miércoles, 25 de enero de 2012

¿IDIOSINCRASIA O ENAJENACIÓN DEL VENEZOLANO?


I.- DEL EIDOS A LA IDIOCIA.-

"...Los hombres son absurdos, se entretienen
 en trazar rompecabezas con las cosas del cielo,
 como si no tuvieran bastantes quebraderos de
cabeza aquí en la tierra."
(Arturo Cancela)


La preocupación con relación al entorno enrarecido que nos circunda, por ser parte actuante de la Venezuela de hoy, estimuló en mí la necesidad de iniciar la revisión de algunos escritos que hablan de las sociedades y sus enfermedades. He entrado a escudriñar, en busca de algunas respuestas, ciertos modelos etnopsiquiátricos de orden cualitativos y otros  que han servido a las ciencias sociales, para estudiar al sujeto y sus manifestaciones bio-psico-sociológicas, en el contexto de sociedades enfermas. Esas sociedades que justamente, enferman a sus miembros. El modelo etnopsiquiátrico complementarista promueve el abordaje del sujeto: como objeto y sujeto, mediante un análisis multidimensional, que es en esencia complementarista. En este sistema se estudia al hombre, como ente social desde una dimensión psicológica y cultural, sin olvidar, por supuesto, todo el andamiaje biológico, que es por naturaleza, propio del sujeto y del grupo al que corresponde y/o pertenece.

En esta revisión, eché mano de un trabajo de *Ensayos de Antropología Política, del antropólogo, Gustavo Martín Fragachán, en  el cual se contempla , entre otros temas, el análisis de nuestra herencia Vasca. Ciertamente, los hallazgos te dan en la cara, hay conductas que  te identifican y, a primera vista, puedes llegar a creer que son comportamientos erradicados, pero nada más lejano. Parte del acervo intravenoso que ha acompañado nuestro ser y estar, desde el llamado Encuentro, apunta a la presencia de: padrinazgo, abuso, aprovechamiento, maltrato- en todos sus órdenes-, violación, negación, pacatería, marginalidad, hipocresía, caudillismo, religiosidad, picardía, mamadera de gallo, irresponsabilidad, desarraigo y, otras joyas más sutiles, pero no menos contundentes en nuestra conducta  y quehacer cotidiano.. 

Todo ello, conforma eso que se ha llamado idiosincrasia. Es nuestra herencia cultural  ( endo y exo) y, lo que le da sustanciación al formato tipológico de lo rasgos de personalidad que nos identifican como venezolanos. Expresiones conductuales éstas, que en todo momento, nos revelan de manera inclemente, una doble racionalidad. Una manera de aparentar sanidad desde la enfermedad.Tal condición ostensiva por demás, no es para asustarse, pero sí,  para aceptarlo y ocuparse.

Pues bien, este tema es crucial para comprender y desarrollar una tesis acerca del venezolano de hoy.  Tema  en el cual trabajo, con intención de exponer el estudio, en cualquier momento y  explicar desde una vertiente psicocultural, por ejemplo,  los desaciertos en que incurrimos los venezolanos, por no ser honestos y asumir lo que está frente a nuestros ojos, de una forma frontal y sincera. Muchas veces, se hace uso de la negación -  mecanismo de defensa, muy utilizado para autoprovocarse un paliativo o un cierto grado de tranquilidad pasajera, a la hora de tener que enfrentar una situación que afecta directamente- y de esa manera, posponer la intranquilidad y ganar tiempo. En mi concepto, esto sucede por no estar conscientes  o no querer hacernos responsables de nuestros actos de manera expedita, como corresponde, es decir, para no responder por nuestras acciones, oportuna y responsablemente, como se espera en el comportamiento de una persona responsiva y responsable de sus actos. En síntesis, como se espera actúe un adulto más o menos equilibrado.

A Priori, señalo que lo anteriormente citado, es un problema emocional grave que afecta al venezolano y, que está generalizado, mostrándose, en menor y mayor grado, en toda la población venezolana y mediante su errática conducta de flagelación y sumisión ante cualquier DESQUICIADO que se proclama "EL SALVADOR". Esta aseveración la hago en lo referente al manejo del  poder y sus consecuencias en el hombre venezolano. y así mismo, la traslado a la situación :relación- parejas - hogar.

Sin embargo, no puedo negar que también, existen unas verdaderas perlas que nos adornan: simpatía, buen humor, inteligencia, paciencia, resistencia, desprendimiento y, eso que llaman, buen corazón.

Cabe señalar que, el venezolano, por lo regular, es desprendido y poco previsivo, vive en el "aquí y el ahora" pensando que siempre tendrá abundancia o una mano sustentadora y providencial. "Dios proveerá", es una conseja popular  muy arraigada, cuya aceptación, conduce al despilfarro. "Mañana será otro día", "Hasta que el cuerpo aguante", "pudo ser peor" y otros refranes distractores que son de utilidad inmediata, para distraer la angustia ante cualquier situación.

¿Será por ello que, siempre estamos esperando al niño Jesús y los tres Reyes Magos?

Por otro lado, no podemos olvidar la herencia árabe que nos trajeron camuflada en la sangre los españoles que "llegaron a encontrarnos". Esos mismos que se quedaron sembrados acá. ¿---?. De tal que, somos eso, una mezcla racial con mucha maternidad y poca paternidad. Y, lo digo de esta forma, porque siempre he pensado en lo intravenoso y genético, eso impalpable que se expresa en nuestros rasgos temperamentales, raciales y conductuales. Todo lo cual tiene consecuencias evidenciables y cuantificables.

De tal suerte que, por ejemplo, el color de tu piel te puede ubicar en la categoría de pobre negro o pobre blanco o lo contrario.

En fin, son cromotipias que asocio más con la maternidad en su mejor expresión, ya que para este ejemplo en particular, englobo padre-madre en un todo. Por cuanto - salvo algunos casos- la verdadera vivencia de la familia venezolana es matriarcal, por excelencia. Donde la mayoría de los padres "están bien gracias, " pero nadie los ve porque están lejos del hogar,  de los hijos o han huido para siempre. A todas estas, son fantasmas desconocidos o autoanulados por conveniencia y evasión de responsabilidad.

¿Será por este impulso aventurero e inestable que los hombres venezolanos huyen despavoridos del hogar y los hijos, dejando que las mujeres se entiendan? ¿O será asunto de comodidad y desvergüenza masculina que, se alimenta desde la teta materna? Seguro que, los expertos en el tema, tienen esas respuestas.

Son repreguntas que saltan y acusan a la lógica y al orden que se pierde de vista ante la improvisación y la espera milagrosa. El padre ido casi nunca regresa y cuando lo hace es para dejar palntado otro hijo.

Otro aspecto, inoculado a la fuerza, a mi manera de ver, es el religioso. Somos sincretismo y, por ello, nuestras creencias están revestidas de una dualidad icónica que esconde la gran mentira. El gran relato -la Biblia- el verbo que inculcó mensajes para el bien y para el  mal. De allí que, todo ese "Gran Relato" trajo adosadas Grandes Verdades y Grandes Mentiras.Y en el gran tinglado del mundo judeocristiano bailan los arlequines promocionando sus mensajes cargados de "debes" y "tienes que", es decir, demandas y obligaciones ineludibles.

Un paseo por la Montaña de Sorte, servirá para aclarar por qué se rinde culto a María Lionza, pero se pone por delante a la Virgen María, a manera de ocultar la verdadera imagen de devoción y de esa forma subrepticia evitar la censura -ostracismo- que fue en algunos tiempos, el castigo por la idolatría. 

Por esta gran farsa y por el interés de ocultar que esto existe, es que se hace difícil ser un verdadero creyente, sin sentirse pecador y traicionero. Salvo por la confesión, rendición de cuentas y el diezmo.

Otro aspecto que se deriva de tal opresión a la libertad de creer, es el sentimiento de orfandad que reclama a un Salvador. Uno imaginario o real.  Uno - nacido sin pecado original- que está predestinado a hacernos el milagro de rescatarnos de la injusticia y la esclavitud y, que, es parte innegable de nuestro Eido. Por ello, se crean en el imaginario colectivo, hombres o mujeres PROVIDENCIALES.

Ahora bien, es menester aclarar que ese milagro nos puede venir vestido de niño Jesús, Militar, Rey Mago, Santo, de Mesías o hasta de  golpistas. Hasta ahora, y a pesar de los siglos del cuento cristiano, eso no ha variado. Seguimos sin aclarar, o aclararnos y pensamos que todo está clarito. Sin embargo, cualquier terapista serio puede dar fe y testimonio de nuestros enredos existenciales, por los cuales no caminamos con dos piernas, sino dando saltos en una y con suerte si tenemos a la mano una muleta, simulamos caminar erectos y en dos piernas. Cualquier símil, no es pura coincidencia. La mayoría de los venezolanos -para muestra la historia y más aún, la reciente- necesitamos alguien -uno que se invista de poder omnímodo- que nos diga cómo debemos caminar y para dónde debemos ir. Todo parece indicar, entonces, que hay que obedecer para ganarse el cielo, si no te ganas el infierno.Vivimos, a causa de nuestras creencias -implantadas- transitando en una terrible diatriba -obedecer o morir- y nadie -en su SANO juicio- quiere morir. ¿Pero qué sucede cuando el juicio está maniatado por la culpa?... Este es un tema para desarrollar.....Respuestas muchas, dependiendo del grado de independencia o sumisión del lector.



Por cierto, tal aserto, me estimula a formular otra pregunta. ¿Será por eso que cada cierto tiempo, hacemos de cualquier aventurero, un estadista o un presidente,  y lo investimos de poder absoluto?

 ¿Será que la expectativa del Milagro justifica saltarse o permitir el asalto a  la Carta Magna que  rige la vida de todos los venezolanos? 

En mi humilde opinión, no lo creo y, sin embargo, ojos abiertos y boca cerrada, somos espectadores inermes de tal desaguisado. No nos lo cuentan, lo estamos presenciando en carne propia y de cuerpo presente.

De allí el desencanto que pasado un tiempito de la elección, se apodera de nosotros -ya que hemos puesto  en manos de UN OTRO- toda nuestra fe, confianza  y hasta nuestra vida. Además, para colmo, hemos investido de poder absoluto a un algo o alguien, que no responde como habíamos pensado. Así, pues, que al no ver cumplidas las aspiraciones y las promesas hechas se hace muy difícil ser un creyente fiel. 

De hecho, pienso que desde antes de nacer estamos encarcelados entre la devoción y la obediencia: y ese dúo maléfico genera en nuestro inconsciente -que pugna por una verdad creíble- duda, rabia, frustración, MIEDO y CULPA. La fragilidad casi infantil con la cual enfrentamos el DIA a DIA y esperamos que el milagro ocurra, está, a mi manera de ver, precedida por todo el mensaje judeocristiano que nos acuna. De allí, que se nos dice que nacimos marcados por un pecado original, antes de saber siquiera lo que en el plano moral, es un pecado.

De paso, se nos atribuye de forma inclemente la responsabilidad por la muerte de un hombre llamado Jesús. Un hombre que supuestamente, vino para salvarnos de no sabemos qué, pero era algo muy grave porque lo juzgaron con trampas, lo torturaron, lo expusieron al escarnio público, lo azotaron, lo coronaron con espinas, lo obligaron a caminar hasta una cumbre lejana -sin agua- cargando unos maderos en cruz donde sería clavado, punzado y dejado a la intemperie hasta morir. Y lo peor, esa deuda, la tenemos que pagar nosotros en estricto cumplimiento y sumisión, porque, el delito de otros nos hizo culpables sin serlos. He acá la génesis de la culpa palmaria y de la obediencia irrestricta a cualquiera que se martirice para salvarnos.!Vaya, pecado el nuestro, el de conocer el cuento del Gran Relato! 

Pienso, que es posible que esté equivocada y, que todo este drama de crueldad y perversión, que da cuerpo a los constructos del dogma llamado Cristianismo, sea otro mal chiste de esclavización que, por lo demás, estamos obligados a creer y practicar, por aquello, de que la fe no se cuestiona. Somos las ovejas de un experimento que se trajo a estas tierras, antes de qué se nos dijera que: George Orwell en su travesura de la Rebelión en la Granja, lanzara su decreto: "Todos somos iguales, pero unos somos más iguales que otros".

Este es el mismo dogma que por adopción obligada, se nos ha impuesto y, por lo cual, se nos castigó pre-nacimiento, adosándonos de paso, una deuda capital por la muerte y tortura de alguien que ni siquiera es cercano -en raza, cultura o consanguinidad-. Sin embargo, eso no es lo más grave, el asunto es que seguimos incólumes cargando el fardo como víctimas propiciatorias.

!Vaya drama el que nos tocó en heredad!

Pues bien, esa papa caliente se la damos a los mandatarios y, ellos
-empoderados por nosotros- se endiosan -con razón- porque no tienen que dar cuentas a unos incapaces que han entregado, en ese regalo, todo lo que tienen y hasta su vida.

¿Será por esto que nos sentimos impulsados a aceptar lo inaceptable? ¿Será que la culpa que vemos en cada uno de nosotros no nos permite mostrar el rostro y preferimos la desgracia del anonimato?

Todo ello es posible, sobre todo si examinamos que al tener tan arraigada la creencia del Niño Jesús y los Tres Reyes Magos, siempre estamos abrumados por una ansiosa espera y abrigando la esperanza de que algo ocurrirá y nos salvará.¡Un Milagro!. Pero, el milagro lo hará otro, no nosotros. Y así continuamos en plegarias y quejas infinitas, pero sin asumir la responsabilidad en el presente que nos corresponde.

Pues bien, seguimos creyendo que esa misma incorporeidad milagrosa nos traerá regalos, dádivas y premios de consolación, hoy, mañana, más tarde, por los cuales tendremos que pagar un alto precio y nuevamente, estaremos en deuda eterna hasta morir en sus diversas formas y maneras. 

Cierto es que, la vida se nos va en la espera y todo sigue igual o empeora y el tiempo corre y, sólo nos queda morir. Este ciclo es muy parecido al Drama de Sísifo, drama éste, tratado por Albert Camus, quién aborda lo absurdo como tema existencial y filosófico en el: El Mito de Sísifo. Señala el escritor: "... vivimos del porvenir: "mañana", "más tarde",  "cuando tenga una posición", con los años comprenderás. Y agrega: el mundo se nos escapa porque vuelve a ser el mismo.Esas experiencias enmascaradas por las costumbres vuelven a ser lo que son." (2)

Ahora bien, estos pronunciamientos dilatorios y futuristas los conocemos bien, sin embargo, vale ubicarlos en el contexto criollo que nos es propio y familiar. Por ejemplo,  lo compararemos con el cuento del Gallo Pelón, que nunca finaliza. Terminamos entrampados, viviendo enfadados con quien no queremos vivir. El cuento de Tío Tigre y Tío Conejo, pero nada como la Cucarachita Martínez y el Ratón Pérez....por mencionar algo propio. Es que los cuentos replican los contenidos psíquicos y las acciones de los emisores y destinatarios de estos dramas populares y folclóricos. Para ser más precisos, sería inminente y deseable, que nos paseáramos por la famosa historia de: La Caperucita Roja, sobre todo en el momento fatídico de la elecciones de los salvadores de la patria, y tradujéramos el mensaje encriptado de esta famosa f'ábula que poco de infantil tiene.

Afortunadamente, creía yo, nos estábamos acercando en algo a David y Goliat. La juventud del 28 dejó ejemplos que la actual mocedad, podría haber ojeado y hojeado -tan sólo por el interés histórico y, para evitar la repetición de los mismos errores-. Pero no, esa juventud era un peligro para las aves de rapiña-políticos avezados- que asumen la supremacía en la dirección de la política nacional, descalificando o subestimando el potencial de esta juventud prometedora, que hacía las delicias de cualquiera que estime la inteligencia y su hija inmediata, la CREATIVIDAD. Pero, no, estos muchachos ya fueron inoculados prematuramente,  con el virus de la codicia; vehiculizado en elecciones que los condujeron a obtener puesticos de segunda. Es decir, nuestros  jóvenes líderes fueron deshabilitados y desarraigados a cambio de su mesada.Ya nadie cree en ellos, son ahora los máximos representantes de los errores viejos.  Algunas mentes -en la expresión de nuestra idiocia-, ya se han apoderado de ellos, en cuerpo y alma, con fines inconfesos. Da lastima ver cómo se ha perdido la frescura de estos jóvenes talentosos, que eran como la lámpara de Diógenes. Ellos, que con su arrojo y certero verbo  llenaban de luz los nuevos senderos, hoy son faroles apagados que se rifan ante el mejor postor. Ya de ellos, sólo quedan promotores y cocineros, dedicados a gerenciar los mejores guisos de la oferta y la demanda. 

Debo decir que, el cáncer, es así, si no se lo ataca a tiempo, surge la metástasis y deviene la  inexorable muerte. Y eso ocurrió con algunos y los más afortunados, de cuando en vez, lanzan sus periclitadas consignas y  ya nadie los escucha...perdieron su bella oportunidad, no están vigentes. !Ha muerto un ruiseñor!

Por último, quiero señalar, a disgusto, que en este drama de Sísifo, andamos muy mal embarcados. Hemos resucitado a un Atila en versión criolla, que nos tiene el río revuelto y nos hemos puesto a nadar contra corriente y sin salvavidas a la vista. Aclaro, escogí a Atila, por la fama de malo que se ganó, sin embargo, estoy consciente de un detalle: Atila les queda muy alto a las aves de rapiña que nos desgobiernan hoy.Existe una gran razón para señalar lo anterior y es que, Atila arrasaba pueblos para llevar las riquezas a su gente.Algo, muy diferente pasa acá, donde los dirigentes sufren el síndrome del uróboro.

Corolario:

Así que, sí el cuento de la salvación y el lavado de los pecados, es cierto,  estamos listos para la paila mayor y, sí no hay existe otro infierno más que el que vivimos hoy, pues allí seguiremos, hasta superar el impulso de repetición del mismo esquema que nos ha traído hasta acá. Más aún, estamos frente a un Rey desnudo e inerme, pero sin la convicción necesaria, para desvestirlo de hecho y mandarlo a donde le corresponde.

"El Miedo anticipado es siempre mayor que la calamidad real 
y, su peso aumenta con la lejanía de la perspectiva." 4


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Notas.- 

( 1).-http://www.sabidurías.com/cita/es/45550/arturo-cancela/
(2).-Camus Albert: El Mito de Sisifo.Editorial Alianza, España,1985, pág. p.p.10
(3) Orwell, George: La Rebelión de la Granja:.Editorial Destino. Londres.1945, p.p. 112.
(4)- Vallés, Carlos: No Temas.Editorial Sal Terrae, España, 1995, pág. 67

Bibliografía:

MARTÍN, G. (s/f). (1984). Ensayos de Antropología política. Tropykos, Caracas.

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Incorporo comentario del historiador: Azael Valero

Carísima doctora Raiza: Usted me honra con esta participación de opinión en un artículo, en el cual se observa el afán por describir y hacer llegar a nuestros conciudadanos la realidad vista desde los límites que existen entre el conocimiento sensible y el conocimiento intelectual. Por lo que este servidor tratará de no caer en “lo absurdo”, al cual se refiere Arturo Cancelas, citado por Usted al inicio de su gran escrito; cuyo contenido explica su sabiduría en la etnopsiquiatria, y su anhelo por emplear dicha ciencia al mejor servicio de quienes, en una u otra forma, tratan de construir la verdad en momentos cuando la situación en nuestra querida Venezuela necesita de análisis como los que Usted encontró para determinar la conducta humana de la herencia vasca, en “Ensayos de Antropología Política, del antropólogo Gustavo Martín Fragachán”, Ciertamente, al igual que aquellas actitudes de conducta vasca, las características que han identificado e identifican a los venezolanos, se han ramificado de tal manera en el árbol de nuestra historia, que en los actuales momentos habría necesidad, en sus estudios de investigación de conducta, de clasificar por separado: las de estricta idiosincrasia y las de alienación; porque para la conformación de la sociedad venezolana se tomó en cuenta la característica y naturaleza de las cosas y de hombres. En tiempos de emancipación del espíritu venezolano, se formaron tres grupos de formas de gobierno que atendían a ambos extremos y a los llamados demócratas centrales o moderados. Frente a esta problemática, el Genio Americano se dio a la tarea de orientar políticas que advirtieran la alienación como obstáculo para existir como una nación civilizada a la europea a través de la democracia moderada o central. Para reforzar el contenido del párrafo anterior, me voy a permitir, citar parte de los análisis de nuestro Libertador, al describir a los citados modelos de gobiernos, como una manera de sanear las mentalidades perturbadas por conductas contagiadas de ideologías del mal o de vicios destructores de los verdaderos valores que identificaban a los ciudadanos como cultos y civilizados.
En relación a las conductas que preferían un sistema de gobierno monárquico, al democrático, entre otras tantas cosas, dijo lo siguiente: “Yo no concibo que sea posible siquiera establecer un reino en un país que es constitutivamente democrático, porque las clases inferiores y las más numerosas reclaman esta prerrogativa con derechos incontestables. Además, ¿Quién puede ser rey en Colombia? Nadie, a mi parecer, porque ningún príncipe extranjero admitiría un trono rodeado de peligros y de miserias; y los generales tendrían a menos someterse a un compañero y renunciar para siempre a la autoridad suprema. El pueblo se espantaría con esta novedad y se juzgaría perdido por la serie de consecuencias que deduciría de la estructura y base de este gobierno. Los agitadores conmoverían al pueblo con armas bien alevosas y su seducción sería invencible, porque todo conspira a odiar ese fantasma de tiranía que aterra con el nombre sólo. La pobreza del país no permite la erección de un gobierno fastuoso y que consagra todos los abusos del lujo y la disipación. La nueva nobleza, indispensable en una monarquía, saldría de la masa del pueblo, con todos los celos de una parte, y toda la altanería de la otra. Nadie sufriría sin impaciencia esta miserable aristocracia cubierta de pobreza e ignorancia y animada de pretensiones ridículas...
A quienes pretendían un sistema federal de gobierno absoluto y no democrático, les advirtió, entre muchas otras instrucciones más, como sigue: Todavía tengo menos inclinación a tratar del gobierno federal: semejante forma social es una anarquía regularizada, o más bien, es la ley que prescribe implícitamente la obligación de disociarse y arruinar el estado con todos sus individuos. Yo pienso que mejor sería para la América adoptar el Corán que el gobierno de los Estados Unidos, aunque es el mejor del mundo. Aquí no hay que añadir más nada, sino echar la visa sobre esos pobres países de Buenos Aires, Chile, Méjico y Guatemala. ¡También podemos nosotros recordar nuestros primeros años! Estos ejemplos solos nos dicen más que las bibliotecas.
No queda otro partido a Colombia que el de organizar, lo menos mal posible, un sistema central competentemente proporcionado a la extensión del territorio y a la especie de sus habitantes. Un estado civilizado a la europea presenta menos resistencia al gobierno de parte de los pueblos y de la naturaleza que una pequeña provincia de América, por las dificultades del terreno y la ignorancia del pueblo; por lo mismo, nos veremos forzados a dar a nuestras instituciones más solidez y energía que las que en otros países se juzgan necesarias…Hemos estado como enajenados en la contemplación de nuestros riesgos y con el ansia de evitarlos. No sabíamos lo que era gobierno y no hemos tenido tiempo para aprender mientras nos hemos estado defendiendo. Mas ya es tiempo de ´pensar sólidamente en reparar tantas pérdidas y asegurar nuestra existencia nacional”. (Simón Bolívar, Obras Completas, Ediciones Cibema, Tomo III, Páginas 315 y 316).


Este último párrafo, doctora Raiza, es uno de los tantos párrafos que nos indican el estudio riguroso que hicieron nuestros Primeros Bienhechores de la Humanidad relacionados a la conducta de los hombres y sus actitudes de vida, para establecer algo tan serio como lo es un sistema de gobierno para una nación cuyos primeros pasos fueron dados en la civilización occidental y con las canciones de cuna y el mimo de unos mismos lazos de libertad.

Gracias, Doctora Raiza, por brindarnos en estos espacios la posibilidad de contribuir, de alguna manera, de las luces de estos métodos de investigación, porque los mismos pueden ser conjugados con las luces de la psicología racional, en donde se aprende que las “facultades” pueden ser superadas unas a otras cuando se superan por la misma razón de “cualidad” y no por razón de mayor intensidad, como en el caso de la enajenación, en la cual el hombre está poseído por una fuerza extraña que lo despoja de sus propias facultades intelectivas en situaciones como las que han pasado y están pasando en nuestro país.
Para terminar, coincido con Usted, en el sentido que, “este tema es crucial para comprender y desarrollar una tesis acerca del venezolano de hoy”; sobre todo si tomamos en cuenta que, por razones de la misma situación tanto etnográfica como social, política y militar, se impone “sine qua non” una nueva sociedad para Venezuela, una sociedad culta, decente y civilizada al mismo nivel de las naciones civilizadas de Europa.