZAEL VALERO