lunes, 26 de enero de 2015

LA MUERTE COMO SUJETO DE EPITAFIOS (LA CONTEMPLACIÓN DEIFICADA)


                                                                                                   Autor: Héctor Cediel Guzmán.-

CUNEGO-HAMILTON (1764): Andrómaca llorando la muerte de Héctor, grabado. New Haven: Yale Center for British Art; foto:Yale. En: OCKMAN (1993
                                                                                                        

Hablar de la muerte, es hablar del amor, de la vida. De esa vida que nos dieron en custodia y que en cualquier momento se nos va. He leído por casualidad, al investigar algunas fuentes, al Doctor Orlando Mejía Rivera, quien es uno de los literatos exitosos, por su devoción tranquila y estremecedora, por las letras, sin buscar el éxito por los caminos tradicionales, porque creyó en sí mismo, en su entrega y trabajo riguroso, y creyó que solo hay que ayudarle un poquito a ese destino, que es un buen cancerbero. El doctor Mejía, además, posee una rica experiencia, trabajando durante 10 años con enfermos terminales.

Mi pretensión no es incursionar en un tratado de tanatología, sino especular sobre el hermoso arte del bien morir, como consecuencia o fruto, de un buen vivir, o sea, vivir bien para morir bien. No es fácil aprender a morir, pero acaso, fue fácil, ¿Aprender a vivir?

Muchos “viven” para no pasar de incognitos por la vida. Todas las vidas, son novelas decantadas por el tiempo.Debemos cagarnos en la noticia, del hermano morir tenemos, como lo dicen los cartujos, y lo recrea Octavio Amórtegui en unos de sus textos. Odio las citas, pero le agradezco a Rilke, Dante, Virgilio, Rene Char, la Storni, Neruda, Borges, La mistral, Cernuda, Julia de Burgos, Octavio Paz, Rubén Darío y sobre todo a Juan Manuel Roca por esa maravillosa antología de poetas suicidas. Los cito, porque sé que al leerlos, no tengo necesidad de buscar demasiado o citar referencias, porque mucho de sus imágenes, queda dentro de nosotros. Todas estas lecturas le aportan a los arquetipos colectivos que enriquecen al conocimiento de la humanidad, son los archivos del genotipo humano, sin importar si los llamamos archivos akasicos o cultura general…

Me interesa rescatar el poder de curación de las palabras. Que el enfermo terminal no se vea como un esclavo sumiso e indefenso, ante una medicina deshumanizada, insensible, robotizada y sobre todo: Muda.

La poesía nos permite conocer, sentir, vivir y hasta disfrutar de la muerte. La sociedad le tiene miedo a esta temática, pero como pésimo suicida, conozco la magia del ritual, de las ceremonias en la soledad, lo que es descender hasta el culo de la inmunda y por eso, dudo que sea un privilegio de Esquilo, el esconder el gran secreto de o sobre la muerte. Hablar sobre la muerte, no es perder el tiempo, porque nos enseña a vivir con mejor calidad de vida, con razones o por qués…

No somos Orfeos para rescatar a nuestras amadas Eurídices, de la muerte; ni tenemos que descender a los infiernos para entenderla. Los poetas son chamanes que utilizan a sus versos como instrumentos que les permita viajar hasta el alma de sus avernos y cantarnos sus experiencias. Creo que debe de ser mágico, el poder viajar por ese mundo de los muertos. Es una soberbia necedad el intentar inmortalizarnos, confiando en los avances de la ciencia. Como todo lo que nace, debemos morir. Por eso, pensar y hablar de la muerte, debe de ser natural y no un tema arcaico o vedado.
Así como Caronte conducía a los griegos muertos, un texto o una carta oportuna, nos puede ayudar a comprender y a bien morir. Hemos estigmatizado a la muerte. La religión nos ha hecho un daño inimaginado, al atemorizarnos con demonios e infiernos, inventados.

El esqueleto con guadaña es inventado en los siglos XVIII y XIX, así como fue inventado el purgatorio y el demonio. La “bella muerte” es inventada por los románticos en el siglo XIX y es inmortalizada por esos “poetas malditos” que hoy solo serían muchachos inquietos u hombres perdedores, habitantes de inframundos… equivalentes a desechables o despojos humanos, desechos sociales… indeseables murtes…

Jamás el hombre ha sido más indolente ante la muerte masiva, como el contemporáneo. Vemos a diario muertos por los noticieros, pero nos aterra ver o conocer un cadáver. Por miedo, nos privamos de la sabiduría profunda de los moribundos. La hiperrealidad audiovisual de la alta tecnología, jamás superará a los verdaderos testimonios con los que nos enseña a vivir, la muerte. Más que la carroña de Baudelaire, me impresionaron las imágenes del holocausto nazi, de Biafra o las hambrunas africanas, de Vietnam o de nuestra violencia en Colombia, ilustrada en su libro por ex Monseñor Guzmán Campos… Todos nuestros orgullos terminaran en un hueco negro, dentro de una bóveda en donde seremos devorados por gusanos o fuego…donde los hermosos ojos se volverán dos túneles fétidos… el magno sexo encogido y los signos de descomposición maquillando la belleza.

La vida es una novela decantada por el tiempo. Un cuartico de hora, que se puede resumir en breves epitafios, ¿O serán lejanos quejidos de sus agonías? como:
“Esta noche escapémonos como los gitanos para dormir bajo las estrellas”
“Es fantástico escuchar lo que las leyendas dicen de mí”
“La vida es una comedia del absurdo surrealista tratada trágicamente”
“La inmortalidad crece trágicamente”
“Creaba versos como esparcía oleo irresponsablemente”
“Vivió temiendo escaso tiempo para morirse”
“Aquí donde estoy, hay más libertad de pensamiento”
“Escribió para que sus lectores olvidaran sus problemas”
“Vive el muerto. Calla el vivo”
“Aquí termina la historia de una negra bohemia”
“Silencio: Duerme un pensador”
“Por fin se va a enterar Dios, que yo existo”
“Murió sin prisa, porque siempre creyó vivir demasiado”
“Nada mejor que morir embriagado y bien comido, porque el camino es largo”
“Que felicidad poder morir bien sanito”
“Fue voz de pieles. Himalaya del erotismo.”
“No se molesten por mí. Aquí estoy”
“Disfruta de la vida. Aquí te espero”
“No sé qué voy a ser cuando sea cadáver”
“Quiso ser el Velásquez de la poesía”
“Regreso al principio y fin de todas las cosas”
“Morir es seguir viviendo, sin ver, ni amar.”
“Aquí yace desnudo de pudor”
“Aquí yace solita Solita”
“Su única universidad fue la vida y el trabajo”
“Hay que ahorrar para morir tranquilos Todos se avergonzaban de su profesión murte. Nadie asistió a su entierro”
“Un minuto de silencio y después: Rumbo al olvido”
“Si me quieres llevar, llévame pronto… y Dios le escuchó…”
“Se pudrió como muchas almas murtes, en vida…”
“¡Esta hembra era un hermoso ejemplar! Murió con una mano en la tristeza y otra en el amor…”
“Por su seguridad mental… es mejor no leer mis obras Murió creyendo que así nacería”
“Morir es apagar la luz y disfrutar de la larga noche…”
“Vivió predicando con su testimonio… al morir hizo lo mismo”
“Me encanta esta bóveda por su espacio y el silencio”
“No murió, aunque murió.”
“Marcó un antes y un después, como todos los grandes”
“Fue perfeccionista, hasta para morir bien muerto”
Es triste el destino y los finales de aquellos que terminan abandonados como animales viejos o enfermos o cual gloriosos barcos de guerra en tristes deshuesaderos…

La muerte nos habita el cuerpo, desde el nacimiento. De los cementerios clásicos que desaparecen, extraño los monumentos. Hoy los parques cementerios en las periferias de las ciudades, se confunden con los moteles, en donde los amantes se devoran a sus amadas, cual cuervos a la carroña. Hace tiempo que el cementerio dejo de verse como el lugar sagrado en donde se duerme. De esa lúgubre mortaja inventada en el siglo XVIII se ha saltado, al vestir con el mejor traje y a maquillar el cadáver con una sutil sonrisa, porque “no debe de haber muerto malo”… quizás por eso, una mujer nunca se suicida con arma de fuego, y prefiere las sobredosis… para verse bella después de muerta. Quizás la cultura mexicana es de las pocas que se ha atrevido a quitarle el antifaz a la muerte y a reírse de ella… porque recordar a los muertos debe ser motivo de fiesta…
Hasta la cremación es una solución práctica. Nos libera de las necias visitas al cementerio… del sentimiento de culpa por abandonar las tumbas…

Se me hizo curioso al visitar un palacio cerca a Madrid, “el pudridero” o sitio en donde se confina a la realeza, para ese grotesco espectáculo…como es el proceso de putrefacción, de descomposición. Curiosamente hemos aprendido a convivir con “los cadáveres humanos o muertos en vida”. Quizás para no sentir pánico o temor, deberíamos meditar como los budistas, al lado de cadáveres en descomposición. Hasta la muerte como terapia, en las cárceles o centros de adictos, podría ser una exitosa terapia de choque.

Es curioso ver como la vida, ha aprendido a coexistir con la muerte. Aunque es injusto, que no todos gocemos de la muerte que merecemos. Todos vivimos muriendo y renaciendo, y este ejercicio natural, nos debería enseñar a bien morir. Quizás más que la misma muerte, nos aterra, el olvido. El instinto de conservación, puede ser simplemente: miedo a la muerte. Hasta la sociedad de consumo es feliz aterrorizándonos, para vendernos seguros de muerte, no seguros de vida, para quienes nos aman y quedan en lista de espera.
Son 5 los pasos de los enfermos terminales: La Negación, la Ira, el Pacto, la Depresión y la Aceptación.
Mis padres murieron de cáncer. Mi amado cuñado, murió de cáncer, y cuando me sugirieron unos exámenes para descartar cáncer, recuerdo esos días de agobio, de dolor, esa necesidad de llorar, las náuseas y la depresión. Pienso que nos hemos enamorado demasiado de las vanidades del mundo, como lo canto Ferrat Sánchez. Como la democrática muerte nos depara un destino, al que ninguno de nosotros, logrará escapar, ¿porque no permitir que se coman los humanos, lo que se han de devorar, los gusanos? Como dice un dicho por ahí…

A veces pienso que Dios si es un ser… debe de parecer alzhéimer o debe de haber muerto… o sino, basta con observar al mundo, a su creación, o a un engendro murte. Admiro el sarcasmo de Quevedo, capaz de hacer reír a muchos moribundos en su época.

En la fase de pacto, imaginamos que nos curaremos. Confiamos en la ciencia, en las oraciones. La fe y la esperanza, se convierten en las mejores medicinas, porque hay que tener visión positiva frente a la muerte, hasta se llega a anhelar la muerte. Nos alejamos de las necedades y del hombre, y hasta elegimos vivir lejos de la vida. Hasta los románticos suicidas aman la muerte y lástima que se perdió esa hermosa costumbre, de suicidarse en el salto de Tequendama, equivalente a un Salto del ángel, en Venezuela, en donde los suicidas depositaban sus cartas de amor o de despedida, en “la piedra de los suicidas”.

Quizás muchos coincidimos con Baudelaire al no considerar un mundo diferente a este. Quien no se ha preguntado: ¿Por qué la muerte se lleva a las personas buenas y deja a seres mezquinos o escoria murte?

En la fase de aceptación, la melancolía es serena. Se comprende y se acepta a la muerte, como un viaje que nunca termina. Reflexionamos sobre la finitud y madura la aceptación. Al aceptar la muerte, todo se torna más poético. Adelantamos nuestros epitafios, conscientes que aquí, solo venimos a conocernos, que la vida es un préstamo, que el silencio es necesario y hasta admiramos la filosofía de nuestros ancestros. Aprovecho para anexar algunos epitafios, que formaron parte de un ejercicio creativo:

“Como los grandes ¡abdicó a todo, por amor!”
“Fue pastor de vientos, tempestades y volcanes”
“Nunca le perdonaré al amor, no haberme hecho saber que era amado, cuando lo fui.”
“Murió asesinado, creyendo que todo el mundo es bueno”
“Aquí estoy porque deje de imaginar”
“¡Que tranquila que es la vida aquí! La vida es un viaje. Aquí es la última estación. Ahora viaja sin cesar mi alma”
“Nada es real. Todo es fruto de la imaginación, hasta la muerte.”
“Dios juega a los dados. Mañana usted puede ser el ganador”
“Ahora le encuentro sentido a la vida”
“Qué bueno que es morirse uno sanito”
“Dije: Dios mío, has que crea en ti… y me llevó a conocerlo… por eso, estoy aquí”
“Vine a la tierra para vivir y aprender a morir”
“La vida debe de ser una dramaturgia social con temblor erótico”.
“El hambre engendró mis peores guerras”
“Enfrentó a la muerte con elegancia”
“Del polvo venimos y polvo seremos. El polvo es lo más importante en la vida.”
“No huya. La muerte corre demasiado.”
“Lo sorprendió la muerte, viendo pasar la vida”
“Es curioso. Estaba tranquilo. Mientras el sicario sudaba nerviosamente”
“Bailaba como los colores del viento”
“Jamás imagine, cuantas imágenes puede crear la tinta.”
“Bueno, eso de que también estoy muerto… es relativo”
“Al tiempo le pedía tiempo…hasta que se le agotó”
“Tenía la fisonomía de una hermosa bruja”
“Que poca imaginación la de la muerte. Murió de muerte natural”
“Se lo llevó la muerte, al olvido”
“Lo más importante aquí es tener paciencia y no aburrirse”
“Aquí yace otro error murte, engendrado por Dios”
“Los muertos recibimos más flores que los vivos, porque el remordimiento es más fuerte que la gratitud”

Muchos moribundos aunque ven un túnel de luz, intentan soñar sus propios sueños, recordando seres queridos que vienen a su encuentro, objetos de gran aprecio en la niñez…recuerdos con gran valor sentimental de sus infancias es como regresar…. Para morir con tranquilidad.
Este arte de bien morir nada tiene que ver con la “piadosa eutanasia”. Solo los buenos poetas, saben disfrutar de la muerte. La eutanasia es más una opción de los vivos, que del mismo enfermo. El apreciar el valor de la vida, es lo que nos hace más productivos o creativos, en la vejez, a algunas personas. Siéntese frente a un anciano y pregúntese, si usted está seguro, de vivir más que él…

entonces, si somos hijos del instante, del hoy y del ahora, ¿Por qué no vivimos con intensidad, nuestro tiempo? No es curioso, que los mayores aprecien más las caricias, los besos, los paisajes, el contacto con la naturaleza….hasta que se intente recuperar la armonía con familiares o extraños… ¿Sera que el tener conceptos falsos sobre lo que es vivir, es lo que nos hace aferrarnos sin amor a la vida, sino con pánico a la muerte? Es el egocentrismo el que nos hace cobardes, frente a la realidad. Tenemos que desnudarnos, vernos y aceptarnos tal cual somos todos… sin máscaras, ni la más mínima prenda de disfraz…así sea tardío es te redescubrimiento. Machado nos sorprendió, cuando dijo: “Sé que voy a morir… porque no amo nada”. O la misma María Mercedes Carranza nos dijo, que cuando el miedo le llegaba, se iba a ver televisión, para seguir con sus mentiras…

Silva, el romántico poeta suicida (que es una hermosa versión y no la de asesinado por unas deudas) canta sobre la proyección de las dos sombras…hasta hacerse una sola sombra larga…
Ya no hay que detener los relojes. Ni evitar el ruido para no espantarle el sueño al muerto. He visto actitudes grotescas de plañideras inconsolables… pero no he visto que ninguna se entierre con el cadáver… es absurdo que se genere un hermoso entierro, a quien muere suicidado por el hambre o las angustias básicas, existenciales… por eso: no debemos llorar a los que duermen en paz, lejos de las rudas batallas mundanas…

Solo un poeta podría decir: “Oh blanca y dulce dama, no vengas aun por mi… luego ven a llevarme en tus dulces brazos, pero ten cuidado con la guadaña”. Es el cinismo didáctico de la fúnebre docencia. Es la sabiduría del silencio sinfónico del amortajado, que canta la fuga de los cuervos y de su mundo vil, para ser bocado de los gusanos. Que tal decirle a un soberbio “Poco antes nada, y poco después, ¡humo!” Solo el amor nos brinda ese oxigeno existencial, que nos permite sobrevivir a las agonías. No temamos a encontrarnos con nosotros mismo, y aburrirnos a tal punto, que deseemos la muerte.
Deseo terminar con unos últimos epitafios…

“Este es un verdadero mundo de silencio para pensar Marinero en tierra y poeta en el mar, como Alberti”
“La poesía puede ser una mano oportuna en el naufragio, para la soledad de muchas almas”
“Ahora que se lo que la muerte, sé que es lo que sospeche que era”
“Envejecer es un privilegio, así hayamos muerto varias veces”
“Creía que cada hombre era un mundo ¡Murió haciendo turismo! Su alma blanca ahora lo ve todo negro…”
“Morir no es bueno… por eso ocupa el último lugar en el orden de las cosas”
“No entiendo para que me enterraron viendo a las estrellas, si nadie escucha mis versos”
“Se muere cuando se pierde la costumbre de vivir”
“Definitivamente las vidas son novelas. Todas terminan iguales.”
“Ellos estaban de paso y nosotros también”
“Aquí le encontré sentido a la vida”

Y mis dos últimos consejos: Jamás olvide que para ser felices…solo se requieren de unas pocas pequeñeces...una pequeña casa, un pequeño auto, una pequeña finca, una pequeña empresa, una pequeña fortuna y una pequeña… y el otro consejo es: ¡Pórtense bien mal, para que la pasen bien rico!
Personalmente no deseo ramos fúnebres. Con ese dinero cómprense una botella de un buen licor y échese un buen polvo, a mi nombre y ¡Felices orgasmos! Porque seguro que esto de estar muerto, debe de ser bien aburrido….
Héctor Cediel Guzmán
Enero 2015
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                                                                                                 Cortesía de Raiza N. Jiméenz




Me habita la muerte* 

En el amor solté las amarras, desaté cadenas, me siento libre.
Y en esta libertad quiero contarle al mundo y a todo el que oídos
tenga, que ya nada me es familiar, ni ajeno y, en esta presencia 
paradojal, tampoco, nada de lo que uso me pertenece, ni siquiera
esta inexplicable vida, que sisifeando, a cuestas cargo y recargo.
Una vida que arremolino y sostengo, con más penas que glorias.

¡Certeza tengo que me será imposible retenerla, sin dolor!
Ni con filosóficos, espirituales o titánicos intentos, podría.
Persuadidas estoy, que vivo en tiempos y espacios prestados
y habitables; cedidos, por alguna gracia, que aún no me es
dado conocer y, no sé, sí se mostrará, pero sé que mueve
los hilos invisible de esta que hoy, he llamado, mi existencia.

Ni siquiera me es posible asegurar que algo siento o si siento.
Del amor, ese embrujante, sentí-miento, tengo las más notables
mentiras y tan pocas verdades, que no vale la pena el balance.
Mi alma que me despecha y la busco allí, en el pecho, es una
odalisca que se mueve al ritmo de un baile que no es, ni suyo.
La percibo frágil, fatua, imberbe, quimérica y desesperada…
En ella, no observo: el pasado, el presente o tan siquiera un futuro.

¡Nada y todo me ha poseído, a tanto y tanto, he pertenecido!

Todo se ha perdido en el arte de la vida y en la desnudez del estar.
La muerte, esa poderosa y temida señora, me ha visitado, dos veces.
Me ha retado y he regresado de sus sonrientes garras confundida.
Un sentimiento de placidez, extrañeza, timidez e impotencia me
ha embargado, en la concesión de mi vuelta con promesa de regreso.

Sé que no puedo escapar, que estoy sitiada, que me ve y me mira.
Que sólo es cuestión de su capricho, cuando me volverá a llamar.
Su guadaña me señala y se aleja para seguir martirizando en la espera.
Vivo sentenciada por su santa y biliosa voluntad, es mi verdad…

Los recuerdos de Kübler-Ross y sus moribundas enseñanza me
hablan y no hay manera de evitar el runruneo de mi mente, hecha
para la ilusión de la vida eterna, de la vida a voluntad y a la carta.
Vana ilusión la mía, cristalina quimera que me regresa al sendero
dónde no existen los oasis, porque todo está destinado a la muerte
y a dejar de ser lo que nunca ha sido, lo que nunca fue, ni será vida.
Es que, mientras tanto, la muerte espera contando sus minutos para ser.

¡Es que la muerte es engañosa, traidora, mezquina y usurpante!

¡Así, es la muerte y en ella está la vida!

Raiza N. Jiménez/ 15/09/2014


*La muerte inescrutable  como es, siempre será un sujeto de fascinación y temor.-

domingo, 18 de enero de 2015

LA MAGIA DISCURSIVA DEL POEMA ERÓTICO Y SU SENTIDO TRANSVERSO.-



                                                                                                                  Por el poeta:  Héctor Cediel



Querida amiga, metáfora de mis deseos:

No es fácil escribirle una carta a una amiga filóloga, purista fonóloga de las palabras, de los versos, de las estructuras gramaticales que cantan con una sencilla sabiduría el sentir de los sentidos del alma. Sé que disfrutas leyendo los desvaríos de mis silencios en voz alta, ya que no es fácil escribir endiabladamente como un ángel, porque solo se puede cantar con pasión lo que se ha vivido, lo que no se siente, nace con tonos de voz opacos, ocres. Quizás he sido feliz escribiendo para mí mismo, aquellos textos o poemas que no encontraba escritos. No es que leyera poco o no me gustaran los espectáculos culturales, pero para mí, leer buenos libros, cuesta demasiado. Quizás te preguntas: ¿por qué me gusta leerlo? Quizás a pesar de todas mis imperfecciones como ser humano, hay que ser extremadamente honrados intelectualmente. Congruentes con nuestros discursos. Con principios y valores, no negociables. Respetar como cosa sagrada nuestra filosofía existencial, amorosa, cultural o política… a pesar de todos esos complejos elementos que interactúan dentro de nosotros. Importante es ser en lo posible, ciudadanos libres de ataduras religiosas. Ser quien deseo ser, no importa que en muchas ocasiones intentemos parecernos a quienes estereotipamos o admiramos, pero lo importante es ser nosotros mismos, sin creernos el ombligo del mundo, ni indispensables para nadie.

Es muy importante vernos y respetarnos no solo como seres humanos, sino evitando que existan absurdas diferencias entre los derechos de las personas. No podemos seguir separándonos por estratos, como si fuésemos castas. Solo viendo gente en la gente, el sueño de vivir en paz, puede ser una realidad. Tenemos que exorcizar a esos absurdos fantasmas que nos impiden concebir un mundo más justo y equitativo. Tenemos que ser verdaderos vates, juglares que cantemos lo que escribimos para nosotros, sin importarnos si le va a gustar o no a nuestros ilustres lectores. Muchas temáticas o textos, responden a etapas muy específicas de nuestras vidas y por eso, es difícil algunos textos como los mejores. Escribimos para soñar, para vivir en paz y hasta anhelamos un poco de prosperidad, gracias a nuestro trabajo. Esa lucha por innovar, por escribir sobre lo mismo, de manera diferente u original, no es fácil. Escribir sin compromiso, es evadir y empobrecer los textos. Tenemos el deber de escribir con responsabilidad, ya que la palabra tiene una gran responsabilidad social o con las almas de los lectores. Por eso, tenemos que leer y conocer diferentes voces, de diferentes culturas, de todas las épocas. Escribir para muchos de nosotros es una deliciosa o exquisita necesidad. Todo debe inspirarnos, sin importar el sitio o el momento. 

Los textos ante todo tienen que ser honestos, íntegros. Radicales en los valores como dije, aprendiendo a decir sí o no, con contundencia. Los románticos gustamos de las temáticas amorosas y por ende, del erotismo. Para escribir, siempre seremos jóvenes y aprendices. Lo importante es buscar un tono de voz original, que sea nuestra impronta, un estilo que sobresalga. Retratar imágenes con metáforas para embellecer cada producción, evitando caer en los lugares comunes, por pereza o falta de lecturas. Ser malditos, no es vivir cual ratas de alcantarilla, para sentir la vida. Ni confundir los sentidos de nuestros lectores, hasta cambiar de manera drástica, sus ordenadas vidas. Me encanta la prosa poética, porque me permite cantar el realismo sociopolítico o la temática escogida, de manera que se transforme en arte el texto, que sea válido y estéticamente bello, sin pretender ser filósofos o doctores en materias que no dominamos. Me aterra la dislocación cultural, por culpa de las luchas por el poder… me aterra que invirtiendo lo que equivale a 10 días del presupuesto militar mundial, se pueda educar a la niñez mundial… es absurdo que existan tantos submundos y mundos , dentro de un mismo mundo. Es absurdo que en el milenio de las comunicaciones, el hombre este peor informado… y que los medios sean más de desinformación y manipulación política, que otra cosa. ¿Sera que el hambre y las necesidades, nos hacen más creativos? Tendría razón Nicanor Parra, cuando cantó con su anti poesía, que deberíamos comer mierda, porque si 1.000.000.000.000.000.000.000.000.000 millones de moscas no han muerto de hambre… ¡La mierda alimenta! 

Los poemas en voz baja solo son ruidos necios… tenemos que escribir con fuerza, como lo insinuaba Eutiquio Leal en sus talleres o un mismo Juan Manuel Roca, que nos enseñó a leer, y leer es descubrir buenas voces. No escribo para sobrevivir, porque como no estar: ni muerto ni vivo. Como dijo el nobel Jean-Marie Le Clèzio “La piedad es intolerable, el amor es dominador, la virtud es hipócrita y la caridad lujuriosa”. Un texto que no cuestione, que no nos haga reflexionar, no pasa de ser un ejercicio estético. Me gusta leer y descubrir voces que nos hagan pensar. No hay necesidad de perder el tiempo en novelas, que se pueden resumir en un par de buenos poemas. Me encanta y debemos preocuparnos por conocer las realidades periféricas de los autores, no solo para conocer su duro camino, sino para entender mejor sus voces. Todos hemos sido caprichosos o rebeldes en un momento, pero lo importante es que nada haya sido fatuo, ligero, intrascendental. Borrar la línea que separa la ficción de la realidad, es un arte. Me encanta que cada lectora se identifique y sienta que puede ser el personaje, protagonista o destinataria. Me molestan las etiquetas con las que pretenden muchas personas clasificar textos, que escribí para divertirme, simplemente eso: divertirme. La poesía debe de ser un carnaval de versos e imágenes, para que sean verdaderos espectáculos para los lectores.

Las palabras deben de proponer, conformar y transformarse en un festival que transforme y aporte a la reconstrucción de nuestra realidad, para que deje de ser ese mundo loco, loco, loco… por eso la poesía debe de ser creativa, imaginativa. Los conversatorios y la crítica, son indispensables. No puede haber transformación sin imaginación, pero sin pretender aparentar cultura. Seamos quienes somos. No importa que cantemos nuestras depresiones, frustraciones o crisis por desarraigo. Todo lo que nos traumatice, puede ser cantado, pero hay que tener actitud y buena percepción. Un falso sentido de orgullo, honor o moral, nos hace inauténticos. No podemos evadirnos en temáticas comerciales, cuando nuestras realidades nos exigen versos comprometidos. Cuando en un país como el nuestro, se vive lo que se vive, la palabra le puede aportar a la sociedad, para que el hombre sea más sosegado o pacífico, más sensible o sentimental, más comprensivo o dialogante y tolerante o flexible. Me encanta el género epistolar porque me permite delirar en voz alta con afecto, amor y gratitud. No importa el nombre o los nombres de esas musas misteriosas, porque deben de ser sagradas sus identidades, sin importar si es una mujer prohibida, casada, comprometida… o fruto de una fantasía. Hay que cantar con pasión y delirio desenfrenado, hasta llorar si es preciso, pero sin perder la compostura, hay que aguantar las embestidas, sin descomponerse, como los buenos lidiadores. “los peores poemas, siempre se escriben con los mejores sentimientos” nos enseñó Roca. Las emociones positivas, siempre mejoraran la salud, así escribamos a partir de nuestros escombros.

Es difícil escribir sin estar basados en nuestras realidades, en nuestras vivencias…por eso, es una disculpa tonta, negar que mucho de nosotros no está en nuestros textos. No es fácil escribir textos válidos, sin desnudarnos y entregarnos plenos a la fogosidad ardiente de los deseos, a embriagarnos en los cálices de los placeres, a entregarnos sin miedos a los caprichos de los gustos, si nos deleita el romanticismo erótico. ¿Sera que el placer amoroso resulta, del sufrimiento infligido a la pareja? ¿Sera que la belleza debe estar al servicio de la fornicación y no del engendrar? Hay que cantar con belleza al cuerpo humano, así como los deseos y esas despiadadas violencias que engendra cuando las fuerzas internas de nuestra naturaleza nos sacuden. El deseo siempre será un creador de imágenes o formas surrealistas. La literatura erótica debe de ser sobre todo arte, así sea comercial. Criticar no es destruir, pero las malas letras, es basura. El tiempo del lector, de toda persona, es sagrado.
Quedo el espera de tu respuesta,
HJCG/2015


viernes, 9 de enero de 2015

TRABAJO EPISTOLAR A DOS MANOS: HÉCTOR CEDIEL GUZMÁN Y RAIZA N. JIMÉNEZ, MISIVA No- 3







Misiva No.3

Héctor.-

Mi gaviota golondrina, mi incansable viajera:

No me pidas que abandone todos mis recuerdos, porque tu mejor que ninguna enamorada, sabe que es imposible borrar nombres e imágenes de la memoria. Deja que sea la brisa del tiempo, la que se encargue poco a poco de extinguir las llamas, de reducirlas a brasas y de esparcir las cenizas de los recuerdos cremados.

Raiza.-

Como siempre me acosan las dudas amado mío, pero contestaré cerrando los ojos y danzando con el eco de tu verbo que me embriaga y me hace perder el sentido de la realidad. Pensaré que has escrito para mí, la eterna viajera de las estrellas y las frágiles alas…

Nunca osaría pedirte que mueras antes de morir y borrar de tu alma las huellas del amor y el desamor que has vivido. Sería borrar tu historia, es borrarte la vida, es matarte en vida. No te pido que olvides, sólo te pido que me recuerdes, que entiendas que existo y sufro tu abandono de lejanías. Temo que tanto abandono apague las llamas de mis entrañas y muera hecha cenizas inservibles y olvidadas.

Héctor.-
Ámame que amando, nacen los versos para las nuevas canciones. Ámeme con pasión de los versos hechiceros que nacen en las noches, en las que la luna se hace sol de medianoche, o como en los días, en los que los rayos del sol se convierten en luz ígnea, como el escarlata de los besos, o ese apasionado carmín impetuoso de la sangre.

Raiza.-
Te amo, te amo tanto, que no sé si decir te amo, es suficiente para nombrar el sentimiento que me embarga cuando pienso en ti y me bebo de tus sonrisas, el elíxir de tus besos.

Héctor.-
Mi gaviota golondrina, mi animalota de vuelo: Solo mueren los amores náufragos, aquellos que no saben volar, los que nunca quisieron aprender a volar. Para amarte como te estoy queriendo, solo se necesitan dos: Y yo estoy muy seguro del sentir de mis sentimientos. Sé que para vivir un nuevo amor, hay que aprender a olvidar y a perdonar. No tiene sentido construir sobre despojos, o intentar ignorar realidades, mintiéndole al corazón, si no actuamos con una actitud misericordiosa y positiva. La envidia, amor mío, siempre intentará separar a esos a mores huérfanos, cuando se encuentran o se dan. Simplemente se dan sin explicaciones, ni justificaciones… gracias a esos aromas naturales… a esos fluidos… a esa química que capta y descifran los sentidos. 

Raiza.-
Dos somos los dos, pero tu hambruna dislocada no se conforma con amar a su corazón quiere torturar al mío, poniendo el suyo en oferta, a otros corazones. No dudo de mis sentires  y lo he expresado ante todos mis amados y siempre surge la gran pregunta: tú lo amas  y él a ti??? No lo sé, porque me niega. Esta mentira me la digo yo que conozco el amor cuando lo veo y sé que lo que siento no necesita de pruebas y  declaraciones. Te he amado sobre el chisme, las envidias, las carencias y las mentiras. Así te he amado y   te sigo amando, sin saber cómo, pero es así.

No me importan los demás, me importa tu disposición y compromiso ante ti y frente a mí. Tampoco me preguntes, cómo llegué a quererte, porque no lo sé, el viento fragante de tus versos me llevó a tus brazos y sentí que había  pertenecido a ellos por la eternidad. Nunca quise apartarme, quería morir  abrazada a ti y que esto fuera lo último que mi cuerpo sintiera.

Héctor.-
Te amo, conchita de nácar. Amo tu sabor a sirena, a fruto marino. Me fascina ver como ondean tus cabellos, cual crin de yegua de mar. Amo esa mirada a desvelo amoroso, a pasional hastío. No permitas jamás que el celo, empañe esa mirada hermosa de mujer enamorada. No le permitas a la inseguridad que nos robe, ni un minuto de sosiego, porque sé que carece de ese instinto murte o de persona malévola. Cuando sientas que es imposible ocultar una lágrima, dime que cayó una roquita de humo en tus ojos.

Raiza.-
No tanto como yo a ti, mi sol amado. El sólo recuerdo de tus sonrisas hace temblar mi cuerpo anhelante de tus besos. Me he preguntado cómo pudo sucederme, si no estaba preparada para amar tanto, sin morir de dolor. Pues, la roca está cayendo, mi amor, porque no cesan mis ojos de alimentar al mar…Qué quieres que sienta???  Quiero hablarte y no te veo, quiero verte y no estás en ninguna parte y en todas te escucho. Mi cuerpo ya no resiste la pena, por tanta soledad de ti.

Héctor.-

Sé que así pase todo el tiempo del tiempo, jamás podrás borrar mi nombre de tu corazón. Que tristes son esas noches en las que amanecemos esperando, un amor que más nunca volverá. Cuando el Gran amor de nuestra vida se va, la tristeza y la soledad, se confunden un mismo y eterno abrazo.

Raiza.-
Tú lo sabes y yo también, pero duele y lacera la carne ese sufrimiento, no quiero olvidarte lo que quiero es amarte, mi cielo, amarte con todas las fuerzas que me quedan para amar. Sé que nunca te irás de mi alma porque nunca te has ido, has vivido allí por las eras, aunque ni tu ni yo lo supiéramos. Por eso, mi eterno abrazo es para ese amor que para mí es el AMOR.

Héctor.-
Soy un canalla. A veces me siento como una escoria murte. Lo peor de lo peor. Yerba mala a la que ningún corazón de debió permitir echar raíz, porque nadie genera más daño, que aquel que ama para olvidar.

Raiza.-
No sé lo que quieres simular ser y de qué huyes, pero igual, no me interesa, sólo me ocupa de ti tu amor. El remedio para esos males, dicen los poetas que es el amor….amémonos entonces, alma mía, hasta la eternidad.

Héctor.-

Martirízame con tu recuerdo. Destrózame. No permitas que pueda descansar en paz. Merezco todo el dolor que puedas generarme, todo tu odio, todo tu desprecio.
Cuando se llora por desamor, dicen que sube de nivel el mar, sus aguas se hacen más saladas y las lágrimas se hacen nimbos o nubes densas.

Raiza.-
Martirizada estoy por el tuyo, no caben en este cuerpo las fuerzas para hacer lo mismo contigo. Destrozada estoy de tanto llanto, al saber que de mi te alejas sin darme una justa explicación. ! Que dolor siento en mi alma, Dios mío! No me alcanzan las fuerzas para ver otro amanecer sin ti.
¿Y me pides más martirios?  ¿Acaso no es suficiente con el mío?

Héctor.-
Te llevo en mi corazón. Quedo en espera de tu misiva
Héctor
Bogotá, Enero 2015

Raiza.-

Yo te llevo conmigo a donde me indique Dios, que es el único que sabe cuándo me iré contigo en mi alma y para siempre.


Tulsa, 05/01/2015

jueves, 8 de enero de 2015

TODO PORQUE DOS PERSONAS SE ENAMORARON *(All because two people fell in love)



El amor es una chispa divina que se enciende desde nuestros corazones para inundar nuestros pensamientos más nobles y subsumirse en nuestros cuerpos acaparando, así, su voluntad con alegría, sobresaltos y entrega. No hay resistencia posible cuando se ama.
El amor es el milagro más grande que puede experimentar un ser viviente en la amplitud sagrada de su ser. Se han escritos millares y millares de páginas, que nos hablan de amor, pero nada se acerca ni por asomo, a la virtuosidad de sentirlo y saborearlo en la existencia viviente.


El amor es magia, es la magia que pone Dios en sus hijos como muestra del placer y el gozo, que pueden sentir los seres humanos que son presas de un sentimiento perfecto de bondad, dulzura, entrega, benevolencia, ternura y belleza. Y es que el amor,  es todo ello y mucho más.  Su condición de permanencia estelar, lo hace el más sublime de todos los sentimientos que existen. Por ello, compite en importancia y bienestar con cualquier otro sentimiento destructivo.
Por amor, por pasión se construye el mundo, el mundo perfecto. Cuando amas lo que haces, las posibilidades de fallar son menores. El amor te permite crear Paraísos reales y mentales.


El amor no es sólo estimulo sensual  o sólo sexo, pero el sexo con amor te llevará a  vivir las experiencias más divinas y sublimes que la  pura sexualidad, basada en los impulsos del instinto animal del hombre. No hay nada de malo, pecaminoso o censurable en la sexualidad. Sin embargo,  al vivir en el desbalance o los extremos, se corre el riesgo de romper la armonía o equilibrio natural e irse a los extremos. Es allí cuando el amor deja de ser amor, para convertirse en esclavitud y agonía, por falta de oxígeno vital. Ejemplo de ello, son los celos o las celopatías, persecución del  objeto amado, la rivalidad, el egoísmo, las intrigas, las mentiras, la traición, la infidelidad, etc., nada de ello es amor. Hay muchos otros sentimientos y emociones que calificarían para dar explicación  adecuada de estas adjetivaciones de la conducta humana.

Es importante, no obstante, atender ciertas señales para no descuidar aquello que amamos y  que devenga el desamor. El descuido puede derivar en el abandono de ambos amantes y el extrañamiento del uno con el otro. Sin embargo, cuando el amor se ha fundamentado en bases fuertes, tiende a extender las alas para que lo amado pueda sentirse libre y en confianza de expresarse en su más natural esencia. El amor real, no requiere de jaulas de oro, ni esposas y menos de detectives privados. Está sedimentado en una autoestima alta, en la confianza el cariño y el respeto mutuo. Pero, lo que sí es cierto, es que el amor se alimenta de la cercanía, los detalles, las caricias y de conductas ratificante de esa querencia. Sin correspondencia el amor es entelequia.

                                         

Cuando amas tienes que dejar un espacio suficientemente amplio, para que las dos personas, columnas, como son de su templo, no se asfixien y puedan sostener ese amor en equilibrio y fortaleza. Los amantes, los que se aman, siempre quieren estar cerca el uno del otro, pero no encima o enajenando al otro. El alejamiento programado permite la renovación de las experiencias de vida y que se alimente, cada miembro de la pareja, de la novedad y, de esa manera, poder compartir las buenas nuevas con su par. Por ello, es importante que ninguno de los dos intente desmotivar al otro en sus intereses, al contrario, intentar compenetrarse, ambos, con lo que el otro hace es un buen ejercicio para la comprensión y compartir sano. Crecer es necesario, para que el amor este  lleno de luces diferentes  y emociones  que inciten a bailar y cantar músicas nuevas para los dos.

Ahora bien, el lenguaje del corazón es muy simple y claro, no digo sensato, pero si sensible. Nada puede engañar al corazón cuando la razón se aparta de su sentir. Y la verdad es que la razón tendrá su tiempo necesario, para recomendarle al corazón cómo es la lógica del sentimiento. Ambos, la razón y el corazón, conforman un equilibrio necesario en el amor declarado como tal. 



El amor carnal está destinado por natura a dos. Por ello, cuando en ese amor se inmiscuye otro corazón o cuerpo, es hora de replantear la relación y hacerse una pregunta sencilla, por demás. ¿Es amor lo que nos une? Porque, la pareja, es una sociedad de dos hasta que llegan los hijos. No obstante, el amor de los hijos conserva,  por naturaleza, una forma específica para dar la protección y el amor que necesitan esos hijos,  sin desmeritar, el amor original de los padres.
Cuando un tercero irrumpe en el amor de la pareja, se produce un cisma que rompe la armonía y energéticamente se origina un caos emocional, espiritual, sexual y relacional. Nada volverá a ser lo mismo, porque se rompen cadenas espirituales imposibles de soldar en el astral. Es muy difícil que desaparezcan las cicatrices de la traición en una relación, no sólo de pareja, en general, cualquier relación humana, asume la misma dinámica de ruptura de la confianza y se generan una serie de sentimientos que conllevan al sufrimiento de todos los involucrados.

Por otro lado, la condición de tercero, de querida/o,  siempre degenera en un amor entre bastidores, oculto y  censurado. El amor censurado, no aceptado, no tiene el espacio para la libertada y tarde o temprano, comenzarán las exigencias para ocupar el primer lugar o tendrá lugar la separación por la saturación de sentimientos encontrados. Nadie puede ser feliz en el margen, sin embargo, hay personas que aceptan su infelicidad, por otras razones que no vamos a explicar acá.

                                         

Los estudios acerca de las parejas y sus compromisos amorosos, recomiendan la definición temprana de los tipos de arreglos personales y emocionales que tendrá la pareja. Tal condición es fundamental a la hora de establecer nexos amorosos con otro u otra. Realmente, no se debería partir de una condición de incertidumbre a la hora de asumir tal compromiso. Al menos los objetivos de cada uno y sus aspiraciones deberían estar claros para ambos, y en concordancia con lo que cada uno, está dispuesto a  aportar a  la relación. El amor, no es suficiente, por lo tanto si no  existen finalidades conjuntas  en la pareja, está destinada a convertirse en una aventura de vuelo bajo.



 La infidelidad, tocada más arriba, es retomada acá, para explicar lo siguiente: cuando la chispa del amor se posesiona de dos seres no habrá cabida para un tercero. Donde manda el corazón los espacios ocupados por el amor están sitiados; en el corazón ocupado todos los cerrojos están sellados. Si a pesar de ello, logra entrar un tercero, podríamos decir que el amor no estaba lo suficientemente fortalecido o era un amor de fantasía. La pareja la conforman dos, no tres o cuatro.

En el amor la falsedad, no es posible, en términos reales, aunque se dé de manera usual  y descarada. Si se admite la falsedad  en el amor, o se  ignora, es porque el alma está enceguecida o porque la costumbre o la dejadez  ha tomado, por asalto, el espacio que corresponde  a la sanidad del amor. Es importante, dejar bien claro que para el alma nada está oculto, ella todo lo sabe y lo siente. Pero el corazón, gitano como es, suele perdonar, su esencia es amar y de eso se ocupa  y, en cuanto a la razón, a veces no razona los mensajes que le envía el corazón. Y eso suele suceder con frecuencia.



En tal sentido, pensamos que el  amor es uno, no hay medio amor, pequeño amor o gran amor. Hay sí, niveles de sensaciones exaltadas por efectos de otros sentidos. Por eso, hay tanta confusión a la hora de usar las dos palabras “te amo”. Cuando se dice o se pronuncia un: te amo o un te quiero, debe nacer indubitablemente, como un mensaje inequívoco de lo más profundo del Ser, es decir,  del alma.
El amor es, entonces, compromiso amigable con el Ser propio y el Ser de otro, al que se dice es depositario y dador del amor. El amor es individual y personal.  Se ama a un alguien con la capacidad de amar que hemos desarrollado al amar a nuestros seres significativos y al amarnos a nosotros mismo. En este caso, nos hemos focalizado en el amor  sensual, carnal y espiritual de las parejas.

En suma, el amor como sentimiento de exaltación universal del alma  humana, amerita muchas otras páginas y un abordaje un tanto más profundo.



*Este escrito surgió porque me encontré con este  mensaje en la cocina de mi amada hija.






Raiza N. Jiménez/ 08/01/ 2015