Escribo para quienes quieran entender y aceptar que son una¨creatura¨ del
ser supremo o de la energía suprema, esa que rige este universo. Es decir que, somos
seres hechos de energía y que estamos
moldeados cuánticamente para actuar de ciertas y determinadas maneras. En
tal sentido, en el ADN está la clave de nuestra existencia y la de los otros
que nos circundan. Comprender, es necesario, que si este elemento vital y
transformable se afecta en un ser humano, por secuencia inmanente se transforma
o cambia en todos los que cohabitan o se relacionan en el mismo espacio
terrenal. Recordar es menester que, las leyes de la física y la química nos
afectan a todos de una u otra forma. Nada nos ocurre, por casualidad, todo es
la respuesta a una serie de fenómenos y acciones que se conjuntan para producir
una respuesta o un efecto. Así entonces, todo lo que nos sucede obedece a una
dinámica natural que implica una causa y un efecto. Nuestro maestro biológico,
llamado ADN, está comprometido y actúa como en
los actos reflejos, en cada una de nuestras acciones y en nuestra
capacidad de replicar fenómenos de nuestra herencia.
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Dicho esto,
me ocuparé de otro aspecto que también está relacionado con lo anterior y es
nuestra condición de ser venezolanos. No es nada difícil u oscuro lo que les
plantearé, porque así está estructurada la vida que nos dieron en custodia
antes de ver la luz de la existencia en esta tierra.
Quiero
que sepan que nada de lo que los destructores o malhechores de la humanidad
hacen o pretenden hacer, es al azar. Ellos intentan, si los dejamos, desconstruir
nuestra memoria ancestral, nuestros mapas cuánticos y borrar todos aquellos
sentimientos y recuerdos que hacen que seamos las personas que somos, en
términos de herencia cósmica y /o familiar. Ahora bien, sólo nosotros mediante
la sabiduría ancestral que los Maestros -cuando digo maestros no son sólo los
seres espirituales, son todos aquellos que al pasar por nuestras vidas nos han
dejado un aprendizaje útil y humano- nos han dejado a su paso, podemos vencer la
anulación que como seres humanos, con un patrón serial universal de la raza a
la cual pertenecemos, que es la humana, nos quieren modificar para sus fines
inconfesos.
Los
enviados del mal, que pretenden la dominación de los otros, de la tierra y del
universo en su totalidad, están trabajando fuerte y lo hacen con la misión de
reinar en su nivel de energía de lagartos, de sangre fría y con la voracidad
que los caracteriza. Vinieron con su plan trazado y articulado, para destruir
la herencia genética y ambiental de este plano, es decir, para intervenir sobre
toda la información del ADN, para destruir la memoria cuántica y dejarnos en un
limbo muy parecido a la enajenación y desconexión de todo lo que nos rodea y de
nosotros mismos. Una vez robotizados y despersonalizados, ellos podrán actuar
sobre nosotros, sin que opongamos resistencia alguna. El ejemplo que llega a mi
memoria, es el que evidencié en Auschwitz, donde la población secuestrada, eran
judíos, sacados de sus hogares con el ofrecimiento de la tierra prometida, que
nunca llegaba, pero sí el hambre, el hacinamiento, los maltratos, las
desapariciones, el frío y el engaño. Justamente, se valían del engaño para
llevarlos en manadas a un supuesto baño colectivo y, al final de un pasillo,
sólo encontraban la cámara de gas. En el techo de ese pasillo blanco y pulcro
estaban instalados unos aspersores que al abrirse soltaban el gas letal y, allí
esperando su baño prometido, se morían estos seres humanos por los efectos del gas. Sin mucho esfuerzo
los recogían y desaparecían con sus historias en los hornos o crematorios
dispuestos en el mismo lugar para ser usados. Los perversos del planeta
pretendieron acabar con una raza que consideraron los superaba en sabiduría y
fortaleza. ¨Eran los hijos de Dios¨
¿Qué hicieron
y hacen los Judíos? Se unieron como pueblo, se autoungieron con el
nombre de pueblo elegido por el Creador. Ellos, el pueblo elegido por Dios,
tienen su tierra y esa tierra es intocable. Cómo lo lograron, con humanidad y
amor devenido de haber sufrido juntos la desgracia de la muerte masificada. Ellos,
se unieron como pueblo y donde hay un judío, están todos los judíos.
Recuperaron su génesis, se apoderaron de su Dios y nadie osaría hoy discutir
que no son el pueblo de Dios. !Ah! Siguen sus rituales de fe con observancia,
son disciplinados y creen, tienen fe en su creación, se ayudan mutuamente y se
protegen de los posibles enemigos con la ferocidad de un león.
Ellos
vivieron un holocausto teñido de todas las miserias inhumanas que podríamos
pensar y aprendieron del dolor y son un
pueblo fortalecido en sus creencias y su historia.
No hubo
mucha ayuda de ajenos en su desgracia destinada al exterminio, pero estoy
persuadida de que los ejecutores y operarios de la Segunda Guerra Mundial
estuvieron destinados por la providencia, a ponerle fin a esta inclemencia.
Este
pueblo sufrió y aprendió. Asombró, la indiferencia de los ¨libres¨ que
consumían a diario grandes humaredas con olor a carne asada y grandes
cantidades de cenizas que el viento travieso esparcía por las comarcas aledañas
al campo de exterminio. Nada hacían, nada, a pesar de que veían trenes llegar
con el gran cargamento humano, nadie decía nada de las cenizas que invadían las
calles, los campos, las casas, la ropa, el aire y el alma. Tal fenómeno,
no es inusual, ni de extrañar: el silencio cuando no es complicidad es miedo atávico,
miedo que va más allá de lo real y visible. Así es el inconcebible pánico, que
siembra la dominación y los dominadores. Estos últimos, organizados en hordas,
con instrucciones, juramentos y compromisos contra la vida, actúan sobre tu mente y tu cuerpo mental
y emocional, con embates explicativos e información incongruente que, te obliga
a redefinir lo que sabes o conoces y, te lleva a adoptar algo que nos es
familiar pero que, es la única opción disponible y no hay otra a la mano. Ello
te conduce mansamente a la aceptación del poder del otro, a pesar de tu dolor y
tu vergüenza. Cuando experimentas ese sentimiento y esa realidad de
inamovilidad física y mental, estás metido en el espacio que el perverso
destinó para ti.
Usualmente,
esto pasa cuando los pueblos son abatidos o conquistados por otros entes
culturales que son diametralmente opuestos a su génesis. Tal fenómeno, crea en
los seres humanos sensación de extrañeza y confusión inexplicable que traen aparejadas emociones encontradas de desasosiego
y pérdida de voluntad para reaccionar en contra de lo nuevo que se pretende
implantar.
Comúnmente,
se comienza cambiando el entorno que te es familiar, te suplantan tus costumbres, tus
creencias-imágenes y ritos, comidas, hábitos y ambiente físico. Deforman tus Mitos
y tus emblemas patrios, disgregan a la familia, los héroes históricos los sustituyen
por otros, ajenos a tu idiosincrasia. Eso sí, son cuidadosos en elegir aquellos
que hayan actuado como quieren que tú actúes ahora. Es decir, te cambian el
Hardware y el Software por unos que tú no conoces, con información que no te es
familiar. A partir de allí, moverán tus hilos, como cualquier marioneta, sólo
que estás tan aturdido, hambriento, enfermo y ocupado en buscar lo que te hace
falta para sobrevivir. Por ello, no sabrás quién, para qué y cómo mueven tus
hilos, es decir, no sabrás cómo se apropian de tu voluntad y por qué no puedes
salir del círculo que te oprime.
Este fenómeno
es llamado por los sociólogos y antropólogos aculturación antagonista, ya que
existe un antagonismo entre los nuevos elementos con los que se pretende
culturizar a los individuos sin que se lleve a cabo un proceso de aceptación de
nuevos elementos culturales y pautas de conducta.
En la
Venezuela de hoy, se ha pretendido cambiar la idiosincrasia del venezolano, de
ese ser que nació escuchando a los cuatros vientos la palabra libertad y, que
la misma, forma parte de su actitud genética para vivir su vida desde su origen
ancestral, consustanciado con la naturaleza y, la gran extensión terrenal que
heredó, antes de ser y ver la luz. Si a eso le agregamos que, la paternidad histórica
es vivida como hijos de un ser, casi sobre natural, que a pesar de ser un
hombre enjuto, de baja estatura y de clase privilegiada se terció la espada al
cinto para, nada más y nada menos, que liberar de la opresión de los
conquistadores, a cinco (5) naciones. No
es fácil cambiar el disco duro, aunque ya hayan pasado casi 20 largos años. La
imagen prístina del Padre de la Patria, en un país donde la ausencia de los
verdaderos padres es escasa, es indispensable hoy, ya que ha sido un duro golpe
para los venezolanos más desposeídos y los que hoy no cuentan con la figura de
los padres ni de las madres, ya que los han tenido que abandonar para trabajar
o dejarlos en otros hogares para que puedan sobrevivir. En tal sentido, el
padre todo poderoso en la figura de Simón Bolívar, o de Dios, no es necesaria,
es indispensable y los que oprimen lo saben. Por ello, te lo quieren anular
como padre y salvador de la patria y, desdibujar su genotipo. La idea es dejar
al pueblo huérfano y al garete como al pueblo judío.
Corolario:
¿Qué
puede hacer este hombre venezolano, que no desea ni acepta ser convertido en un
hombre ¨nuevo¨ de indeseable conducta, mala fama, mala vida y de inclemente
humanidad? Mucho. Primero, volver la vista a su ancestralidad, a su historia de
logros universales y de riquezas natas. Segundo, recuperar para sí, la
importancia de sus símbolos patrios, de su paternidad gloriosa de la mano
ungida del General en Jefe Don Simón Bolívar. Tercero, aceptar que si tiene que parecerse a su padre,
y que en Bolívar y su obra, encontrará
la mejor paternidad posible, la que por heredad le corresponde. Cuarto, respetar
la simbología que como legado patrio nos dejaron los que nos antecedieron:
escudo, bandera, himno y tierra dotada de riquezas y de héroes natos. Quinto, revestirse de la bravura de nuestros
ancestros, de nuestros libertadores y de nuestra herencia con verdadero orgullo
de ser venezolano.
Sexto, importante
e imprescindible, es recuperar la esencia de la venezolanidad. ¿Qué significa
eso? Anteponer la razón de tu existencia, la que como hijo de esta tierra u
hogar te corresponde, ante cualquiera
que pretenda ofender o asaltar tu hogar. Séptimo, como pueblo cristiano que
fuimos designados por quienes nos precedieron, corresponde honrar nuestras
creencias y servirnos de esa energía espiritual que nos arropa para llegar a
los seres de luz con humildad, devoción y plena conciencia de merecimiento
protectivo. La meditación nos puede ayudar muchos en estos logros de paz y
aceptación que moviliza a la sana acción.
Es
importante recordar que somos seres dotados de energía emocional y mental y,
que esa energía mueve nuestras acciones buenas y malas. Así mismo, que la
conexión con la energía del planeta que nos rige condiciona nuestros
pensamientos y, por ende, nuestras acciones y sus resultados. Somos lo que
pensamos que somos.
Con
relación a esto último, debo hacer mención al asunto que me trajo a escribir
estas líneas y, fue el ADN. Realmente, un interesante artículo acerca de todo
lo que contiene nuestro ADN desde el punto de vista personal y grupal. Pues
bien, todo lo que somos como individuos y como grupo está registrado y
condensado en los elementos que forman la cadena del ADN. Nadie se escapa de su
historia aunque pretenda esconderla.
La
historia de Venezuela, nuestra Madre Tierra, está llena de promesas luminosas y
pletóricas de vida, está en nosotros el hacer que el respeto por nuestra
herencia se fortalezca en cada una de nuestras acciones existenciales.
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Nota:
Qué me
motivó a escribir esto, pues mi amigo Amador que me envió un artículo acerca de
las características insólitas del ADN. Hoy estuvimos conversando acerca de esos
momentos en que las experiencias picos se posesionan de uno y lo llevan a volar
por lugares desconocidos o poco trajinados. Fui, por mucho tiempo, profesora de
Biología y Química y, me fascinaba adentrarme en el tema de la herencia y el
estudio del ADN…Algo poco mencionado para los 70s. Pues, yo estaba metida en
ello y luego me cambié para el estudio de la mente humana. Harto difícil es
entrar allí y, más en la mía…pero juro que practico todos los días.
Interesante viaje étnico, poco religioso, comparando las analogías de situaciones aparentemente disímiles, pero con metas idénticas: La dominación de muchos en provecho de pocos.
ResponderEliminarTal vez, otros años, y el tema se actualice en revisión y en enriquecimiento vivencial.
Gracias!
Gracias a ti, por tomarte el tiempo en leer y sugerir..Todo es perfectible y ciertamente, este análisis es uno, a partir de los elementos señalados son inconmensurables la posibilidades de abordar otros aspectos concomitantes.
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