viernes, 16 de noviembre de 2012

Las palabras de Foucault (Entre Episteme y Sujeto )


                                                               Paul-Michel Foucault 

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Resumen: La importancia del verbo, también palabra, se presenta en todos los ámbitos de la vida y de las ciencias y, más aún, en el de las ciencias humanas. En este contexto de las ciencias humanas, cobran fuerza los aportes venidos de la Filosofía.-

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La importancia del verbo, también palabra, se presenta en todos los ámbitos de la vida y de las ciencias y, más aún, en el de las ciencias humanas. En este contexto de las ciencias humanas, cobran fuerza los aportes venidos de la Filosofía.

Como referencia podemos hacer mención de Demócrito quien fue uno de los primeros en señalar los diferentes sentidos que se le pueden otorgar a las palabras. Este notable filósofo llamó la atención ante el hecho de que una idea puede ser expresada por signos variados.

Con Aristóteles devino el desarrollo de una semántica que otorga un significado primario a las palabras. Así mismo, introduce la clasificación de las categorías con sentido propio y por asociación a los primeros significados.

Platón, por su parte, intenta ofrecer una explicación sobre la base de la existencia de palabras que designan cosas, pero también, aquellas que designan a los sujetos en la oración. Para este filósofo, además, los juicios que se hagan tienen que tener un referencial.

Estos juicios se corresponden con algo. Precisamente, es esta conjetura el punto de partida para su dialéctica entre lo real y lo ideal. En su Crátilo adversa el origen del significado, creando dos posiciones encontradas:
a) El naturalismo que defiende la fónica o sonido de las palabras como representación de los objetos, la Onomatopeya, en ese caso, y
b) El convencionalismo el cual sostiene que el lenguaje ocupa el lugar de los objetos y los define según postulados o convenciones creadas por los hombres.

En esta perspectiva el naturalismo y el convencionalismo son dos posturas que se complementan (realidad y habla). De allí, que se diga que: “a todo Ser le corresponde su logo y a todo logo su Ser” (1) En otras palabras, a toda palabra le corresponde su objeto y a todo objeto su palabra.

A lo largo de la historia, surgen otras visiones respecto a las significaciones. Por ejemplo, en la Edad Media se establece una relación entre la lógica y gramática. Ahora bien, desde esta óptica las palabras suponían una apelación o concepto mental. Las palabras tomaban el lugar de las cosas, las representaban en ideas. Posteriormente, se sumó a esta dinámica la elaboración de una referencia concreta respecto a las palabras.

A mediados del siglo XIX, deviene la obra de Breal cuyo énfasis fue puesto en la semántica. Esta postura se mantuvo por largo tiempo.

Sin embargo, la Modernidad trajo consigo el avance del área lingüística, desde donde, además, de seguirse con la trayectoria demarcada por la gramática tradicional, se atienden a partir de las vinculaciones del lenguaje con la psicología, sociología, antropología, filosofía, y lingüística, cuestiones referidas al orden de los signos, la lengua y el binomio significado- significante. Por otra parte, se utiliza la fundamentación lingüística para abordar aspectos relacionados con los asuntos del habla. Toda la problemática clínica del inconsciente es abordada y contemplada desde el lenguaje. En consecuencia, el lenguaje penetra todas las hendiduras del saber contemporáneo.

En el marco de estas propuestas los estudios realizados por B. Whorf, han sentado la pauta en el establecimiento de las relaciones entre lenguaje y conducta, lenguaje y pensamiento y, por último, la búsqueda del sentido.

Se establece y se entiende así, que el lenguaje no es un objeto natural, sino el producto o resultado de un proceso de invención que una vez creado o producido, se ofrece como signo de reordenamiento para quien lo crea o elabora y es adoptado por los otros con quienes se comparte o interacciona.

Cabe mencionar, por otro lado, que este despertar alrededor del lenguaje ha permitido a su vez, volver el pensamiento y la atención hacia autores que otrora estuvieron preocupados y ocupados en esta temática, entre ellos Nietzsche, Hegel, Heiddegger y, especialmente, Michel Foucault, a quien abordaremos a partir de una de sus obras.

Michel Foucault en Las Palabras y Las Cosas (1978) nos pasea por un circuito cronológico cuyo objetivo es ubicar las diferentes etapas evolutivas de los signos y del saber, hasta llegar a la sacralización de los mismos. En su planteamiento se recoge la idea de un hombre que es y se hace a través del lenguaje. La cultura donde ese hombre está inmerso está impregnada por signos que la alimentan y la determinan. Cada una de las cosas que rodea al hombre y todo lo que existe dentro y fuera de él tiene nombre y significado.

En concreto, aquello que constituye la cultura con la cual se identifica el hombre, es nombrado. Todo significa algo y ese algo se convierte en mediador entre sujeto y su mundo. Dentro de este marco referencial Foucault se expresa diciendo que: “...El lenguaje no tiene otro lugar que no sea la representación, (2). Y, agrega ... “ ni tiene valor a no ser en ella.”(3)

Vemos como la aplicación al contexto basta a menudo para advertir sí una palabra es significativa de una realidad o si la describe en su sentido. Como podemos apreciar, para Foucault, el mundo está constituido por signos. Son esos signos los que el mismo hombre tiene que traducir para poder conocer, para acceder al saber. Desde esta lógica de sentido, el hombre está sometido a la realización de un ejercicio constante de interpretación. Esta práctica comienza por las palabras las cuales tiene que llegar a descifrar para capturaras lo que ellas quieren decir. A criterio de Foucault, lo que el hombre realiza es una tarea de reproducción del saber más que de producción. En este sentido, a la vista del desarrollo histórico del hombre y sus signos, el proceso de descifraje es constante.

Cierto es, que dicho proceso se evidencia de igual forma al tener que buscar el significado implícito en un texto, al realizar un análisis psicológico o al acometer la lectura de un libro o el texto de una historia de vida. De hecho, es una búsqueda continua la que inicia todo aquel que quiera saber lo que dicen los signos, lo que denotan los significantes. Ciertamente, lo que realmente se plantea es una labor hermenéutica (4)

Entendiéndose por tal, el proceso mediante el cual se pueden descifrar los signos para buscar la semejanza en lo semejante. No obstante, también es cierto, que para poder interpretar hay que conocer las palabras y los contextos de uso. La lengua no es caprichosa, obedece a un orden de palabras y signos que representan las cosas mediante las cuales el mundo está conformado y estructurado. Esa es la importancia capital del lenguaje.

El lenguaje encierra en su estructura al mundo y al sujeto (en él y con él). Su papel es doble, por ser doble la perspectiva el uno se hace en el otro y viceversa. A manera de orientación se toma esta expresión de Foucault, en la cual señala que. “...las lenguas tienen en el mundo una relación de analogía más que de significación; o mejor dicho, su valor de signo y su función de duplicación se superponen hablan del cielo y de la tierra de los que son imagen; reproducen.5) Esto explica una forma analógica de proyección. También recoge la idea del descifraje simbólico que sirve al sujeto para referirse al mundo y a los objetos, proyectando en ellos su impresión o estableciendo vínculos de contigüidad en una suerte de proceso subjetivo-objetivo u objetivo-subjetivo.

Desde este punto de vista ontológico y axiológico (Ser y valor) se advierte la constante dualidad de la dinámica implicada, al intentar deslindar este proceso. En suma, se podría resumir, siempre con temor de caer en reduccionismos, que este proceso representa la eterna disputa entre la representación y la verdad del lenguaje. La representación y lo representado.

Sin embargo, la tendencia más marcada del siglo XIX, se ubica en la búsqueda de representatividad de la actividad discursiva. La nueva episteme gira en torno a considerar al lenguaje como objeto a descifrar y a ser leído. La interpretación se formaliza vertida en una secuencia que busca la literalidad del lenguaje y otra que intenta la supresión de todo aquello que no es posible decir sin violentar la objetividad. Así, entonces, el análisis se mueve en dos vías interpretar y formalizar.

Conviene precisar que en este contexto que la episteme (6) moderna está guiada por lo impensado y lo reprimido. Por la representación de un hombre que es lo Otro, otro que no conoce, pero que es él mismo. Ese hombre es historia, lenguaje, saber, indeterminación, infinitud y finitud, goce-dolor, en fin, polaridad. Es justamente, esta doble condición la que le plantea al ser humano un problema en lo tocante a Ser y saberse allí. De allí que, el sujeto de la creencia puede ser el mismo que el del saber, pero antes, debe saber que cree en él mismo. En un despliegue discursivo, que quizá sirva para ahondar en el tema Foucault destaca que:

...En esta tarea infinita de pensar el origen lo mas cerca y lo más lejos de sí, el pensamiento descubre que el hombre no es contemporáneo de aquello que lo hace ser -o de aquello a partir de lo cual es- sino que está preso en el interior de un poder que lo dispersa, lo retira lejos de su propio origen, pero allí le promete en una inminencia que quizás siempre sea hurtada; ahora bien, este poder no le es extraño; no se asienta lejos de él en la serenidad de los orígenes eternos y recomenzados sin cesar, pues entonces el origen será efectivamente dado este poder es aquel de su propio ser.(7)

Y es que para Foucault el hombre moderno ha pasado del deseo literal de la representación de las cosas, al anhelo. El anhelo de que se le permita comprender y creer que es autónomo en sus interpretaciones y su quehacer. El hombre tiene la necesidad de sentir que puede hacer a voluntad. Acá se introduce un aspecto comprometedor como lo es la voluntad, pero, además, surge la contingencia de que aunque el hombre tenga que buscar en las palabras las representaciones de las cosas, pueda al mismo tiempo, analizarse a sí mismo, desde el interior del lenguaje y se sitúe al interior del discurso; con todas las implicaciones objetivas y subjetivas que este acto implica.

Es esta condición justamente, la que conduce a Foucault a plantearse una muy particular forma de episteme. En efecto, él se plantea que la episteme que rige para la modernidad es única y cerrada. Más aún, Foucault piensa que la episteme es propia del momento, por tanto, señala que: ... “En una cultura en un momento dado, nunca hay más que una sola épistémé, que define las condiciones de posibilidad de todo saber: Sea el que se manifiesta en una teoría o aquel que está silenciosamente envuelto en una práctica.” (8)

La episteme es una para todos los saberes de un periodo determinado y de una cultura determinada. Desde esta postura y a objeto de desentrañar tal saber, Foucault se plantea un ordenamiento de las ciencias en tres vertientes, a saber: las matemáticas (deductivas), el lenguaje (relaciones causales) y las filosóficas (el pensarse). Desde estas tres dimensiones, pero en creciente apertura, se ubican las ciencias humanas. Estas ciencias están incluidas dentro de los saberes antes mencionados. En esta suerte de imbricación, estas ciencias, terminan siendo beneficiadas, por cuanto, en esa unión potencian sus posibilidades de evolución. No deja de reconocer Foucault, sin embargo, que esta situación pueda ser, a su vez, una de las desventajas, más visibles, que confrontan las ciencias humanas.

En la cita siguiente queda plasmada la intención de ese sentir, veamos que dice al respecto:
... ”Quizá es esta repartición nebulosa en un espacio de tres dimensiones lo que hace que las ciencias humanas sean tal difíciles de situar, lo que le da su irreductible precariedad a su localización en el dominio epistemológico y lo que las hace aparecer a la vez como peligrosas y en peligro.”(9)Piensa, asimismo, Foucault que las ciencias humanas en el intento de buscar su independencia como área del saber con régimen propio, se han ido alejando de la Mathesis (10), y en ese separarse, el sujeto de estudio, el hombre, se ha ido deshumanizando y se ha tornado, a sí mismo, en un objeto del saber. En este proceso el hombre se comporta como una extensión de sí mismo, acción espejo, en tal desdoblamiento adviene su propia alienación como Ser. Todo lo ve fuera de él, más grave aún, percibe de esta forma a todo aquello que el mismo es capaz de crear.

Tal fenómeno lo ha convertido en un sujeto sujetado, en alguien que no es capaz de mirarse desde su sí mismo, pero sí de convertirse en objeto de observación. A criterio de Foucault...”es el enrollamiento sobre sí mismo, del trabajo, de la vida y del lenguaje lo que prescribió, desde el exterior, la aparición de este nuevo dominio” (11) que se ha llamado ciencias humanas. (12)

Por consiguiente, la particularidad de ser llamadas las ciencias del hombre, le viene dado precisamente, porque introduce desde su origen la semblanza un ser empírico - trascendente, cuyo pensamiento es una mezcla de consciencia e inconsciencia, de vida y muerte. Ante esta contingencia de ser objeto y sujeto de las ciencias humanas, el hombre, el sujeto, se adhiere y adquiere un signo operativo de su especificidad humana. Tal condición lo imposibilita para intentar una separación o para negar su esencia humana, sin que tal negación signifique dejar de ser.

Se podría decir que cualquier negación de esta condición o realidad devendría en la muerte del sujeto. Por eso, al ser el sujeto, el objeto de estas ciencias se convierte, asimismo, en un ser que vive, habla, trabaja, produce, se mueve, se motiva, sufre y, en todo caso, es finito. “...Por último, dado que tiene lenguaje, puede constituirse todo un universo simbólico en el interior del cual tiene relación con su pasado, con las cosas, con otro, a partir del cual puede construir también algo así como un saber.” (13

De hecho, estas ciencias toman como punto de partida el conocimiento que el sujeto posee acerca de si mismo, de quién es. Partiendo de allí, se crean las múltiples interpretaciones que pretenden corporizarlo y calzarlo en; alterando en muchos casos y a consecuencia de tal práctica, su especificidad humana.

En cuanto, a las ciencias humanas, dejemos que sea el mismo Foucault, quien en su verbo puntualice lo siguiente:“...son un análisis que se extiende entre aquello que el hombre es en su positividad (ser vivo, parlante, trabajador) y aquello que permite a este mismo saber (o tratar de saber) lo que es la vida, en qué consiste la esencia del trabajo y sus leyes de que manera puede hablar.” (14)

De esta manera, las ciencias humanas, apoyan su positividad partiendo transferencialmente de tres formas de operatividad:
a) para tener una estructura o basamento,
b) para ser entendida como saber científico y
c) para ser legitimada como las otras ciencias.

Todo esto, con la finalidad de ostentar su propio espacio epistemológico, para lo cual, se mueve en dos tendencias,
1) tomando prestados algunos términos propios de otras áreas del conocimiento de índole solamente imaginativo en cuanto a su operatividad y
2) asumiendo una serie de procesos o categorías, que formalizan la utilización de objetos de su saber, los cuales son ut5ilizados para el análisis de los fenómenos de las ciencias humanas.

Otras herramientas son tomadas de la biología, economía y semiología. Por cierto, estas tres áreas de conocimiento facilitan a las ciencias humanas, los procesos técnicos que definen su quehacer científico en el marco de su especificidad y en todo lo referente al ser humano.

Desde allí, como lo indica Foucault “...estas tres parejas de la función, de la norma, del conflicto, de la regla, de la significación y del sistema, cubren sin residuos todo el dominio del conocimiento del hombre” (15)

Es aun más contundente Foucault, cuando piensa que todo el modelo de ciencias humanas, desde el siglo XIX, se apoya en los dominios del positivismo guiado por Comte, Marx y Freud (buscando el sentido oculto); Goldstein, Mauss y Dumezil (lo patológico y lo social), Durkheim (el ruido, lo patológico social); Levy - Bhrul y Blondel (las creencias morbosas).

En el caso de Freud, como se sabe, fue uno de los precursores de lo inconsciente y lo consciente, respecto al modelo representacional del hombre. Tales descubrimientos nacen a la luz del conocimiento filosófico y lingüístico y, algunos de los argumentos que sirvieron de base a este autor, se mantienen vigentes. Con Freíd, las ciencias humanas demarcan la época de la significación de lo inconsciente. Este material inconsciente es traído, a través de la relación transferencial y contratransferencial, a los niveles conscientes para ser representado por medio del lenguaje, de la palabra. Por tanto, “...las ciencias humanas no hablan más que del elemento de lo representable, pero de acuerdo con una dimensión consciente - inconsciente” (16), donde de ninguna forma se compromete la representación, en tanto que campo consciente de lo humano y, a partir de lo cual, es posible el saber humano.

Esta problemática, piensa Foucault, alude al surgimiento de dos críticas, a saber: a) una histórica que nos habla de una ciencia humana que no ha podido deslindar su representatividad como saber. Por cuanto, desde que el hombre apareció como objeto de la episteme, la filosofía clásica ha servido de asidero para explicar, en el ámbito de las ciencias humanas, la representación, b) la circunscripción de la representación a lo consciente o inconsciente, lleva a estas ciencias a abordar al objeto o aquello que sólo tiene posibilidad de serlo, en una constante movilidad transcendental que concluyen en una práctica reanudativa crítica.

Como bien lo acota Foucault, las ciencias humanas “...van de aquello que se da a la representación a aquello que las hace posible, pero que todavía es una representación.” (17) Queda siempre infiltrada e introducida la sospecha acerca de la veracidad o no, entre lo real y lo representado como tal.

Así, lo inconsciente, es decir, lo no develado, se presenta como parte coexistente de la propia inmanencia de las ciencias humanas. Este paradójico, rasgo forma parte de su esencialidad. Con las ciencias humanas y la episteme se ha de tener claro, que no es el objeto de estudio, en este caso, el hombre, lo que convierte a las ciencias humanas en ciencias, es en todo caso la episteme la que las instaura y les permite hacer del hombre su objeto.

Para Foucault la compenetración de las ciencias humanas, con otras ciencias como la biología, economía y filosofía, es sólo una relación de acercamiento circunstancial, debido solamente, a que estas se ocupan del estudio del lenguaje, la vida biológica y el trabajo. Por lo tanto, sería un error intentar dimensionarlas. Estas áreas abordan al objeto (hombre) de manera puramente formal; en cambio las ciencias humanas trabajan con conductas, comportamientos, vivencias, lenguaje y producción. De hecho, lo hacen de manera distinta a como lo hacen las otras ciencias de corte fisicalista. Frente a esta prescripción se comprende que las diversas áreas humanas, del saber se vinculan, inexorablemente, entre sí. Sobre esta sujeción Foucault llama la atención al respecto cuando señala que:

“... Todas las ciencias humanas se entrecruzan y pueden interpretarse siempre mas a otras, sus fronteras se borran, las disciplinas intermediarias y mixtas se multiplican indefinitivamente y su objeto propio acaba por disolverse.”(18)

Al mismo tiempo, advierte Foucault que se debe tener cuidado con la designación ciencias del hombre, todas lo son y todas forman parte de la episteme moderna, lo que si no se puede decir, sin correr el riesgo de atar o enraizar al hombre, es que estas ciencias forman parte del campo epistemológico. Y, esto es así, porque no toda configuración epistemológica es ciencia. Las ciencias humanas y, esto debe quedar claro, no son ciencias, son “...otras configuraciones del saber.” (19)

Se podría decir, además, que las ciencias humanas han permanecido en vecindad transferencial con otras ciencias y de ellas han tomado modelos operativos y concepciones básicas. Ciertamente, la connaturalidad con otras áreas del saber hace más difícil la circunscripción de los fenómenos humanos, sin embargo, a nuestro parecer es esa misma posibilidad de complementarse lo que le otorga la riqueza y la posibilidad indeterminada de expansión. Desde ese punto de vista, la realidad de las ciencias humanas y su objeto de estudio, es una muy particular. Es decir, que al hablar de una episteme o también de un paradigma establecido, estructurado, calzando al hombre, no es, hoy día, pertinente o apropiado y, menos aún, si se toman en cuenta las nuevas tendencias paradigmáticas que rigen para el escenario científico actual. En las nuevas propuestas paradigmáticas, por ejemplo, la preeminencia indeterminista ha ido tomado su espacio natural. Dentro de este indeterminismo se asoma, no como imposición pero sí como propuesta, una opción generalizadora, donde cada uno de los saberes que tienen algo que aportar acerca del abordaje de los fenómenos humanos que estudian, lo hagan. En suma, concluye Foucault:

...”Por lo tanto, no es la irreductibilidad del hombre lo que se designa como su invencible trascendencia, ni aún su gran complejidad lo que les impide convertirse en objeto de la ciencia. La cultura occidental ha constituido, con frecuencia, bajo el nombre de hombre, un ser que, por un sólo y único juego de razones, debe ser dominio positivo del saber y no puede ser objeto de ciencia.”(20)


NOTAS1.- MUÑIZ, R. Vicente: Introducción a la Filosofía del Lenguaje II, Barcelona, Editorial Anthropos,1992, p. 39

2.- Representación: lo que representa algo, la cosa, el objeto, el sujeto “...síntesis del sujeto y el objeto en una consciencia (...) lo representado o cuerpo y lo representativo lo del espíritu (pensamiento, afecto, voluntad”. CUVILLIER A. Filosofía, 1961, p.185.

3.- FOUCAULT, Michel: Las Palabras y las Cosas, México, Editorial Siglo XXI, 1978, p. 84.

4.- “...Hermenéutica al conjunto de conocimientos y técnicas que permiten que los signos hablen y nos descubran sus sentidos”. FOUCAULT, Michel. p.39.

5.- Ibídem, p.45.

6.- Michel FOUCAULT, utiliza en este contexto la palabra episteme, como lo señala Alejandro Moreno “...para denotar las reglas generales o presuposiciones epistémicas inconscientes que rigen el discurso general de la cultura en un período histórico determinado, reglas que insensiblemente cambian con el tiempo”. El Aro y la Trama, 1993, p.p. 32-33. Para Edgardo Castro Episteme son “...todos los saberes pertenecientes a una misma época”, en Pensar a Foucault, 1995, p.43.

7.- Ibídem, p.325.

8.- CASTRO, Edgardo: Pensar a Foucault, Buenos Aires, Editorial Biblos, 1995, p. 84

9.- - Ibídem, p.337.

10.- La ciencia de la época clásica, es la ciencia del orden y su episteme en relación a ese orden. Las relaciones simples de la naturaleza estaban regidas por las Mathesis y las complejas por la taxinomia (signos). “...La Mathesis es la ciencia de las igualdades y, por ello, de las atribuciones y de los juicios, es la ciencia de la verdad”. Y la Taxinomia “...es la ciencia de las articulaciones y de las clases; es el saber acerca de los seres”. FOUCAULT, Michel: ob. cit, p.p. 77-80.

11.- Ibídem, p.340.

12.-“...Lo que define, para Foucault, las ciencias humanas es este espacio intermedio entre las ciencias empíricas y la analítica de la finitud en el cual ellas, las ciencias humanas, hacen pasar por el elemento de la representabilidad los objetos de las ciencias empíricas, el lenguaje, la vida y el trabajo y, al mismo tiempo, refieren lo empírico de las ciencias empíricas a lo que las hace posible en lo analítico de la finitud” en Edgardo CASTRO, ob. cit, p.121.

13.- FOUCAULT, Michel: ob. cit, p.341.

14.- Ibídem, p.343.

15.- Ibídem, p.347.

16.- Ibídem, p.353.

17.- Idem

18.- Ibídem, p.347.

19.- Ibídem, p.355.

20.- Ibídem, p.356. LAS PALABRAS DE FOUCAULT

AUTORA. Dra. Raiza N. Jiménez
Profesora Universitaria: Titular

viernes, 12 de octubre de 2012

PINCELADAS DE UNA GUERRA FRATRICIDA EN LA VENEZUELA DE HOY.-




Por :Dra.  Raiza N Jiménez



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ALGUNOS  DE LOS TRASTORNOS ANSIOSOS QUE VIVE EL VENEZOLANO DE HOY.-

La ansiedad es el síntoma predominante en dos casos: los desórdenes que suponen pánico ante situaciones concretas y los trastornos ansiosos generalizados.

En las fobias y las neurosis obsesivo-compulsivas, el pánico aparece cuando el individuo intenta dominar otros síntomas: el miedo irracional, desmedido, a una situación, objeto o animal concretos que altera su vida cotidiana. Entre las más perturbadoras está la agorafobia, miedo a los espacios abiertos o muy cerrados (claustrofobia), tras el cual se oculta en realidad un miedo desmedido a la muerte o al propio pánico, y que impide a los que la sufren salir a la calle. Por otro lado, las obsesiones, neurosis cada vez más frecuentes (frente a la histeria, que ha ido disminuyendo su frecuencia), consisten en pensamientos, imágenes, impulsos o ideas repetitivas y sin sentido para la persona, que se ve sin embargo sometida a ellos. Por último, la compulsión es la tendencia irrefrenable a repetir mecánicamente comportamientos inútiles, rituales de comprobación o de previsión (por ejemplo, lavarse las manos más de treinta veces al día o revisar una y otra vez la llave de paso del gas).
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                                            Así habla un hombre sabio y consciente.


OTROS TRASTORNOS NEURÓTICOS.-
     
Además de la depresión neurótica y otros trastornos ansiosos, hay diversas situaciones que tradicionalmente se han considerado neuróticas, como la histeria, las reacciones de conversión (de un conflicto psíquico a una enfermedad orgánica irreal), la hipocondría y los trastornos disociativos.
Los llamados trastornos psicosomáticos se caracterizan por la aparición de síntomas físicos sin que concurran causas físicas aparentes. En la histeria, las quejas se presentan de forma teatral y se inician, por lo general, en la adolescencia, para continuar durante la vida adulta. Es un trastorno que se ha diagnosticado con mayor frecuencia en mujeres que en hombres, y en su extremo —la histeria de conversión— aparecen parálisis que imitan trastornos neurológicos, de modo similar al dolor psicogénico que no presenta una causa física aparente. Por último, en la hipocondría el síntoma dominante es el miedo irracional a la enfermedad.

Entre las formas disociativas de trastorno mental están la amnesia psicológica y la personalidad múltiple (antaño conocida como histeria de la personalidad alternante), una extraña enfermedad en la que el paciente comparte dos o más personalidades distintas, alternando el predominio de una o de otra (es el caso de la obra de Robert Louis Stevenson Dr. Jekyll y Mister Hyde y de la película de Alfred Hitchcock, Psicosis).


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                  Asi habla un dictador , encantador de serpientes.


TRASTORNOS DE LA PERSONALIDAD.-

A diferencia de lo episódico de los trastornos neuróticos e incluso de algunos psicóticos, los trastornos de la personalidad duran toda la vida; determinados rasgos de la personalidad del enfermo son tan rígidos e inadaptados que pueden llegar a causar problemas laborales y sociales, daños a uno mismo y probablemente a los demás.

La personalidad paranoide se caracteriza por la suspicacia y la desconfianza. La esquizoide ha perdido la capacidad e incluso el deseo de amar o de establecer relaciones personales, mientras que la esquizotípica se caracteriza por el pensamiento, el habla, la percepción y el comportamiento extraños. Las personalidades histriónicas se caracterizan por la teatralidad de su comportamiento y de su expresión, relacionadas en parte con el siguiente tipo, la personalidad narcisista, que demanda la admiración y la atención constante de los demás.

Las personalidades antisociales (antes conocidas como psicopatías) se caracterizan por violar los derechos de los demás y no respetar las normas sociales. Este tipo de personalidad es inestable en su autoimagen, estado de ánimo y comportamiento con los demás, y los ‘evitadores’ son hipersensibles al posible rechazo, la humillación o la vergüenza. La personalidad dependiente es pasiva hasta el punto de ser incapaz de tomar una decisión propia, forzando a los demás a tomar las decisiones en su lugar. Los ‘compulsivos’ son perfeccionistas hasta el extremo e incapaces de manifestar sus afectos. Por último, los ‘pasivos-agresivos’ se caracterizan por resistirse a las exigencias de los demás a través de maniobras indirectas, como la dilación o la holgazanería.

Conclusión Provisional.-

En la Venezuela de hoy, concurren diferentes tipos de trastornos psicológicos, que tocaré en mi próximo, articulo. Por lo pronto, es importante señalar que, motivado a la anomia que vivimos, la mayoría de la población, en lo que se refiere a los procesos emocionales, sociales, afectivos., económicos, legales y comportamentales en general, asistimos a un concurso de situaciones relacionales inéditas  el algunas de sus parte y por lo tanto, difíciles de abordar con los métodos conocidos por los estudiosos y especialistas en el tema de la conducta humana. Nos barruntamos en el despliegue de aproximaciones, intentando asimilar, a partir de los comportamientos visibles y desconocidos, algunas formas de abordaje ante el multifacético drama que vivimos los venezolanos en su gran mayoría. Estoy convencida que el tiempo apremia y las soluciones -únicas- no existen, por ahora. Se impone el acercamiento consensual de los más doctos en el abordaje-INTELIGENTE- de situaciones extremas, como lo son las catástrofes derivadas de las guerras y exterminios del ser humano.

ADVERTENCIA: 

EL PUEBLO SOJUZGADO, COMO ESTÁ, ES PARTE DEL PROBLEMA, YA QUE, SU INMEDIATEZ  ES SALIR A DEVORAR AL HERMANO PARA GARANTIZARSE LA SUPERVIVENCIA Y  ESQUIVAR  A LOS CARCELEROS QUE SE HAN APODERADO DE SU EXISTENCIA Y POTESTAD, SOBRE LA TIERRA  Y  SUS BIENES,  CON UN DISCURSO DE ENTE SALVADOR, QUE TRAE ADOSADA LA  CÍNICA Y BASTARDA INTENCIÓN  DE SOMETERLOS A SITUACIONES DE BARBARIE, SÓLO VISTAS EN LAS GUERRAS CONTRA ENEMIGOS DE OTRAS NACIONES.

"...EN VENEZUELA EXISTE UNA GUERRA ENTRE HERMANOS QUE SE MIRAN COMO ENEMIGOS- ENTRAMPADOS-  PORQUE ESTÁN SUJETOS Y METIDOS EN UNA TRAMPA MORTAL."

rnj/2017
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domingo, 7 de octubre de 2012

UNAS PALABRAS ACERCA DE CAPRILES Y NOSOTROS

Quiero pensar con sensatez para no caer en la locura  generada por el dolor y la decepción que nos embarga. Leyendo los mensajes me doy cuenta que seguimos en el pensamiento mágico religioso que nos envainado la vida por siglos. Con razón nos ganan, si no tenemos puesto los sentidos en la realidad. Seguimos esperando al niño Jesús y pensando que existen superhombres. Estamos plantados en el viejo cuento de la Cenicienta, Blanca Nieves y la Bella Durmiente... Seguimos esperando un príncipe que nos rescate y nos lleve a buen resguardo. Malas noticias, no existen  y, menos aquí en este país, donde lo serio se vuelve mamadera de Gallo y por eso el Gallo Pelón tuvo tanto éxito. Donde los padres están desdibujados y las mujeres ayudamos a que eso pase. Yo sí creo en Capriles y me quito el sombrero ante su titánico esfuerzo y tengo que entender  que el es un tipo normal de carne y hueso, y por eso por ser cómo es, fue que le dimos el testigo para que hiciera la carrera y llegará a la meta. Capriles no es un Dios viviente bajado del Olimpo, es un carajo común, y de buena entraña,  con más suerte que muchos porque tiene padre y madre de origen conocido. Su desventaja con otros es que lo arropa la desventura de haber nacido en una tierra que aún cree en pajaritos preñados. No sabía- o pensaba que no,  pero sí lo sabía y me deje arrastrar por la euforia colectiva y el mensaje milagroso de la esperanza y el futuro; y cómodamente decidí montarme en la ola o en el autobús, sin precisar cuál era el trayecto y los baches insuperables que tenía que columpiar para llegar a Trujillo. Seamos adultos sin matar el niño interno y no hagamos como Chávez que pone sus fracasos en el lomo de los otros. Capriles, Rosales y los que le antecedieron, son como tú y como yo, son venezolanos. Como venezolanos tenemos que fraguarnos en la lucha y esto que nos pasó hoy es una batallita. De acá, si crecemos en la fortaleza de que lo que hoy vemos como desgracias es sólo otra oportunidad para levantarnos en la resistencia valiente y consensuada  desde donde saldremos vencedores del chavito que todos llevamos dentro. No culpemos a Capriles dirijamos la mirada hacia nosotros mismos y pensemos en cómo podemos hacer para tomar el toro por los chachos y hacer que nos obedezca.
Confieso que por un momento me sentí morir como muchos pero jamás me atrevería a ponerle calificativos deleznables a este hombre que ofreció su humanidad para llevarnos a la LIBERTAD. La libertad tenemos que construirla cada uno por su lado y después cual luz encender las entorchas de cada uno y hacer la gran hoguera. Hagámonos responsables y comencemos a examinarnos para saber cuánto esfuerzo pusimos para que nuestro sueño se hiciera realidad. Por eso, mi bendiciones a ese hijo de esta Patria adolorida y mancillada que se llama VENEZUELA.
                                    “NADIE PUEDE DAR L O QUE NO TIENE”

martes, 2 de octubre de 2012

LA SIEMBRA DE MIEDO PARALIZA Y ENTORPECE EL ANDAR (el miedo como instrumento del poder)




 





Por: Raiza N. Jiménez/ Rnj


**Anécdota: "...Rabindranath Tagore, era cuidado por un criado que cuando se cansaba de jugar con el niño dibujaba un círculo con tiza en el piso y colocaba al niño en el centro. Antes, le contaba una historia de peligro del Ramayana y le decía: "...Si te sales del círculo , vendrá un monstruo y te devorará." El niño aterrado se quedaba en su círculo hasta el regreso del criado, que borraba la tiza y le permitía salir. Él realmente creía que estaba en una cárcel y sin salida fatal.


Tomando como referencia el ejemplo anterior, nos podemos dar cuenta del tenor mágico de una cárcel, más aún, de las historias fantásticas, llenas de poder psíquico y emocional que, encierran los hechizos dichos con fuerza demandante y convicción, ante alguien que se coloca o está en posición de desventaja ante la fuerza amenazante.El miedo es libre dice la conseja, a lo mejor es verdad o es mentira, lo que sí es cierto, es que, el miedo es la emoción más desagradable, devastadora y esclavizante que existe. De ella nos  aprovechamos todos los que algunas vez nos hemos colocado en postura de poder frente a un otro que visualizamos menos poderoso.Los casos son miles y las consecuencias variadas. La constante es la confianza que depositamos en los ejecutores de tan viles medidas o de aquellos que nos dinamitan con mensajes de minusvalía disminuyendo en nosotros la posibilidad de reacción precisa y oportuna.

He visto con horror a los profetas de la paz, esos que te indican usar tus dos mejillas en nombre de la paz, la concordia o el futuro mejor...Alerta roja, cuando has de andar de rodillas algo huele mal en las alturas.

No  quiero bajo ninguna forma descalificar la intención de quien propicia la paz, sin embargo, la paz empieza con el respeto. Donde hay irrespeto no es posible tener paz. Eso como echarle perfume al mal olor para no sentirlo. Debido al irrespeto, al atropello, a la violencia o al desconocimiento  del otro,  se dan algunas guerras. Y, es que, como es natural, la gente se cansa de que la atropellen. Nadie, " en su sano juicio” aspira a vivir en un clima de terror o maltrato. Hay que estar muy enfermo para subsistir en ese ambiente de maltrato y donde las invitaciones a estar mal son palmarias. . De hecho, la única forma de supervivencia - en un  clima de atropello-  es sacrificar tu sanidad mental y física para, dejarte morir. Un ejemplo de  ello, fue el testimonio dejado por Viktor  Frankl- sobreviviente de los campos de exterminio Nazis-, él tuvo mucho para contar al respecto.Sus testimonio y experiencias de vida lo condujeron a crear, a partir de su regreso de la muerte, los fundamentos de la Logoterapia, que son  justamente, lo opuesto a lo vivido, por este médico judío, en los campos de concentración, los campos de la muerte.Relata que:  lo que te mantiene entre los muertos y los sentenciados a desaparecer, es la vida misma. Pero,aclara,  la vida es soñar, pensar, crear, moverte con riesgos y atreverte a ser; es verte vivo hoy, y  mañana y hacerlo posible. Para ello, se  necesita energía de vida no de prohibición o inhibición, eso es energía de muerte.
Ahora bien , en nuestro caso, cuando alguien te manda un decálogo de contraindicaciones, que contravienen el instinto de vida, sin dudas está  sembrando MIEDO, que a su vez es alienación.  Te está paralizando, te está invitando a obedecer., a hacerte esclavo de un dogma u orden que nada tiene que ver con tu piensas y sientes. El rechazo a lo obligante, es un síntoma preciso de que, algo no está bien, en ti y, menos, en el que pretende invadir tu estancia vital .Es hora de tomar medidas de salvaguarda de tu integridad humana. La esclavitud es un proceso que se va dando en términos de ventajas para el dominante y desventajas para el dominado, es muerte en vida.  Erich Fromm al respecto señala: “…La autoridad irracional tiene que usar la fuerza o la sugestión, pues nadie se prestaría a la explotación si dependiera de sus arbitrio evitarlo.” 

Sí, para paralizar o anular, a un  individuo, hay que sembrarle  miedo, hay que obligarle a decir sí cuando quieres decir NO,  indiscutiblemente, se está frente a un sistema dictatorial, demandante y anulador de conciencias. Y se debe saber que una de las maneras más eficaces de lograrlo es inocularte con el virus del miedo. 
Puedo entender, pero no compartir en absoluto, el mensaje de: No hagas, no vivas, no piense, no veas, y quédate quieto. Para mí, y lo asumo así, el mensaje del miedo es el mensaje de no vivas. Es un mensaje muy peligroso que te invita a desactivar tu energía vital en aras de que algo llamado paz -que no tienes-  llegue. Los perpetradores olvidan decir que, la paz se construye pelo a pelo con la justicia y cuando conoces a qué tienes derecho y a qué le debe respeto. ya estás caminando por la paz. Por otro lado, cuando alguien te dice que te quedes quieto te está invitando a morir en tus intentos de expresarte de habitar tu humanidad. En mi caso, prefiero morir que dejar de pensar con la poca libertad a la que tengo a disposición. No he dicho a la que tengo “derecho” porque cuando estás preso del miedo o preso textualmente, tus derechos también lo están.  
El tan cacareado “Síndrome de Estocolmo” que no es otra cosa que la sumisión de tu vida a las manos, fuerza, dominio y voluntad del que te esclaviza, se vehiculiza de esta forma  y a través del miedo. De esta manera, como tengo miedo me someto a otro u otros y ya no sé quién soy. Desde esta postura soy, en tanto y en cuanto, los que han tomado mi poder me indican qué puedo o no puedo hacer.  Allí, justo allí,  ya he perdido mi arraigo, mi identidad, mi yo, lo que suponía que era. Ahora, mi poder está en manos de quién me manda.
En mi experiencia profesional me he encontrado con mucha gente que anticipa las catástrofes y anda por la vida con un gran miedo-identificado o inidentificado- que no les permite vivir y ni respirar. Por eso, se deprimen y se encierran en sus mutismo, creando un cascarón donde nada entra ni sale. Crean un claustro que los separa de todo y hasta de ellos mismos.  Y ya no salen, no ven lo bonito, porque no les interesa nada, ya están resignados- a- cualquier cosa. Se deprimen, se consumen a su mínima expresión; se contraen, hasta perder contacto con todo y todos . 

A esta alturas es bueno saber que en la depresión las personas tienden a  desaparecer de  la actividad. Las personas usualmente, crean un mundo lleno de fantasmas que, ellos. presumen llegarán, tomarán cuerpo y actuarán en su contra. Una persona deprimida teme a lo irreal, eso,  que luego, se vuelve real sólo en su mente, aunque, algunas veces la fuerza de la energía va creando condiciones propicias para que lo temido aparezca y arrase con lo que quede en pie. De esta manera, tan insufrible se confirma el presagio.  Y, en ese instante, ya ese espectro regirá su vida y lo llevará, poco a poco,  al encuentro con lo temido. que casi siempre. es la MUERTE en sus diversas manifestaciones. 

En tal sentido, el sujeto, de la claridad pasará a preferir la oscuridad, así se garantizará el ver y sentir menos. Se colocará prácticamente, contra las cuerdas, ya está vencido y caerá de rodillas ante los deseos de otros.El amo de su vida y de su muerte.
A ellos les digo: “…Si un hombre sólo puede obedecer y no desobedecer, es un esclavo.” Lo cierto, es que hay deberes y hay derechos.  Pero quien no defiende sus derechos se tendrá que resignar a la esclavitud. Si los soldados que dieron la vida por nuestra libertad hubiesen llevado a cuesta el mensajito de: no respires, no pienses, no hagas, no luches, no hables, no digas", aún seríamos una colonia pobre de España.Mucha sangre corrió para que a pesar de nuestras resistencias fueses liberados, al menos territorialmente, porque, a mi manera de ver lo que pasa actualmente, nos faltó mucha consolidación de carácter, perdones, bondades y conciencia.

 Hoy, desgraciadamente, aquellos hombres de conciencia libertaria han disminuido y, ahora nos tropezamos con unos que avanzan movidos más por la avaricia y la traición; y, por muchos otros que, defienden con la vida su comodidad INMEDIATA y luchan  por glorificar al MIEDO en los hombres de a pie. Lo terrible es que terminan, ambos, siendo tan esclavos como el que más.
Los mensajes de miedo están destinados a formar esclavos emocionales que es la peor esclavitud que se puede transitar. Sin embargo, existe dentro de cada ser humano una esencia vital que- en los primeros meses y años de vida- los mueven, sin darse cuenta, a satisfacer instintivamente sus primeras necesidades, como por ejemplo, a mamar para alimentarse, llorar si tiene frío, calor o dolor. Es decir, a utilizar sus comandos naturales para exigir la premura de una resolución orgánica que le permita satisfacer necesidades vitales. Esa intuición innata,  también se manifiesta a medida que el sujeto crece y sus necesidades básicas se desplazan hacia  otros ámbitos  y van tomando lugar en la vida activa del  de ciudadano libre.  Tal que, el hombre nacido para su expresión libre, al ser esclavizado, es un muerto en vida, muere de mengua..
Alguien podría preguntar: ¿Entonces tengo que tomar el riesgo de morir?   

Respondo: a cierta edad, todo es cuestión de decisión personalísima.
Desde que nacemos estamos destinados a morir, condición sine qua non de morir, es nacer. Cuando no hacemos lo que nos está permitido dentro de los convencionalismos sociales establecidos por la cultura en que nacemos, nos situamos  en una posición de desventaja respecto a los otros del mismo grupo de pares. Los filósofos han dedicado su vida a ilustrarnos respecto a este tema de la vida y la muerte. Sócrates, el filósofo más compenetrado con la esencia de la vida y la felicidad nos indicaba cómo hacerlo. Así, nos señala como primera opción que la posibilidad de ser feliz arranca del hecho simple de “conocerte a ti mismo".  Para?????

Por último, sugiero a los que se prestan para estar psicoanalizando a la  gente que se encuentra en el camino que sean prudentes,  por cuanto, el resultado de ofrecer recetas de miedo puede resultar más dañino que providencial.
NOTA:
Puedo concluir  este escrito con lo siguiente: el gran drama de nuestro país ha sido alimentar en nuestros hombres y mujeres, miedos ancestrales que no tienen nada que ver con su situación actual, ni con los retos de la época que nos toca vivir. Esta siembra de miedo ha contribuido a generar hombres irresponsables, mamecos, oportunistas, temerosos e indecisos que, siguen pegados a las faldas del nido materno y, cuando se emparejan, pretenden seguir en el mismo esquema de “seguridad” que les ha sido trasplantado en el hogar materno-paterno. Sin embargo, son aquellos que han generado este tipo de conducta dependiente, los que esperan  de golpe y porrazo, cambios de  conductas y  actitudes diferentes, como las que exhiben los seres autorrealizados adultos e independientes. En sí, eso que llamamos seres proactivos. Pero, la siembra de la dependencia ha matado las posibilidades de ser autosuficiente y disfrutar del libre albedrío. Se necesita un cambio radical en los roles de cada hombre y cada mujer, para que, desde la postura de ciudadanos, puedan respetar y hacer respetar sus deberes y derechos y alejarse de los chantajes esclavizantes, que consumen en su práctica y esencia los posibilidades de llegar a ser un ESCLAVO. 

Advierto: no se pueden dar nuevas señales de repente y, esperar un cambio radical, sobre todo si se pretende, desde lo anterior, -patrones fijados desde la niñez- forjar  a unos  superhombres  o supermujeres, cuando sólo se han formado seres humanos frágiles y perdidos.
Por eso, la siembra indiscriminada del miedo es NEFASTA…
¿Si alguien pregunta por la prudencia?   Le diré ese es otro tema que puedo desarrollar en otro momento.


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**Carlos G. Vallés: NO TEMAS.Editorial Sal Terrae, España, 1995, p.p.18.


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Comentario del historiador Azael Valero.
Azael Valero “El miedo como instrumento de poder”. Suma cum laude, este su artículo, oh mi carísima Doctora Raiza. Toda esa historia de crímenes de lesa humanidad, de enemigos de la humanidad, fue revisada por el más grande guerrero de nuestra historia, el venezolano Simón Bolívar; y a quien probablemente Usted, le podría imaginar un título “ad honorem” en Psiquiatría; pues, nuestro único Padre de la Patria revisó todas las páginas de la historia política de los pueblos del mundo antiguo y moderno, para venir aquí a “darlo todo por la causa de la humanidad”. En ese orden de cosas, Bolívar tenía que atender a varios frentes al mismo tiempo; siendo los principales, el de la Independencia y el de la Causa de la Humanidad, y la Libertad. Bolívar tenía el cómo saber hacerlo: con el computador de su intelecto privilegiado, con sus riquezas personales, con su especialización en Política, en París, con sus mejores profesores de la época, con sus mejores compañeros de estudio, con sus mejores entrevistas en los mejores restaurantes y hoteles de París y del resto del mundo civilizado. Usted comprenderá, mi carísima Raiza, que un buen guerrero con la sabiduría del Genio Americano, debía conocer muy bien al enemigo, su historia y su ideología.
Ahora bien, los enemigos de la humanidad han utilizado siempre el terror para difundir el miedo; por lo cual se deduce la hipótesis probable que nuestro Genio Americano tomaría en cuenta lo que Usted, en su importante y excelente artículo, lleva a relieve, cito: “La autoridad irracional tiene que usar la fuerza o la sugestión, pues nadie se prestará a la explotación si dependiese de su arbitrio evitarlo”.
De esto se trataba y se trata: de luchar contra la libertad irracional, llamada en política como “libertad absoluta”, y ejercida a través de los gobiernos absolutos que han tratado y tratan de imponer siempre los tiranos. He aquí el soporte principal de la piedra filosofal de nuestra democracia, una realidad derivada de lo humano, llevada al campo de lo político para constituir nuestra República Democrática con la cual pudimos, hemos podido, podemos y podremos luchar por la independencia y por la libertad; atendiendo a dos vías: el de la vía pacífica, diplomática y civil; y el de la vía de la fuerza, por medio del Ejército Libertador, cuyo ideal fue siempre, y debe seguir siendo, el de la Causa de la Humanidad y la Libertad.
Si observamos, por un lado, los pasos de estos “enemigos de la nación” o de “lo humano”, y por otro lado, observamos, también, las actividades de nuestros Primeros Bienhechores de la Humanidad, advertimos de inmediato una lucha entre el bien y el mal. El bien está representado en las luchas de nuestros libertadores y el mal en los atentados en contra de lo humano por parte de quienes han profesado y promovido, profesan y promueven, una ideología radical que ha empleado y emplea el terror para infundir, como Usted, ilustre Raiza, lo apunta en su artículo, “miedo destinado a formar esclavos emocionales que es la peor esclavitud que se puede transitar”.
Su artículo se hace importante y de obligatoria lectura y análisis, porque si tomamos conciencia de la realidad que nos envuelve la situación actual, llegamos a la conclusión siguiente: Con Bolívar, como hombre de confianza de Venezuela, conquistamos, reconquistamos y hemos reconquistado la libertad; y con el mismo Bolívar, como Líder sabio y de confianza en los asuntos de gobierno, podemos nuevamente reconquistarla. Porque su doctrinaria filosofía política contiene todo, y absolutamente todo, para conquistar y reconquistar la libertad en el devenir de los siglos.
Bolívar Identificó perfectamente a los enemigos, se burló de ellos, los volvió unos “pigmeos” políticamente; incluso, los volvió locos en la imaginación que tenían y que ahora tienen para destruir la humanidad. Por una parte, Bolívar describió la cantidad de acciones perversas que estos “enemigos de la nación” habían desarrollado y habían inventado en el mundo. Pero, por otra parte, Bolívar nos dio el ejemplo de cómo combatirlos, de cómo sacarlos corriendo al uno y al otro para derrotarlos. Por ejemplo, el 6 de julio del año 1814, en virtud que los bandoleros o guerrilleros dirigidos por el gran criminal José Tomás Boves, saqueaban ya la población de los Teques, como parte del terror para difundir el miedo, Bolívar pudo haberse quedado con un Caracas organizado, con el fin de responder y tratar de derrotar a tan temido tirano que promovía la libertad absoluta; sin embargo, un venezolano con tan firmes principios y valores como lo era Bolívar, no lo hizo, en bien del Pueblo de Caracas. Por el contrario, alertó y orientó al Pueblo de cómo comportarse a la llegada de ese terrorista y se llevó con él a las principales familias de Caracas, entre ellas parte de su familia y a uno de sus antiguos maestros, Don Miguel Sanz, y le aplicó a sus enemigos la táctica de los partos, que consistió en darse en estampida en forma de huida con el fin de que Boves lo persiguiera, y evitar de esa manera que se vengara del pueblo de Caracas; al mismo tiempo que colocándole, durante su estampida, diferentes formas de combate en diferentes lugares, hasta cuando Boves, en Urica, cayó mortalmente herido en Diciembre de 1814. Otro ejemplo, fue el decreto de guerra a muerte, en el cual Bolívar demostró que no existía miedo por parte de los patriotas para continuar a favor de la libertad. Y así sucesivamente, nuestra historia política está llena de ejemplos de cómo conquistar y reconquistar la libertad, tanto por la vía de la razón como por la vía de la fuerza; con ejemplos, incluso, de cómo vencer el miedo, y otros factores de lucha perversa que utilizan estos “enemigos de la nación”.
Cuando escribo sobre el cómo conquistar y reconquistar nuestra libertad, es bueno señalar que, ya nosotros los venezolanos, y demás países hispanoamericanos, hemos conquistado la libertad porque nacimos constitutivamente libres a través de la democracia; y eso nos costó lágrimas, sufrimientos, sangre derramada, y vidas. Después, se nos ha perdido, como ahora, y hemos tenido y tenemos que reconquistarla. Es decir, nuestra libertad, como escribió Bolívar, “será indestructible en América”. ¡Qué hermosa la libertad de Venezuela, y cuán petrificada está en la historia de la humanidad, mi querida Raiza! De verdad que es de locos tratar de secuestrar la libertad por el engaño y la fuerza.
Para concluir, con esta opinión de su tremendo artículo, nos quedaría por comentar que, se hace indispensable un liderazgo político diferente, que ubique a los ciudadanos en el lado correcto de la historia política de Venezuela, que enseñe y trasmita que el miedo es normal en el ser humano y que, nuestra libertad nació con organizaciones en donde priva el factor humano al factor meramente ideológico o político, con el fin de asegurar “el reino de las instituciones de la República”.
Raiza N Jimenez Rnj Azael Valero CON SU PERMISO COLOCARÉ SU ESCRITO EN EL BLOG DONDE CORRESPONDE..TREMENDO RESUMEN DE LA LABOR ENCOMIABLE DEL HOMBRE QUE DEPOSITÓ SUS SUEÑOS EN DARNOS LA LIBERTAD Y LO LOGRÓ...ES AHORA TAREA DE NOSOTROS NO PERMITIR QUE NOS LA QUITEN...GRACIAS...


lunes, 1 de octubre de 2012

VENEZUELA: SE DERRUMBA POR LOS CUATRO COSTADOS












Como parte de mis merecidas vacaciones tuve la ocurrencia, justa, por demás, de irme de vacaciones, por tierra, desde Caracas a la región zuliana. Nunca imagine el calvario que tendría que pasar. Un viaje que podría haber realizado, en condiciones normales, en 6 0 7 horas, se me convirtió en un viaje de 12 horas. Así, con el ánimo de llegar temprano a Ciudad Ojeda, salí a las 6 de la mañana y todo iba bien hasta que llegué a Paracotos, lugar donde de repente se estacionó la cola. Y digo que se estacionó porqué, por dos horas y media, la misma no se movió. Tampoco hubo información y todos los conductores estábamos estacionados a la buena de Dios. Dado el silencio algunos comenzaron a apagar sus vehículos y otros nos atrevían ni a abrir sus ventanas. Recuerdo que un señor mayor se me acercó y me sugirió que no abriera las ventanas porqué llevaba niños y casi siempre se acercan malandros y asaltan a los inermes y desprotegidos conductores. Ante tal información un miedo precavido se apoderó de mí y sólo pensé cuál sería la mejor forma de actuar si esto ocurría. Me dirigí al señor que me había hablado y me presenté, luego le sugerí que debíamos estar preparados por si alguien extraño se acercaba con fines dudosos. Nosotros no podemos estar sin un plan, le dije, si se acerca alguien debemos actuar en grupo y cada quien con lo que tenga a la mano. Somos bastantes y si vienen en motos les podemos impedir el paso. También los podemos atacar con piedras y con cualquier otro objeto contundente. A esta conversación se fueron uniendo otras personas y cuando ya nos estábamos poniendo de acuerdo, tímidamente se empezó a mover la cola. Después supe que el motivo de la tranca que duró dos horas y medias fue que una gandola chocó con otra que estaba esquivando un hueco, mientras la otra intentaba pasarla. Ya disipada la cola nos encontramos con cientos de camiones y gandolas ante una de las cuales apresuré la marchar al notar que el chofer estaba haciendo movimientos que indicaban pérdida del control del vehículo. Razones: quizás un chofer dormido o un auto desajustado. A todas estas vigilancia vial, bien gracias.

Ahora bien, cuando arribé a Valencia y proseguí vía Puerto Cabello, me sentí más tranquila, no sabía lo que me esperaba más adelante. Allí estuve transitando a la minima velocidad y rodeada de vehículos pesados. La razón están arreglando la vía pero la operación morrocoy tomó cuerpo. De hecho, cientos de camiones, camionetas y gandolas me acompañaron hasta llegar a mi destino, es decir, hasta el Zulia. Me pregunto si estaban rentados para desalojar la comida podrida de Pudreval. Todo es posible.

Por cierto, cuando llegué al Palito rumbo a Morón se puso frente a mis ojos la Refinería del Palito. Cielos, luce como un poco de chatarra amalgamada por el oxido y el impertinente humo. Realmente, uno no llega a saber si algo se está quemando y sí de allí está saliendo algo de valor. Al enfilar la salida de Morón y su caótico del paisaje viene una pequeña vía ida y vuelta la cual está aderezada de baches y huecos que por l angosto de la vía no puedes esquivar. Situados allí, nos toco otro tramo que va desde Morón a empalmar con la autopistas Rafael Caldera- que hoy no sé con que nombre la rebautizaron- es una vieja carreterita doble vía llena de huecos, camiones, vendedores, bicicletas, motos y un inmenso Cráter o deslizamiento que corta el transito a una vía, por un espacio de hora y media. Cuando, por fin, llegas a la autopista, ya estás pensando que todo está bien hasta que intentas colocarte en una de las rutas señaladas y tienes que hacer como los borrachitos que pasan de una lado a otro, para no caer en los tremendos y consecutivos huecos que son el adorno de esta carretera. Te salva que comienzas a ver Santos a todo lo largo y la rezadera te entretiene o te salva no llegas a saberlo hasta arribar a tu destino final. Al arribar a Lara encuentras una variante que te ayuda a avanzar un tramo largo hasta que avizoras los ranchos de los invasores que ya están comenzando a invadir la autopista y por cuyas vidas tienes que velar para no meterte en un lío si se colocan al tiro de tu carro. La vía de la Lara Zulia es otra tortura de dimensiones inimaginables, a cada cien metros te encuentras al menos 10 policías acostados que impiden el paso fluido de los vehículos. La razón vendedores de café y limones. Todo un caos. Y, por si fuese poco, matorrales que impiden la visión, motos, burros, vacas, chivos, bicicletas, transeúntes, huecos, derrumbes, basura y demás obstáculos, que te impiden transitar libremente.

Por lo que he escuchado de parientes, amigos, vecinos y denunciantes todas las vías de comunicación del país sufre el síndrome del derrumbe.
¿Cuál será la intención de tanta negligencia?
¿Será para que cuando llegue la hora de tener que comunicarnos sean los policías acostados, huecos, derrumbes, basura y animales lo que nos impida llegar a nuestro destino?
Me cuesta creer que sea descuido.

El exterior y el interior de una dialéctica humana: Observada y Observable










Resumen: Este trabajo tiene como propósito fundamental el abordaje de la temática del sujeto y el objeto, en nuestro caso, observado observador y así mismo, de la realidad externa y realidad interna de esta pareja conceptual. Asunto abundantemente debatido en el campo investigativo humano. De allí, que al realizar una revisión de la trayectoria de esta problemática encontramos que en el ámbito de las ciencias desde la filosofía de Platón, Aristóteles, Descartes, atravesando por todas las demás ramas del saber se han paseado por el fenómeno inherente al deslinde de un objeto de estudio, de atención, de análisis y un sujeto que se ocupa de abordar ese objeto.
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Autor: Dra. Raiza Jiménez
ÍNDICE
Contenido Página

I. Introducción 3
II.- Episteme Sujeta 4
III.- Relación Entrevistado- Entrevistador 5
IV.- Superación del Determinismo 7
V.- Dialogo Transferencial-Contransferencial 9
VI.- El Deslinde Observacional y Contraobservacional 11
VII.- A Manera de Conclusión (Alcances de la
Relación Sujeto –Objeto) 15
VIII.- Notas Bibliográficas 18

I.- INTRODUCCIÓN
Este trabajo tiene como propósito fundamental el abordaje de la temática del sujeto y el objeto, en nuestro caso, observado observador y así mismo, de la realidad externa y realidad interna de esta pareja conceptual. Por cierto, asunto éste, abundantemente debatido en el campo investigativo humano. De allí, que al realizar una revisión de la trayectoria de esta problemática encontramos que en el ámbito de las ciencias (2) desde la filosofía de Platón, Aristóteles, Descartes, atravesando por todas las demás ramas del saber, se han paseado por el fenómeno inherente al deslinde de un objeto de estudio, de atención, de análisis y un sujeto que se ocupa de abordar ese objeto. Ahora bien, dentro de esta inagotable panorámica, el hombre ha venido desempeñando un doble papel, unas veces es asumido como observador y otras se convierte en sujeto de observación, en observado.

En esta dualidad descansa la tendencia del pensamiento positivista y determinista que envuelve una predominante realidad que está siendo suplantada por nuevos criterios menos escindidos. La limitación de un reduccionismo que se despliega hacia una verdad científica (aséptica, inmóvil, precisa, inhumana) y cuya objetividad - no debía arrojar ninguna duda - estuvo plenamente conformada y legitimada, por un discurso científico imperante y de reciente data. Por esta razón, la percepción que el sujeto tenía de su entorno estuvo mediatizada por el despliegue de leyes ajustadas a la causa y efecto. Por consiguiente, leyes que dieran sentido a la percepción de una objetividad impoluta.

EL EXTERIOR Y EL INTERIOR DE UNA DIALÉCTICA HUMANA: OBSERVADA Y OBSERVABLE
...El hombre, puesto que se encuentra en la sociedad estudiada por él, es al mismo tiempo actor y objeto de la investigación, Juez y parte”. (1)

II.- La Episteme Sujeta 
Esta Era se ha visto afortunadamente, dinamizada por cambios mentales, nuevas formas de pensar,(3) entender y expresar la ciencia. Se ha acentuado la postura de incerteza e indeterminismo, es decir, se intenta arrojar dinamismo y claridad a la distorsión imprecisa de la ya mencionada e “inmaculada objetividad”.(4) El desplazamiento hacia otras posibilidades epistémicas(5) de contemplar y estudiar al hombre y su entorno, dentro del cauce de la indeterminación y dentro de la revelada complementariedad, han revolucionado la vieja postura que señalaba una oposición entre el sujeto y el objeto.

Desde la nueva perspectiva de la realidad esta condición de sujeto y objeto inamovibles, va a estar matizada por lo que cada uno aporte a la relación. En otras palabras, será el resultado de la interpretación o el significado que cada uno, por separado y en conjunto, impriman a esa realidad. De modo pues, que la influencia entre sujeto que observa y sujeto que es observado, a la luz de las nuevas tendencias paradigmáticas, ha quedado superada, aún cuando todavía existan fuertes resistencias en el seno de las posturas más radicales o tradicionales.

Al respecto, Miguel Martínez asevera que “...Nuestra percepción selecciona lo que es prácticamente útil. Nuestra observación (externa o interna) de cosas y hechos está guiada por una intención y un propósito determinado. Lo que se impone desde un principio a nuestra percepción es un conjunto estructurado, una estructura total que posee significado personal”. (6)

Para George Devereux, el análisis de la naturaleza y deslinde de observador y observado viene a ser el paso, en orden de importancia, que debe tener presente la Ciencia del Comportamiento (en este contexto, también llamadas ciencias humanas). El segundo paso, que alude al interés afectivo y personal del científico por su material, que él lo asocia con el proceso contratransferencial, a nuestra manera de ver, está imbricado por connaturalidad con el tercer paso, mencionado. Estos dos aspectos son cruciales desde el punto de vista estructural y son verdaderos obstáculos epistemológicos de las ciencias humanas, ambos se cruzan en el acto creativo de la investigación intersujetal.

III.- Relación Entrevistado- Entrevistador
Es interesante denotar nuestra experiencia respecto a la ubicación de los límites entre la persona entrevistada y el entrevistador. Por ejemplo: la cuestión del espacio personal y la consecuente sensación inhibitoria ha estado presente en trabajos de campo realizados por la autora del trabajo. De hecho, cuando repentinamente se ha cambiado el escenario de una entrevista, hemos notado que la capacidad expresiva estuvo evidentemente limitada, por algo externo, que obviamente, estaba afectando lo interno del entrevistado y del entrevistador.

Creemos que para cualquier persona, el extrañamiento del espacio es un signo de perturbación. En las oportunidades en que una misma persona fue entrevistada en su espacio vital, la identificación con los objetos es crucial. Sus objetos, al parecer están cargados de un poder especial que ella les ha otorgado. En estos casos, las entrevistas son mucho más proliferas. La persona se torna más espléndida y expansiva, en su narración. Por lo tanto para este tipo de trabajo que implica un encuentro cara a cara, se hace necesario establecer un acuerdo de operatividad. En tal sentido, l podemos afirmar que el trabajo fluye cómodamente, después del acuerdo (7) o acomodación mutua.

Como bien lo expresa Devereux
...Resumiendo, además de las consideraciones lógicas expuestas en la parte principal de este asunto, la naturaleza recíproca de todo cuanto ocurre en una situación experimental se demuestra también por los datos socioculturales, experimentales psicopa-tológicos y aún de las situaciones de vida corriente, que esclarecen la índole esencialmente transaccional de todo cuanto ocurre entre el observador y el observado”. (8)

Partiendo de esta idea, entendemos al sujeto cuyo mundo interno se ha constituido a través de la aprehensión de una realidad exterior que ha sido transformada por él, en la creación de su mundo. En este sentido, la aprehensión del mundo humano, responde a una serie de mediaciones, intereses, necesidades, ideologías, elementos de la cultura que le es propia y al sentido que esos contenidos tienen dentro de su espacio íntimo.

Se podría decir, por otra parte, que la comprensión desplegada por el sujeto hacia el objeto, va a depender en gran medida del impacto, interpretación y significado que el sujeto-observador haya extraído de su experiencia en el encuentro con el otro, con lo otro, objeto, circunstancias, sujeto, etc. Tal conjetura, no intenta, en modo alguno, escudarse en un reduccionismo o relativismo cómodo, (10) sino, por el contrario, ampliar la visión ante la concepción parcializada, donde se pensaba en la exclusión de una relación superada, unívoca entre el observador y el observado. Además, esta es una forma de incorporar e ejemplificar la relación de complementariedad que tiene lugar cuando sujeto y objeto se observan y sé auto-observan, afectándose, de esta manera, el uno al otro.

Digámoslo con Miguel Martínez
...Nuestra mente no sigue solo una vía casual, lineal, unidireccional, sino, también, y, a veces, sobre todo, un enfoque modular, estructural, dialéctico, gestáltico, interdisciplinario, donde todo afecta e interactúa con todo, donde cada elemento no sólo se define por lo que es o representa en sí mismo, sino, y especialmente, por su red de relaciones con todos los demás”. (11)

Cierto es que, este punto de vista no deja lugar a dudas respecto a las evidencias que conducen a un entendimiento más humano de lo humano. El cuestionamiento desplegado hacia fortalecer una postura inflexible, lleva hoy a entender el hecho de que los resultados de cualquier fenómeno humano, en análisis, estará inexorablemente, condicionados por la incerteza en el comportamiento del sujeto observado y por la influencia ejercida por el sujeto que observa, acto éste, designado por Devereux como contratransferencial (12).

IV.- Superación del Determinismo
Los problemas teóricos y prácticos que se presentan al investigador social que pretende seguir ajustando o calzando al ser humano, en una premisa fisicalista, pensamos, se corresponden a errores básicos que envuelve, por otra parte, toda una dimensión ética, moral y de injusticia (13) con el ser humano. Por consiguiente, consideramos que la tarea de desarrollar propuestas generalizadas y deterministas del comportamiento humano, tomando como punto de partida las réplicas de algunos experimentos realizados con animales desemboca en una situación con repercusiones éticas. Hacerlo de esta manera, significa condenar todas aquellas manifestaciones propias de lo humano - emociones, motivaciones, lenguaje, intereses y sentimientos – por cuanto, al hombre lo mueven fuerzas dialécticas que van dando forma a su identidad.

Tal identidad se asemeja a ese espacio o momento coyuntural, en el cual, la vida psíquica y la social (y viceversa) se articulan, quedando fundadas para luego ser reforzadas por la vida misma. Por otro lado, queda claro que el hombre es un organismo que envuelve una dinámica compleja, imposible de predecir automáticamente. El hombre tiene la facultad -también el animal, aunque lo obviemos- de observar a quien lo observa. El sujeto que observa afecta y es afectado por lo observado. La relación entre entrevistador - entrevistado; analista-analizado es también una muestra de esta dinámica insalvable. (14)

 Esta relación es transaccional, es de mutua interacción Gerard Radnitzky (1968) en su Metaciencia se fundamenta en dos vertientes para las ciencias sociales, una herramienta y una dialéctica, esta última, se corresponde a lo que él llama el ideal tipo Q, que estipula que el observador y el sistema estudiado están siempre en constante interacción. Esta modalidad subraya el incesante proceso dialéctico que tiene lugar en la descripción y evaluación de la realidad. En este sentido, la comunicación es una necesidad existencial manifiesta que envuelve al quehacer humano y se expresa mediante las ciencias que lo abordan

Para Radnitzky se definen las ciencias humanas como
...Unas disciplinas en las cuales el investigador entra en relación con los objetos que estudia de tal manera que siempre queda en él, alerta, la consecuencia de que estos objetos entran en un contexto comunicativo con él mismo; es decir, en cierto modo su investigación, se hace en forma de diálogo con el objeto estudiado”. (15)


Por su parte Devereux, es puntual al comentar esta dialéctica como la coimplicación que surge como respuesta del proceso interactivo que se produce entre el analizado y el analista.

...El analizado puede hacer y hace observaciones realistas aún en la más clásica situación analítica; la personalidad del analista, el aspecto de consultorio, el lugar donde reside, los horarios que cobra, permiten al paciente hacer observaciones realistas junto con imaginarias, y sacar de sus “datos” conclusiones realistas, así como otras inspiradas en la transferencia”.(16)

Esta consideración supone una interrelación sujeto-objeto, un nosotros o la superación del yo - tú. Ahora bien, el paso al nosotros implica la presencia de una conciencia de apoyo mutuo y, por otro lado, el reconocimiento de que ambos, observador y observado, son relevantes en cualquier situación a ser descrita o abordada. De hecho, tan importante es el observador con todas sus técnicas, angustias, intereses, intenciones; como el observado, con una contraparte similar a la anterior, pero propia, es decir, suya.

Lucien Goldmann, sintetiza en una frase, el anterior argumento cuando expresa “...El paso de la falsa situación del “YO” y “TU” al “NOSOTROS” auténtico y consciente, es la cuestión de los fundamentos epistemológicos”... de las ciencias humanas”. (17) La superación del espacio yo (observador) tú (observado) en aras de la sinceridad científica debe entenderse como una decisión que aporta rendimiento al rebasar las trabas ficticias. La visión de supremacía del observador sobre su observado, ya se está convirtiendo en una noción inconsistente de la acción práctica. El olvido de la dialéctica de la verdad observador-observado, es un error en que incurren los que visualizan una verdadera separación en un yo - tú, la cual sin pretender entrar en idealismo exagerado, se vence en un nosotros. La resolución de este conflicto, en la postura Devereuxiana, parece resolverse primero, por el reconocimiento del comportamiento del observador y segundo, a través del proceso complementario entre ambos-observador y observado.

Al respecto, Vicent Crapanzano (18) aporta a la discusión lo que a su entender es la contingencia del mensajero, quien para él “...se encuentra en una posición precaria está atrapado entre dos mundos - el del dador del mensaje observado y el del Receptor (observador) que es estar atrapado entre dos deseos”. (19)

V. Dialogo Transferencial-Contransferencial
En este contexto, la dinámica se construye sobre la base de los deseos que tiene el sujeto que da el mensaje, de cómo lo interpreta el mensajero y los deseos del receptor - quien muy a pesar de su aparente objetivismo - introduce su subjetividad - su deseo, su intención – es decir, él quiere recibir el mensaje que desea. En este intercambio ambos intentan seducir, mediatizar al mensajero.

En fin, las dos fuerzas deseo y poder se introduce al debate y deben ser analizadas, por igual, para poder superar la subversión o ventaja implícita en el poder o legitimación, así mismo, las ventajas - del mensajero (antropólogo, psicólogo, sociólogo, etc.).Esta relación complementaria, por excelencia, Crapanzano la tipifica como diálogo de sombras (Shadow Dialogues) por cuanto, envuelve la participación de interlocutores ausentes, quienes previamente han acordado establecer un intercambio dialogal. Crapanzano, agrega que “...al igual que en las figuras de la transferencia y la contratransferencia psicoanalítica, estos interlocutores ausentes están sujetos al juego permanente de deseos y poder”. (20)

Parafraseando a Crapanzano, en una síntesis que nos parece relevante, Gustavo Martín opina “...El antropólogo no está menos comprometido a las asunciones de su cultura que cualquiera otra persona... Pero, como Antropólogo, Crapanzano cree que él debe cuestionar todas estas asunciones y forzar a los otros a cuestionarlas también”.(21) Tal propuesta coincide con la preocupación desarrollada por Devereux, al asumir el rol protagónico del observador, en tanto que, sujeto de la contratransferencia.

En suma, Crapanzano es de la opinión de que
...Cuando leemos sobre etnografía tomamos en cuenta las descripciones, la calidad de la interpretación realizada y la significación de las teorías envueltas. No tomamos en cuenta, al menos explícitamente, la forma en que el etnógrafo se constituye a sí mismo a través del relato ni la manera como el retóricamente construye sus argumentos. Estas consideraciones por ser evaluativas del autor son consideradas como impropias”. (22)

Sin embargo, en las perspectivas que apunta el pensamiento complementario, tales aportaciones por parte del Antropólogo o científico social, son deseables y casi obligantes. Otros autores critican y consideran, esto último, como una debilidad que se focaliza en la subjetividad a la hora de hacer ciencia.

VI.- El Deslinde Observacional y Contraobservacional

Según Clifford Geertz “...de pronto se ha vuelto sumamente visible la brecha que se abre entre abordar a otros donde está y él representarlos donde no están”. (23) En esta denotada preocupación el autor, retorna la mirada hacia el hombre del cual se habla, se opina, se predice; haciéndolo un testigo ausente, imaginario, el cual, sin embargo, no es otro que el eslabón principal de la cadena sujeto observado y sujeto que observa. Esta relación, aunque aparentemente simple, no lo es tanto, y menos aún, cuando el intento impreso en la fase anterior parece querer explicitar, que se quiere deducir algo, que se señala algo acerca de alguien al cual se le ha designado como observado.

El problema es que quien intenta hacerlo está acá, en su postura observante, objetiva, hablando de otro que está allá o quizás más allá de la línea demarcatoria. Este acto es inevitable realizar la pregunta. ¿Quién observa a quién? Tal cuestionamiento, en nuestra opinión, se podría subsanar, sí se tomara en cuenta lo que ambos tienen, y que de hecho lo hacen, que aportar al encuentro. Sin lugar, a dudas, es este momento, uno de los aspectos cruciales de la dinámica observador-observado, porque en él, ambas partes se afectan y son autoafectadas. Sin embargo, este nudo gordiano ha generado mucho debate científico, aunque hoy la balanza de la física cuántica, se inclina a aceptar como un hecho, el acto complementario.

El gran dilema es responder la pregunta anterior, y es obvio que el error ha sido uno, el de omisión. Parece haberse olvidado o quizá cómodamente - por un artificio metodológico, respecto a calzar al objeto - excluido, la condición de observación que ostenta quien a su vez es observado. A esto pareciera reducirse la polémica, a un problema de concepciones o prejuicios científicos, que crea un obstáculo epistemológico. Como diría Bachelard “...La observación básica como obstáculo para la cultura científica”. (24)

Es ciertamente, la observación básica, la que con su presencia natural, pintoresca y sencilla incentiva la creatividad del investigador que la ha comprendido e integrado. Pero, es a partir de este punto, desde donde comienza a evidenciarse uno de los obstáculos, que en la ruptura con la experimentación, se presenta al científico o epistemólogo, como un contraste polar con la observación y que lo lleva a asumir valorizaciones contradictorias. Por tanto, creemos que el hecho más significativo no es observar, sino, cómo se observa, que se observa y, sobre todo, conque espíritu se hace tal observación. Miguel Martínez resume ésta polémica claramente señalando que “...el observador no sólo no está aislado del fenómeno que estudia, sino que forma parte de él.

El fenómeno lo afecta, y él, a su vez, influencia al fenómeno”.(25) Lo que se produce es afecto recíproco. Es de hacer notar, que es un proceso dual y humano, por excelencia, De allí, que son precisamente los intercambios recíprocos conscientes o inconscientes - entre sujeto y observador - lo que ha venido creando dificultades a la ciencia de la conducta, a la hora de intentar ofrecer resultados válidos. Esto es así, por que no se toma en cuenta, que tanto la observación al sujeto, por el observador, como la controbservación del observador por el sujeto, son complementarias e influyen determinantemente, sobre cualquier resultado o fenómeno que se estudie.

Devereux, opina que esta forma de hacer ciencia basándonos en una separación observador - observado. “...Debemos reemplazarla por la idea de que es el análisis de la acción recíproca entre ambos, en una situación donde son al mismo tiempo observadores para sí y sujetos para el otro”. (26) En consecuencia, cuando se desea determinar el deslinde entre el sujeto y el observador en la ciencia del comportamiento, hay que volver la vista a los diversos experimentos realizados por los científicos Planck, Bohr y Heisenberg.

 A estos autores, se les podría llamar, los padres del indeterminismo y la complementariedad, ampliamente desarrollada por Georges Devereux (1987, 1972, 1986). La circunstancia para precisar una línea divisoria entre el sujeto y observador, es lo que llamaremos deslinde: Llegados a este punto, surge la necesidad de preguntarnos. ¿Dónde comienza la observación del sujeto que observa y dónde la contra-observación del sujeto observado? Desde nuestra postura, pensamos que el deslinde va a estar determinado por ese momento en que el observador, (la intención científica) diga: “hasta aquí observo o /y esto percibo”.

Pero, para Devereux, tal acto implica que las 
... dificultades tradicionales de la ciencia del comportamiento, no se deben sólo a una determinación poco juiciosa del lugar y la naturaleza del deslinde entre datos “reales” y productos “incidentes” o el sujeto más capaz de manifestar un comportamiento científico utilizable es el mismo observador”. (27)


De manera, pues, podríamos traducir que es, ciertamente, el análisis y auto análisis del observador, de sus angustias, miedos, experiencias, intenciones, necesidades y subjetividad, lo que proporciona el acceso a la situación que se desea observar. Además, que es él quien va a elegir, tomando en cuenta esa subjetividad, el lugar de deslinde entre él y el sujeto observado. Sobre este aspecto, Devereux piensa que el deslinde (28) más relevante se encontrará en ese punto donde se produce una perturbación que puede ser atribuida al principio de complementariedad y señala “... En la mayoría de los casos este punto está ubicado muy dentro del observador” (29) pero afecta lo observado.

Tal planteamiento, nos induce a pensar entonces, en dos momentos determinados que son claves y en los cuales el observador dice ¡y esto observó! Y, el observado dice por su lado ¡y esto observo!, es allí, en ese momento individual y complementario a la vez, donde se produce el deslinde. En todo caso, es importante dejar en claro, que cuando el observador señala ¡y esto percibo!, no se puede excluir el mismo, de éste acto.

Pero también, el sujeto observado ejerce influencia sobre tal percepción, por cuanto, su acción es similar, sólo que en el otro lado de la línea, porque no hay que perder de vista que el observado observa al observador. Es este un acto de observación y contra-observación, el que tiene lugar como acción complementaria. Y, no sólo eso, sino que se crea una dinámica de género transferencial y contratransferencial. En este sentido, se hace difícil para el análisis situacional “...determinar con la misma precisión lo que “procede” del analizando observado y lo que “procede” del analista observador”. (29)

A objeto de clarificar, aun mas, este aspecto introducimos algunas puntualizaciones que hace el propio Devereux (30) al establece unas funciones operacionales que intentan definir lo que a cada uno, sujeto y observador, desde su postura le corresponde pertinentemente, hacer.





VII.- A Manera de Conclusión ( Alcances de la Relación Sujeto –Objeto)
“...Así, pues el sujeto es aquel cuyas reacciones al psicólogo (por ejemplo) se tratan como datos psicológicos. El observador (por ejemplo el psicólogo) es aquel cuyas reacciones al sujeto no se tratan -en ese contexto- como datos psicológicos... aunque en otro contexto pueden ser tratados como datos”.(31) Todo depende de quien observe a quien. De acuerdo con esta inferencia habría que tomar en cuenta el material aportado por el observador, teniendo cuidado de no negar la misma oportunidad al observado. Lo que se intenta es una práctica complementaria que expanda las oportunidades de la compresión de los fenómenos humanos.

En el plano de la observación, la relación que se establece entre analista y el analizado, en términos psicoanalíticos, posee dos vertientes una transferencial y otra contratransferencial (aspectos éstos que abordaremos luego) ambas de naturaleza complementaria. Consideramos, por otra parte, que el intercambio que se da durante el proceso de recolección de la historia de vida (32), también puede ofrecer una idea clara del cómo se establece el encuentro entrevistador (observador) y entrevistado (observado).

Bernabé Sarabia, opina al respecto que “...La relación entre quien narra su vida y quien la recoge para su análisis es siempre difícil, o al menos compleja. El investigador tiende a aparecer como experto aunque dependa del “lego” para obtener su información”. (33)

El Método Biográfico, a pesar de todas las objeciones epistemológicas que se le han hecho, viene a confirmarse como método válido para el rescate de lo humano, de todas aquellas vivencias que plasman su historia y su identidad. En este sentido, a través del ejercicio intencional de narrar la vida, se reafirma el binomio individuo-sociedad, observador-observado, lo cual permite entrar en la maraña del mundo subjetivo de un sujeto (34) que es abordado por otro sujeto, que también aporta su subjetividad y su imaginación al proceso. Como bien lo dice Homero Saltalamacchia “...lo imaginario, si bien no es todo lo real, es una dimensión indispensable de la realidad” o como creemos piensa Gustavo Martín, que es cierto, “...vivir lo imaginario como real”. (35)

En esta misma línea de pensamiento se expresa Devereux cuando elabora una explicación del fenómeno de la objetividad en el ámbito de la complementariedad. Así, señala “...Es un hecho histórico que el interés afectivo del hombre por los fenómenos que estudia con frecuencia le impiden ser objetivo en relación con ellos”, (36) porque es parte integrante de los mismos. Es justamente, con esa realidad con la que se tropieza el sujeto observado y el observador, cuando establecen su transacción, la cual se constituye en un intercambio de historias y de vivencias. Es éste un intercambio de ser social a ser social, de humano a humano, de subjetividad a subjetividad, de ansiedad a ansiedad. Ahora bien, por otro lado, es esta condición humana, de ente social a ente social, lo que permite, (al contrario de lo que piensan algunos investigadores, por ejemplo, los dogmáticos del positivismo) que se minimicen las tendencias fisicalistas de las Ciencias Sociales y se le de cabida a nuevos paradigmas, a nuevas formas de hacer ciencia.

NOTAS BIBLIOGRAFÍAS
1. BASTIDE, Roger: Antropología Aplicada, 1972, p. 13.

2. De esta circunstancia desventajosa para ella no se ha sustraído aún, o comportamientos las ciencias humanas, así señala La Barre, W. “...A todo esto, las autonombradas “ciencias sociales”, ansiando el prestigio de las ciencias exactas, físicas, del siglo XVIII en adelante siguen solemnemente el modelo mecanístico newtoniano del siglo XVII, como si Einstein y Heinsenberg no hubieran revolucionado la física en ese intervalo de tres siglos” en el Prefacio. De la Ansiedad al Método en las ciencias, del Comportamiento, de Georges Devereux, 1987, p.11.

3. El pensamiento Devereuxiano expresado a través de sus obras, en un ejemplo tácito de tales propuestas emancipadoras. El reconocimiento de su pensamiento anticonformista lo expresa cuando dice “... Es un hecho histórico - si bien, como espero demostrar, no una necesidad inevitable - que el interés afectivo del hombre por los fenómenos que estudia con frecuencia le impide ser objetivo en relación con ellos”. Ibídem., p. 27.

4. Según Miguel Martínez, quien ha debatido en sus escritos el problema de la objetividad. Esta vivencia ha llevado a muchos pensadores, después de Descartes, a sostener un “objetivismo” a toda costa. Piensan que hay, o que debe haber, una matriz o marco de referencia permanente y histórico, al cual podamos apelar en la determinación de la naturaleza de la racionalidad del conocimiento, de la verdad, de la realidad, de lo bueno o de lo correcto” en: El Paradigma Emergente, 1993, p. 16.

5. Las nuevas tendencias epistémicas se han visto sacudidas por los descubrimientos algunos, venidos desde el ámbito de la Física. La inseparabilidad de observador y observado con el principio de complementariedad de Niels Bohr; (1934) el principio de incerteza o indeterminación incorporado al debate por Werner Heinsenberg; (1963-1986) el sistema de Orden Explicado e Implicado de David Bohm (1988); El Paradigma Holográfico de Wilber, Bohm y Pribran (1987).

Los aportes desarrollados por Fritjof Capra (1991, 1989, 1987) que entrecruzan los planos de la física y el esoterismo: El movimiento transpersonal propulsado desde la física hacia la psicología cuyos importantes exponentes son entre ellos: Ken Wilber (1994-1991-1989), Watts (1989), Huxley (1991), Groff (1994), Sheldrake (1990) y otros. Las teorías de Caos de Ballandier (1990). En nuestro país de diversos campos del saber por autores de la talla de Miguel Martínez (1993-1990, 1982), Víctor Córdova (1984, 1990, 1986), Gustavo Martín (1994, 1990, 1984, 1983).

6. MARTINEZ, Miguel: La Psicología Humanista, 1982, p.45.

7. Los acuerdos o pactos entre las personas que se proponen en el intercambio en la relación investigativa, ya se trate de psicoanálisis o narrar la vida, encierran una dinámica interesante. Es muy difícil suprimir totalmente, a pesar de los acuerdos, la cuota de poder que cada una de las partes aporta al encuentro. La explicación que ha realizado Georges Lapassade en su obra El Analizador y el Analista, nos ha parecido bastante esclarecedora respecto a este aspecto, por lo cual esta cita muy sugerente “...Al nivel de la experiencia vivida, el paciente es como un objeto expuesto a la mirada técnica del experto y si disimula - o incluso se disimula - lo que se debe decir, la desobediencia a la regla, muy pronto desenmascarada, refuerza la culpabilidad de quien se siente, así, descubierto”. Y agrega “...El analista pasa a ser la encarnación externalizada del super yo, que vigila y juzga”. 1979, p. 53.

8. DEVEREUX, Georges: De la Ansiedad al Método de las Ciencias del Comportamiento, 1987, pp. 67-68.

9. Este aspecto ha sido ampliamente debatido por Peter Berger y Thomas Luckmann en: La Construcción Social de la Realidad, 1979. Así en la existencia cotidiana y como parte de la vida misma “...Aprehendo la realidad de la vida cotidiana como una realidad ordenadas. Sus fenómenos se presentan dispuestos de antemano en pautas que parecen independientes de mi aprehensión de ellos mismos y que se les imponen” p. 39. “...El mundo de la vida cotidiana se impone por sí solo y cuando quiero desafíos esa imposición debo hacer un esfuerzo deliberado y nada fácil”. Ibídem., p. 41. Otro autor que ha trabajado el tema ha sido Alfred Schütz en: La Construcción Significativa del Mundo Social, 1993.

10. En lo atinente al relativismo, conjugamos la misma intención de Miguel Martínez cuando expresa “...Tampoco podemos descartar totalmente la relatividad de nuestra teoría de la racionalidad: es evidente que está ligada, por lo menos, parcialmente, al decurso histórico de nuestra evolución cultural”. Ob. cit., p. 17.

11. Ibídem., p. 20.

12. DEVEREUX hace uso del término contratransferencia para designar aquellas manifestaciones que se generan en el observador, en el momento del encuentro, bien sea, analítico o de investigación. El Término contratransferencia procede del discurso psicoanalítico y es el proceso opuesto o complementario de la Transferencia.

13. Este es uno de los aspectos abordados por Devereux en su Etnopsicoanálisis Complementarista, 1972. Expresa su opinión acerca de la incompatibilidad entre la preservación de la vida y los experimentos que prosiguen la observación exhaustiva de los organismos vivos en situación experimental así, señala “...Es imposible definir operacionalmente y con absoluta precisión la motivación interna que rige el movimiento de organismos vivientes, sin matarlos”. p. 30.

14. Desde su Metaciencia, Gerard Radnitzky al hablar de este proceso dialéctico que se genera entre analista y analizado aporta lo siguiente “...El caso paradigmático en el que se cumple esta “mediación de la comprensión a través de la interpretación” lo tenemos en el encuentro psicoanalítico” citado por Raf Carballo, Juan: Fronteras Vivas del Psicoanálisis, 1975, p. 20.

15. Idem.

16. DEVEREUX, Georges: Ob. cit., p. 46.

17. GADMANN, Lucien: Las Ciencias Sociales y la Filosofía, 1972, p. 14.
18. CRAPANZANO, Vicent; Hermes Dilemma and Hamlets’ Desire - on the Epistemology of Interpretation, 1992, p.p. 1-29.19. Ibídem., p.9.

20. Ibídem., p.1.

21. Ibídem., p.11.

22. Ibídem., p.12.

24. BACHELARD, Gastón: La Formación del Espíritu Científico, 1987, p. 22.
25. MARTINEZ, Miguel: Ob. cit., p. 100.

26. DEVEREUX, Georges: Ob. cit., p. 331.
27. Ibídem., p. 20.

28. El problema del deslinde tiene importancia capital a la hora de conocer donde comienza el observador y donde el observado. Los criterios de tal separación o deslinde, según Devereux, son dos: el primero cuando se le permite decir al sujeto “y esto percibió” y el segundo, cuando el observador dice “y esto percibió”. En el encuentro de esas dos realidades espacio-temporales está el deslinde. Ibídem., p.p. 345-346.

29. Ibídem., p. 376.

30. Ibídem., p. 27.

31. Ibídem., p.p. 332-333.

32. cualquier situación que tenga como protagonista un sujeto y en objetos, ambos, humanos en plena interacción o En el encuentro pautado entre entrevistador y entrevistado, a objeto de obtener una historia de vida, es indudable que se realiza una transacción de orden complementario. La relación cara a cara presenta los mismos retos que en intercambio.

33. SARABIA, Bernabé: Documentos Personales, 1987, p. 499.

34. El proceso cognoscitivo que tiene lugar a partir de la ubicación del observador y que involucra todo en acto fenomenológico no puede perder de vista, que el sujeto que observa a un sujeto, en sí. De esta manera, en sí, es aprehendido desde y a través del filtro que contiene todas las características propias y subjetivas del sujeto que está conociendo algo que se muestra para ser conocido.

35. La subjetividad y la certeza son dos núcleos del pensar moderno. La certeza edificada para la preservación de lo real, de lo cierto de la vida y el subjetivismo nacida en contraposición de un todo cierto objetivo, son como lo designa al Tao dos pilares cuyos espacios deben permanecer para el justo equilibrio. En esta suerte de opuesto emerge lo imaginario y lo real. El sujeto que imagina lo hace para representar su realidad ante alguien, otro sujeto que también tiene imaginación y vive una realidad. Lo imaginario, carece de la certeza del método comprobatorio, solo se confronta con un “darse cuenta”, una conciencia plena de subjetividad, pero real para el sujeto que lo vive, porque lo ha creado. Es una concreción de su mente, de su razón, es su yo. Este yo, es el sujeto o estructura, sobre la cual es edificado todo lo que se muestra como producto de una gestación de las ideas, de los pensamientos, de la imaginación. A propósito de este dilema Ramón Rodríguez nos ofrece una interrogante, que pare más una afirmación “... ¿Quién sino el hacer que las representaciones sean lo que son, un estar delante, un presentar algo, son su carácter de representado, sería literalmente inconcebible?” en Hermenéutica y Subjetividad, 1993. p. 47. Su pregunta más que una respuesta elícita, en nosotros, otra pregunta ¿Es imaginario lo que imaginamos?

36. DEVEREUX, Georges: Ob cit., p. 27.

AUTORA
Dra. Raiza Jiménez
e-mail:rajimenez@cantv.net
Caracas, 27 de Junio 2006.
exterior y el interior de una dialéctica humana: Observada y Observable
-->Resumen: Este trabajo tiene como propósito fundamental el abordaje de la temática del sujeto y el objeto, en nuestro caso, observado observador y así mismo, de la realidad externa y realidad interna de esta pareja conceptual. Asunto abundantemente debatido en el campo investigativo humano. De allí, que al realizar una revisión de la trayectoria de esta problemática encontramos que en el ámbito de las ciencias desde la filosofía de Platón, Aristóteles, Descartes, atravesando por todas las demás ramas del saber se han paseado por el fenómeno inherente al deslinde de un objeto de estudio, de atención, de análisis y un sujeto que se ocupa de abordar ese objeto.
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Autor: Dra. Raiza Jiménez
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Contenido Página

I. Introducción 3
II.- Episteme Sujeta 4
III.- Relación Entrevistado- Entrevistador 5
IV.- Superación del Determinismo 7
V.- Dialogo Transferencial-Contransferencial 9
VI.- El Deslinde Observacional y Contraobservacional 11
VII.- A Manera de Conclusión (Alcances de la
Relación Sujeto –Objeto) 15
VIII.- Notas Bibliográficas 18

I.- INTRODUCCIÓN
Este trabajo tiene como propósito fundamental el abordaje de la temática del sujeto y el objeto, en nuestro caso, observado observador y así mismo, de la realidad externa y realidad interna de esta pareja conceptual. Por cierto, asunto éste, abundantemente debatido en el campo investigativo humano. De allí, que al realizar una revisión de la trayectoria de esta problemática encontramos que en el ámbito de las ciencias (2) desde la filosofía de Platón, Aristóteles, Descartes, atravesando por todas las demás ramas del saber, se han paseado por el fenómeno inherente al deslinde de un objeto de estudio, de atención, de análisis y un sujeto que se ocupa de abordar ese objeto. Ahora bien, dentro de esta inagotable panorámica, el hombre ha venido desempeñando un doble papel, unas veces es asumido como observador y otras se convierte en sujeto de observación, en observado.

En esta dualidad descansa la tendencia del pensamiento positivista y determinista que envuelve una predominante realidad que está siendo suplantada por nuevos criterios menos escindidos. La limitación de un reduccionismo que se despliega hacia una verdad científica (aséptica, inmóvil, precisa, inhumana) y cuya objetividad - no debía arrojar ninguna duda - estuvo plenamente conformada y legitimada, por un discurso científico imperante y de reciente data. Por esta razón, la percepción que el sujeto tenía de su entorno estuvo mediatizada por el despliegue de leyes ajustadas a la causa y efecto. Por consiguiente, leyes que dieran sentido a la percepción de una objetividad impoluta.

EL EXTERIOR Y EL INTERIOR DE UNA DIALÉCTICA HUMANA: OBSERVADA Y OBSERVABLE
...El hombre, puesto que se encuentra en la sociedad estudiada por él, es al mismo tiempo actor y objeto de la investigación, Juez y parte”. (1)

II.- La Episteme Sujeta 
Esta Era se ha visto afortunadamente, dinamizada por cambios mentales, nuevas formas de pensar,(3) entender y expresar la ciencia. Se ha acentuado la postura de incerteza e indeterminismo, es decir, se intenta arrojar dinamismo y claridad a la distorsión imprecisa de la ya mencionada e “inmaculada objetividad”.(4) El desplazamiento hacia otras posibilidades epistémicas(5) de contemplar y estudiar al hombre y su entorno, dentro del cauce de la indeterminación y dentro de la revelada complementariedad, han revolucionado la vieja postura que señalaba una oposición entre el sujeto y el objeto.

Desde la nueva perspectiva de la realidad esta condición de sujeto y objeto inamovibles, va a estar matizada por lo que cada uno aporte a la relación. En otras palabras, será el resultado de la interpretación o el significado que cada uno, por separado y en conjunto, impriman a esa realidad. De modo pues, que la influencia entre sujeto que observa y sujeto que es observado, a la luz de las nuevas tendencias paradigmáticas, ha quedado superada, aún cuando todavía existan fuertes resistencias en el seno de las posturas más radicales o tradicionales.

Al respecto, Miguel Martínez asevera que “...Nuestra percepción selecciona lo que es prácticamente útil. Nuestra observación (externa o interna) de cosas y hechos está guiada por una intención y un propósito determinado. Lo que se impone desde un principio a nuestra percepción es un conjunto estructurado, una estructura total que posee significado personal”. (6)

Para George Devereux, el análisis de la naturaleza y deslinde de observador y observado viene a ser el paso, en orden de importancia, que debe tener presente la Ciencia del Comportamiento (en este contexto, también llamadas ciencias humanas). El segundo paso, que alude al interés afectivo y personal del científico por su material, que él lo asocia con el proceso contratransferencial, a nuestra manera de ver, está imbricado por connaturalidad con el tercer paso, mencionado. Estos dos aspectos son cruciales desde el punto de vista estructural y son verdaderos obstáculos epistemológicos de las ciencias humanas, ambos se cruzan en el acto creativo de la investigación intersujetal.

III.- Relación Entrevistado- Entrevistador
Es interesante denotar nuestra experiencia respecto a la ubicación de los límites entre la persona entrevistada y el entrevistador. Por ejemplo: la cuestión del espacio personal y la consecuente sensación inhibitoria ha estado presente en trabajos de campo realizados por la autora del trabajo. De hecho, cuando repentinamente se ha cambiado el escenario de una entrevista, hemos notado que la capacidad expresiva estuvo evidentemente limitada, por algo externo, que obviamente, estaba afectando lo interno del entrevistado y del entrevistador.

Creemos que para cualquier persona, el extrañamiento del espacio es un signo de perturbación. En las oportunidades en que una misma persona fue entrevistada en su espacio vital, la identificación con los objetos es crucial. Sus objetos, al parecer están cargados de un poder especial que ella les ha otorgado. En estos casos, las entrevistas son mucho más proliferas. La persona se torna más espléndida y expansiva, en su narración. Por lo tanto para este tipo de trabajo que implica un encuentro cara a cara, se hace necesario establecer un acuerdo de operatividad. En tal sentido, l podemos afirmar que el trabajo fluye cómodamente, después del acuerdo (7) o acomodación mutua.

Como bien lo expresa Devereux
...Resumiendo, además de las consideraciones lógicas expuestas en la parte principal de este asunto, la naturaleza recíproca de todo cuanto ocurre en una situación experimental se demuestra también por los datos socioculturales, experimentales psicopa-tológicos y aún de las situaciones de vida corriente, que esclarecen la índole esencialmente transaccional de todo cuanto ocurre entre el observador y el observado”. (8)

Partiendo de esta idea, entendemos al sujeto cuyo mundo interno se ha constituido a través de la aprehensión de una realidad exterior que ha sido transformada por él, en la creación de su mundo. En este sentido, la aprehensión del mundo humano, responde a una serie de mediaciones, intereses, necesidades, ideologías, elementos de la cultura que le es propia y al sentido que esos contenidos tienen dentro de su espacio íntimo.

Se podría decir, por otra parte, que la comprensión desplegada por el sujeto hacia el objeto, va a depender en gran medida del impacto, interpretación y significado que el sujeto-observador haya extraído de su experiencia en el encuentro con el otro, con lo otro, objeto, circunstancias, sujeto, etc. Tal conjetura, no intenta, en modo alguno, escudarse en un reduccionismo o relativismo cómodo, (10) sino, por el contrario, ampliar la visión ante la concepción parcializada, donde se pensaba en la exclusión de una relación superada, unívoca entre el observador y el observado. Además, esta es una forma de incorporar e ejemplificar la relación de complementariedad que tiene lugar cuando sujeto y objeto se observan y sé auto-observan, afectándose, de esta manera, el uno al otro.

Digámoslo con Miguel Martínez
...Nuestra mente no sigue solo una vía casual, lineal, unidireccional, sino, también, y, a veces, sobre todo, un enfoque modular, estructural, dialéctico, gestáltico, interdisciplinario, donde todo afecta e interactúa con todo, donde cada elemento no sólo se define por lo que es o representa en sí mismo, sino, y especialmente, por su red de relaciones con todos los demás”. (11)

Cierto es que, este punto de vista no deja lugar a dudas respecto a las evidencias que conducen a un entendimiento más humano de lo humano. El cuestionamiento desplegado hacia fortalecer una postura inflexible, lleva hoy a entender el hecho de que los resultados de cualquier fenómeno humano, en análisis, estará inexorablemente, condicionados por la incerteza en el comportamiento del sujeto observado y por la influencia ejercida por el sujeto que observa, acto éste, designado por Devereux como contratransferencial (12).

IV.- Superación del Determinismo
Los problemas teóricos y prácticos que se presentan al investigador social que pretende seguir ajustando o calzando al ser humano, en una premisa fisicalista, pensamos, se corresponden a errores básicos que envuelve, por otra parte, toda una dimensión ética, moral y de injusticia (13) con el ser humano. Por consiguiente, consideramos que la tarea de desarrollar propuestas generalizadas y deterministas del comportamiento humano, tomando como punto de partida las réplicas de algunos experimentos realizados con animales desemboca en una situación con repercusiones éticas. Hacerlo de esta manera, significa condenar todas aquellas manifestaciones propias de lo humano - emociones, motivaciones, lenguaje, intereses y sentimientos – por cuanto, al hombre lo mueven fuerzas dialécticas que van dando forma a su identidad.

Tal identidad se asemeja a ese espacio o momento coyuntural, en el cual, la vida psíquica y la social (y viceversa) se articulan, quedando fundadas para luego ser reforzadas por la vida misma. Por otro lado, queda claro que el hombre es un organismo que envuelve una dinámica compleja, imposible de predecir automáticamente. El hombre tiene la facultad -también el animal, aunque lo obviemos- de observar a quien lo observa. El sujeto que observa afecta y es afectado por lo observado. La relación entre entrevistador - entrevistado; analista-analizado es también una muestra de esta dinámica insalvable. (14)

 Esta relación es transaccional, es de mutua interacción Gerard Radnitzky (1968) en su Metaciencia se fundamenta en dos vertientes para las ciencias sociales, una herramienta y una dialéctica, esta última, se corresponde a lo que él llama el ideal tipo Q, que estipula que el observador y el sistema estudiado están siempre en constante interacción. Esta modalidad subraya el incesante proceso dialéctico que tiene lugar en la descripción y evaluación de la realidad. En este sentido, la comunicación es una necesidad existencial manifiesta que envuelve al quehacer humano y se expresa mediante las ciencias que lo abordan

Para Radnitzky se definen las ciencias humanas como
...Unas disciplinas en las cuales el investigador entra en relación con los objetos que estudia de tal manera que siempre queda en él, alerta, la consecuencia de que estos objetos entran en un contexto comunicativo con él mismo; es decir, en cierto modo su investigación, se hace en forma de diálogo con el objeto estudiado”. (15)


Por su parte Devereux, es puntual al comentar esta dialéctica como la coimplicación que surge como respuesta del proceso interactivo que se produce entre el analizado y el analista.

...El analizado puede hacer y hace observaciones realistas aún en la más clásica situación analítica; la personalidad del analista, el aspecto de consultorio, el lugar donde reside, los horarios que cobra, permiten al paciente hacer observaciones realistas junto con imaginarias, y sacar de sus “datos” conclusiones realistas, así como otras inspiradas en la transferencia”.(16)

Esta consideración supone una interrelación sujeto-objeto, un nosotros o la superación del yo - tú. Ahora bien, el paso al nosotros implica la presencia de una conciencia de apoyo mutuo y, por otro lado, el reconocimiento de que ambos, observador y observado, son relevantes en cualquier situación a ser descrita o abordada. De hecho, tan importante es el observador con todas sus técnicas, angustias, intereses, intenciones; como el observado, con una contraparte similar a la anterior, pero propia, es decir, suya.

Lucien Goldmann, sintetiza en una frase, el anterior argumento cuando expresa “...El paso de la falsa situación del “YO” y “TU” al “NOSOTROS” auténtico y consciente, es la cuestión de los fundamentos epistemológicos”... de las ciencias humanas”. (17) La superación del espacio yo (observador) tú (observado) en aras de la sinceridad científica debe entenderse como una decisión que aporta rendimiento al rebasar las trabas ficticias. La visión de supremacía del observador sobre su observado, ya se está convirtiendo en una noción inconsistente de la acción práctica. El olvido de la dialéctica de la verdad observador-observado, es un error en que incurren los que visualizan una verdadera separación en un yo - tú, la cual sin pretender entrar en idealismo exagerado, se vence en un nosotros. La resolución de este conflicto, en la postura Devereuxiana, parece resolverse primero, por el reconocimiento del comportamiento del observador y segundo, a través del proceso complementario entre ambos-observador y observado.

Al respecto, Vicent Crapanzano (18) aporta a la discusión lo que a su entender es la contingencia del mensajero, quien para él “...se encuentra en una posición precaria está atrapado entre dos mundos - el del dador del mensaje observado y el del Receptor (observador) que es estar atrapado entre dos deseos”. (19)

V. Dialogo Transferencial-Contransferencial
En este contexto, la dinámica se construye sobre la base de los deseos que tiene el sujeto que da el mensaje, de cómo lo interpreta el mensajero y los deseos del receptor - quien muy a pesar de su aparente objetivismo - introduce su subjetividad - su deseo, su intención – es decir, él quiere recibir el mensaje que desea. En este intercambio ambos intentan seducir, mediatizar al mensajero.

En fin, las dos fuerzas deseo y poder se introduce al debate y deben ser analizadas, por igual, para poder superar la subversión o ventaja implícita en el poder o legitimación, así mismo, las ventajas - del mensajero (antropólogo, psicólogo, sociólogo, etc.).Esta relación complementaria, por excelencia, Crapanzano la tipifica como diálogo de sombras (Shadow Dialogues) por cuanto, envuelve la participación de interlocutores ausentes, quienes previamente han acordado establecer un intercambio dialogal. Crapanzano, agrega que “...al igual que en las figuras de la transferencia y la contratransferencia psicoanalítica, estos interlocutores ausentes están sujetos al juego permanente de deseos y poder”. (20)

Parafraseando a Crapanzano, en una síntesis que nos parece relevante, Gustavo Martín opina “...El antropólogo no está menos comprometido a las asunciones de su cultura que cualquiera otra persona... Pero, como Antropólogo, Crapanzano cree que él debe cuestionar todas estas asunciones y forzar a los otros a cuestionarlas también”.(21) Tal propuesta coincide con la preocupación desarrollada por Devereux, al asumir el rol protagónico del observador, en tanto que, sujeto de la contratransferencia.

En suma, Crapanzano es de la opinión de que
...Cuando leemos sobre etnografía tomamos en cuenta las descripciones, la calidad de la interpretación realizada y la significación de las teorías envueltas. No tomamos en cuenta, al menos explícitamente, la forma en que el etnógrafo se constituye a sí mismo a través del relato ni la manera como el retóricamente construye sus argumentos. Estas consideraciones por ser evaluativas del autor son consideradas como impropias”. (22)

Sin embargo, en las perspectivas que apunta el pensamiento complementario, tales aportaciones por parte del Antropólogo o científico social, son deseables y casi obligantes. Otros autores critican y consideran, esto último, como una debilidad que se focaliza en la subjetividad a la hora de hacer ciencia.

VI.- El Deslinde Observacional y Contraobservacional

Según Clifford Geertz “...de pronto se ha vuelto sumamente visible la brecha que se abre entre abordar a otros donde está y él representarlos donde no están”. (23) En esta denotada preocupación el autor, retorna la mirada hacia el hombre del cual se habla, se opina, se predice; haciéndolo un testigo ausente, imaginario, el cual, sin embargo, no es otro que el eslabón principal de la cadena sujeto observado y sujeto que observa. Esta relación, aunque aparentemente simple, no lo es tanto, y menos aún, cuando el intento impreso en la fase anterior parece querer explicitar, que se quiere deducir algo, que se señala algo acerca de alguien al cual se le ha designado como observado.

El problema es que quien intenta hacerlo está acá, en su postura observante, objetiva, hablando de otro que está allá o quizás más allá de la línea demarcatoria. Este acto es inevitable realizar la pregunta. ¿Quién observa a quién? Tal cuestionamiento, en nuestra opinión, se podría subsanar, sí se tomara en cuenta lo que ambos tienen, y que de hecho lo hacen, que aportar al encuentro. Sin lugar, a dudas, es este momento, uno de los aspectos cruciales de la dinámica observador-observado, porque en él, ambas partes se afectan y son autoafectadas. Sin embargo, este nudo gordiano ha generado mucho debate científico, aunque hoy la balanza de la física cuántica, se inclina a aceptar como un hecho, el acto complementario.

El gran dilema es responder la pregunta anterior, y es obvio que el error ha sido uno, el de omisión. Parece haberse olvidado o quizá cómodamente - por un artificio metodológico, respecto a calzar al objeto - excluido, la condición de observación que ostenta quien a su vez es observado. A esto pareciera reducirse la polémica, a un problema de concepciones o prejuicios científicos, que crea un obstáculo epistemológico. Como diría Bachelard “...La observación básica como obstáculo para la cultura científica”. (24)

Es ciertamente, la observación básica, la que con su presencia natural, pintoresca y sencilla incentiva la creatividad del investigador que la ha comprendido e integrado. Pero, es a partir de este punto, desde donde comienza a evidenciarse uno de los obstáculos, que en la ruptura con la experimentación, se presenta al científico o epistemólogo, como un contraste polar con la observación y que lo lleva a asumir valorizaciones contradictorias. Por tanto, creemos que el hecho más significativo no es observar, sino, cómo se observa, que se observa y, sobre todo, conque espíritu se hace tal observación. Miguel Martínez resume ésta polémica claramente señalando que “...el observador no sólo no está aislado del fenómeno que estudia, sino que forma parte de él.

El fenómeno lo afecta, y él, a su vez, influencia al fenómeno”.(25) Lo que se produce es afecto recíproco. Es de hacer notar, que es un proceso dual y humano, por excelencia, De allí, que son precisamente los intercambios recíprocos conscientes o inconscientes - entre sujeto y observador - lo que ha venido creando dificultades a la ciencia de la conducta, a la hora de intentar ofrecer resultados válidos. Esto es así, por que no se toma en cuenta, que tanto la observación al sujeto, por el observador, como la controbservación del observador por el sujeto, son complementarias e influyen determinantemente, sobre cualquier resultado o fenómeno que se estudie.

Devereux, opina que esta forma de hacer ciencia basándonos en una separación observador - observado. “...Debemos reemplazarla por la idea de que es el análisis de la acción recíproca entre ambos, en una situación donde son al mismo tiempo observadores para sí y sujetos para el otro”. (26) En consecuencia, cuando se desea determinar el deslinde entre el sujeto y el observador en la ciencia del comportamiento, hay que volver la vista a los diversos experimentos realizados por los científicos Planck, Bohr y Heisenberg.

 A estos autores, se les podría llamar, los padres del indeterminismo y la complementariedad, ampliamente desarrollada por Georges Devereux (1987, 1972, 1986). La circunstancia para precisar una línea divisoria entre el sujeto y observador, es lo que llamaremos deslinde: Llegados a este punto, surge la necesidad de preguntarnos. ¿Dónde comienza la observación del sujeto que observa y dónde la contra-observación del sujeto observado? Desde nuestra postura, pensamos que el deslinde va a estar determinado por ese momento en que el observador, (la intención científica) diga: “hasta aquí observo o /y esto percibo”.

Pero, para Devereux, tal acto implica que las 
... dificultades tradicionales de la ciencia del comportamiento, no se deben sólo a una determinación poco juiciosa del lugar y la naturaleza del deslinde entre datos “reales” y productos “incidentes” o el sujeto más capaz de manifestar un comportamiento científico utilizable es el mismo observador”. (27)


De manera, pues, podríamos traducir que es, ciertamente, el análisis y auto análisis del observador, de sus angustias, miedos, experiencias, intenciones, necesidades y subjetividad, lo que proporciona el acceso a la situación que se desea observar. Además, que es él quien va a elegir, tomando en cuenta esa subjetividad, el lugar de deslinde entre él y el sujeto observado. Sobre este aspecto, Devereux piensa que el deslinde (28) más relevante se encontrará en ese punto donde se produce una perturbación que puede ser atribuida al principio de complementariedad y señala “... En la mayoría de los casos este punto está ubicado muy dentro del observador” (29) pero afecta lo observado.

Tal planteamiento, nos induce a pensar entonces, en dos momentos determinados que son claves y en los cuales el observador dice ¡y esto observó! Y, el observado dice por su lado ¡y esto observo!, es allí, en ese momento individual y complementario a la vez, donde se produce el deslinde. En todo caso, es importante dejar en claro, que cuando el observador señala ¡y esto percibo!, no se puede excluir el mismo, de éste acto.

Pero también, el sujeto observado ejerce influencia sobre tal percepción, por cuanto, su acción es similar, sólo que en el otro lado de la línea, porque no hay que perder de vista que el observado observa al observador. Es este un acto de observación y contra-observación, el que tiene lugar como acción complementaria. Y, no sólo eso, sino que se crea una dinámica de género transferencial y contratransferencial. En este sentido, se hace difícil para el análisis situacional “...determinar con la misma precisión lo que “procede” del analizando observado y lo que “procede” del analista observador”. (29)

A objeto de clarificar, aun mas, este aspecto introducimos algunas puntualizaciones que hace el propio Devereux (30) al establece unas funciones operacionales que intentan definir lo que a cada uno, sujeto y observador, desde su postura le corresponde pertinentemente, hacer.





VII.- A Manera de Conclusión ( Alcances de la Relación Sujeto –Objeto)
“...Así, pues el sujeto es aquel cuyas reacciones al psicólogo (por ejemplo) se tratan como datos psicológicos. El observador (por ejemplo el psicólogo) es aquel cuyas reacciones al sujeto no se tratan -en ese contexto- como datos psicológicos... aunque en otro contexto pueden ser tratados como datos”.(31) Todo depende de quien observe a quien. De acuerdo con esta inferencia habría que tomar en cuenta el material aportado por el observador, teniendo cuidado de no negar la misma oportunidad al observado. Lo que se intenta es una práctica complementaria que expanda las oportunidades de la compresión de los fenómenos humanos.

En el plano de la observación, la relación que se establece entre analista y el analizado, en términos psicoanalíticos, posee dos vertientes una transferencial y otra contratransferencial (aspectos éstos que abordaremos luego) ambas de naturaleza complementaria. Consideramos, por otra parte, que el intercambio que se da durante el proceso de recolección de la historia de vida (32), también puede ofrecer una idea clara del cómo se establece el encuentro entrevistador (observador) y entrevistado (observado).

Bernabé Sarabia, opina al respecto que “...La relación entre quien narra su vida y quien la recoge para su análisis es siempre difícil, o al menos compleja. El investigador tiende a aparecer como experto aunque dependa del “lego” para obtener su información”. (33)

El Método Biográfico, a pesar de todas las objeciones epistemológicas que se le han hecho, viene a confirmarse como método válido para el rescate de lo humano, de todas aquellas vivencias que plasman su historia y su identidad. En este sentido, a través del ejercicio intencional de narrar la vida, se reafirma el binomio individuo-sociedad, observador-observado, lo cual permite entrar en la maraña del mundo subjetivo de un sujeto (34) que es abordado por otro sujeto, que también aporta su subjetividad y su imaginación al proceso. Como bien lo dice Homero Saltalamacchia “...lo imaginario, si bien no es todo lo real, es una dimensión indispensable de la realidad” o como creemos piensa Gustavo Martín, que es cierto, “...vivir lo imaginario como real”. (35)

En esta misma línea de pensamiento se expresa Devereux cuando elabora una explicación del fenómeno de la objetividad en el ámbito de la complementariedad. Así, señala “...Es un hecho histórico que el interés afectivo del hombre por los fenómenos que estudia con frecuencia le impiden ser objetivo en relación con ellos”, (36) porque es parte integrante de los mismos. Es justamente, con esa realidad con la que se tropieza el sujeto observado y el observador, cuando establecen su transacción, la cual se constituye en un intercambio de historias y de vivencias. Es éste un intercambio de ser social a ser social, de humano a humano, de subjetividad a subjetividad, de ansiedad a ansiedad. Ahora bien, por otro lado, es esta condición humana, de ente social a ente social, lo que permite, (al contrario de lo que piensan algunos investigadores, por ejemplo, los dogmáticos del positivismo) que se minimicen las tendencias fisicalistas de las Ciencias Sociales y se le de cabida a nuevos paradigmas, a nuevas formas de hacer ciencia.

NOTAS BIBLIOGRAFÍAS
1. BASTIDE, Roger: Antropología Aplicada, 1972, p. 13.

2. De esta circunstancia desventajosa para ella no se ha sustraído aún, o comportamientos las ciencias humanas, así señala La Barre, W. “...A todo esto, las autonombradas “ciencias sociales”, ansiando el prestigio de las ciencias exactas, físicas, del siglo XVIII en adelante siguen solemnemente el modelo mecanístico newtoniano del siglo XVII, como si Einstein y Heinsenberg no hubieran revolucionado la física en ese intervalo de tres siglos” en el Prefacio. De la Ansiedad al Método en las ciencias, del Comportamiento, de Georges Devereux, 1987, p.11.

3. El pensamiento Devereuxiano expresado a través de sus obras, en un ejemplo tácito de tales propuestas emancipadoras. El reconocimiento de su pensamiento anticonformista lo expresa cuando dice “... Es un hecho histórico - si bien, como espero demostrar, no una necesidad inevitable - que el interés afectivo del hombre por los fenómenos que estudia con frecuencia le impide ser objetivo en relación con ellos”. Ibídem., p. 27.

4. Según Miguel Martínez, quien ha debatido en sus escritos el problema de la objetividad. Esta vivencia ha llevado a muchos pensadores, después de Descartes, a sostener un “objetivismo” a toda costa. Piensan que hay, o que debe haber, una matriz o marco de referencia permanente y histórico, al cual podamos apelar en la determinación de la naturaleza de la racionalidad del conocimiento, de la verdad, de la realidad, de lo bueno o de lo correcto” en: El Paradigma Emergente, 1993, p. 16.

5. Las nuevas tendencias epistémicas se han visto sacudidas por los descubrimientos algunos, venidos desde el ámbito de la Física. La inseparabilidad de observador y observado con el principio de complementariedad de Niels Bohr; (1934) el principio de incerteza o indeterminación incorporado al debate por Werner Heinsenberg; (1963-1986) el sistema de Orden Explicado e Implicado de David Bohm (1988); El Paradigma Holográfico de Wilber, Bohm y Pribran (1987).

Los aportes desarrollados por Fritjof Capra (1991, 1989, 1987) que entrecruzan los planos de la física y el esoterismo: El movimiento transpersonal propulsado desde la física hacia la psicología cuyos importantes exponentes son entre ellos: Ken Wilber (1994-1991-1989), Watts (1989), Huxley (1991), Groff (1994), Sheldrake (1990) y otros. Las teorías de Caos de Ballandier (1990). En nuestro país de diversos campos del saber por autores de la talla de Miguel Martínez (1993-1990, 1982), Víctor Córdova (1984, 1990, 1986), Gustavo Martín (1994, 1990, 1984, 1983).

6. MARTINEZ, Miguel: La Psicología Humanista, 1982, p.45.

7. Los acuerdos o pactos entre las personas que se proponen en el intercambio en la relación investigativa, ya se trate de psicoanálisis o narrar la vida, encierran una dinámica interesante. Es muy difícil suprimir totalmente, a pesar de los acuerdos, la cuota de poder que cada una de las partes aporta al encuentro. La explicación que ha realizado Georges Lapassade en su obra El Analizador y el Analista, nos ha parecido bastante esclarecedora respecto a este aspecto, por lo cual esta cita muy sugerente “...Al nivel de la experiencia vivida, el paciente es como un objeto expuesto a la mirada técnica del experto y si disimula - o incluso se disimula - lo que se debe decir, la desobediencia a la regla, muy pronto desenmascarada, refuerza la culpabilidad de quien se siente, así, descubierto”. Y agrega “...El analista pasa a ser la encarnación externalizada del super yo, que vigila y juzga”. 1979, p. 53.

8. DEVEREUX, Georges: De la Ansiedad al Método de las Ciencias del Comportamiento, 1987, pp. 67-68.

9. Este aspecto ha sido ampliamente debatido por Peter Berger y Thomas Luckmann en: La Construcción Social de la Realidad, 1979. Así en la existencia cotidiana y como parte de la vida misma “...Aprehendo la realidad de la vida cotidiana como una realidad ordenadas. Sus fenómenos se presentan dispuestos de antemano en pautas que parecen independientes de mi aprehensión de ellos mismos y que se les imponen” p. 39. “...El mundo de la vida cotidiana se impone por sí solo y cuando quiero desafíos esa imposición debo hacer un esfuerzo deliberado y nada fácil”. Ibídem., p. 41. Otro autor que ha trabajado el tema ha sido Alfred Schütz en: La Construcción Significativa del Mundo Social, 1993.

10. En lo atinente al relativismo, conjugamos la misma intención de Miguel Martínez cuando expresa “...Tampoco podemos descartar totalmente la relatividad de nuestra teoría de la racionalidad: es evidente que está ligada, por lo menos, parcialmente, al decurso histórico de nuestra evolución cultural”. Ob. cit., p. 17.

11. Ibídem., p. 20.

12. DEVEREUX hace uso del término contratransferencia para designar aquellas manifestaciones que se generan en el observador, en el momento del encuentro, bien sea, analítico o de investigación. El Término contratransferencia procede del discurso psicoanalítico y es el proceso opuesto o complementario de la Transferencia.

13. Este es uno de los aspectos abordados por Devereux en su Etnopsicoanálisis Complementarista, 1972. Expresa su opinión acerca de la incompatibilidad entre la preservación de la vida y los experimentos que prosiguen la observación exhaustiva de los organismos vivos en situación experimental así, señala “...Es imposible definir operacionalmente y con absoluta precisión la motivación interna que rige el movimiento de organismos vivientes, sin matarlos”. p. 30.

14. Desde su Metaciencia, Gerard Radnitzky al hablar de este proceso dialéctico que se genera entre analista y analizado aporta lo siguiente “...El caso paradigmático en el que se cumple esta “mediación de la comprensión a través de la interpretación” lo tenemos en el encuentro psicoanalítico” citado por Raf Carballo, Juan: Fronteras Vivas del Psicoanálisis, 1975, p. 20.

15. Idem.

16. DEVEREUX, Georges: Ob. cit., p. 46.

17. GADMANN, Lucien: Las Ciencias Sociales y la Filosofía, 1972, p. 14.
18. CRAPANZANO, Vicent; Hermes Dilemma and Hamlets’ Desire - on the Epistemology of Interpretation, 1992, p.p. 1-29.19. Ibídem., p.9.

20. Ibídem., p.1.

21. Ibídem., p.11.

22. Ibídem., p.12.

24. BACHELARD, Gastón: La Formación del Espíritu Científico, 1987, p. 22.
25. MARTINEZ, Miguel: Ob. cit., p. 100.

26. DEVEREUX, Georges: Ob. cit., p. 331.
27. Ibídem., p. 20.

28. El problema del deslinde tiene importancia capital a la hora de conocer donde comienza el observador y donde el observado. Los criterios de tal separación o deslinde, según Devereux, son dos: el primero cuando se le permite decir al sujeto “y esto percibió” y el segundo, cuando el observador dice “y esto percibió”. En el encuentro de esas dos realidades espacio-temporales está el deslinde. Ibídem., p.p. 345-346.

29. Ibídem., p. 376.

30. Ibídem., p. 27.

31. Ibídem., p.p. 332-333.

32. cualquier situación que tenga como protagonista un sujeto y en objetos, ambos, humanos en plena interacción o En el encuentro pautado entre entrevistador y entrevistado, a objeto de obtener una historia de vida, es indudable que se realiza una transacción de orden complementario. La relación cara a cara presenta los mismos retos que en intercambio.

33. SARABIA, Bernabé: Documentos Personales, 1987, p. 499.

34. El proceso cognoscitivo que tiene lugar a partir de la ubicación del observador y que involucra todo en acto fenomenológico no puede perder de vista, que el sujeto que observa a un sujeto, en sí. De esta manera, en sí, es aprehendido desde y a través del filtro que contiene todas las características propias y subjetivas del sujeto que está conociendo algo que se muestra para ser conocido.

35. La subjetividad y la certeza son dos núcleos del pensar moderno. La certeza edificada para la preservación de lo real, de lo cierto de la vida y el subjetivismo nacida en contraposición de un todo cierto objetivo, son como lo designa al Tao dos pilares cuyos espacios deben permanecer para el justo equilibrio. En esta suerte de opuesto emerge lo imaginario y lo real. El sujeto que imagina lo hace para representar su realidad ante alguien, otro sujeto que también tiene imaginación y vive una realidad. Lo imaginario, carece de la certeza del método comprobatorio, solo se confronta con un “darse cuenta”, una conciencia plena de subjetividad, pero real para el sujeto que lo vive, porque lo ha creado. Es una concreción de su mente, de su razón, es su yo. Este yo, es el sujeto o estructura, sobre la cual es edificado todo lo que se muestra como producto de una gestación de las ideas, de los pensamientos, de la imaginación. A propósito de este dilema Ramón Rodríguez nos ofrece una interrogante, que pare más una afirmación “... ¿Quién sino el hacer que las representaciones sean lo que son, un estar delante, un presentar algo, son su carácter de representado, sería literalmente inconcebible?” en Hermenéutica y Subjetividad, 1993. p. 47. Su pregunta más que una respuesta elícita, en nosotros, otra pregunta ¿Es imaginario lo que imaginamos?

36. DEVEREUX, Georges: Ob cit., p. 27.

VI.- El Deslinde Observacional y Contraobservacional 11
VII.- A Manera de Conclusión (Alcances de la
Relación Sujeto –Objeto) 15
VIII.- Notas Bibliográficas 18

I.- INTRODUCCIÓN
Este trabajo tiene como propósito fundamental el abordaje de la temática del sujeto y el objeto, en nuestro caso, observado observador y así mismo, de la realidad externa y realidad interna de esta pareja conceptual. Por cierto, asunto éste, abundantemente debatido en el campo investigativo humano. De allí, que al realizar una revisión de la trayectoria de esta problemática encontramos que en el ámbito de las ciencias (2) desde la filosofía de Platón, Aristóteles, Descartes, atravesando por todas las demás ramas del saber, se han paseado por el fenómeno inherente al deslinde de un objeto de estudio, de atención, de análisis y un sujeto que se ocupa de abordar ese objeto. Ahora bien, dentro de esta inagotable panorámica, el hombre ha venido desempeñando un doble papel, unas veces es asumido como observador y otras se convierte en sujeto de observación, en observado.

En esta dualidad descansa la tendencia del pensamiento positivista y determinista que envuelve una predominante realidad que está siendo suplantada por nuevos criterios menos escindidos. La limitación de un reduccionismo que se despliega hacia una verdad científica (aséptica, inmóvil, precisa, inhumana) y cuya objetividad - no debía arrojar ninguna duda - estuvo plenamente conformada y legitimada, por un discurso científico imperante y de reciente data. Por esta razón, la percepción que el sujeto tenía de su entorno estuvo mediatizada por el despliegue de leyes ajustadas a la causa y efecto. Por consiguiente, leyes que dieran sentido a la percepción de una objetividad impoluta.

EL EXTERIOR Y EL INTERIOR DE UNA DIALÉCTICA HUMANA: OBSERVADA Y OBSERVABLE
...El hombre, puesto que se encuentra en la sociedad estudiada por él, es al mismo tiempo actor y objeto de la investigación, Juez y parte”. (1)

II.- La Episteme Sujeta 
Esta Era se ha visto afortunadamente, dinamizada por cambios mentales, nuevas formas de pensar,(3) entender y expresar la ciencia. Se ha acentuado la postura de incerteza e indeterminismo, es decir, se intenta arrojar dinamismo y claridad a la distorsión imprecisa de la ya mencionada e “inmaculada objetividad”.(4) El desplazamiento hacia otras posibilidades epistémicas(5) de contemplar y estudiar al hombre y su entorno, dentro del cauce de la indeterminación y dentro de la revelada complementariedad, han revolucionado la vieja postura que señalaba una oposición entre el sujeto y el objeto.

Desde la nueva perspectiva de la realidad esta condición de sujeto y objeto inamovibles, va a estar matizada por lo que cada uno aporte a la relación. En otras palabras, será el resultado de la interpretación o el significado que cada uno, por separado y en conjunto, impriman a esa realidad. De modo pues, que la influencia entre sujeto que observa y sujeto que es observado, a la luz de las nuevas tendencias paradigmáticas, ha quedado superada, aún cuando todavía existan fuertes resistencias en el seno de las posturas más radicales o tradicionales.

Al respecto, Miguel Martínez asevera que “...Nuestra percepción selecciona lo que es prácticamente útil. Nuestra observación (externa o interna) de cosas y hechos está guiada por una intención y un propósito determinado. Lo que se impone desde un principio a nuestra percepción es un conjunto estructurado, una estructura total que posee significado personal”. (6)

Para George Devereux, el análisis de la naturaleza y deslinde de observador y observado viene a ser el paso, en orden de importancia, que debe tener presente la Ciencia del Comportamiento (en este contexto, también llamadas ciencias humanas). El segundo paso, que alude al interés afectivo y personal del científico por su material, que él lo asocia con el proceso contratransferencial, a nuestra manera de ver, está imbricado por connaturalidad con el tercer paso, mencionado. Estos dos aspectos son cruciales desde el punto de vista estructural y son verdaderos obstáculos epistemológicos de las ciencias humanas, ambos se cruzan en el acto creativo de la investigación intersujetal.

III.- Relación Entrevistado- Entrevistador
Es interesante denotar nuestra experiencia respecto a la ubicación de los límites entre la persona entrevistada y el entrevistador. Por ejemplo: la cuestión del espacio personal y la consecuente sensación inhibitoria ha estado presente en trabajos de campo realizados por la autora del trabajo. De hecho, cuando repentinamente se ha cambiado el escenario de una entrevista, hemos notado que la capacidad expresiva estuvo evidentemente limitada, por algo externo, que obviamente, estaba afectando lo interno del entrevistado y del entrevistador.

Creemos que para cualquier persona, el extrañamiento del espacio es un signo de perturbación. En las oportunidades en que una misma persona fue entrevistada en su espacio vital, la identificación con los objetos es crucial. Sus objetos, al parecer están cargados de un poder especial que ella les ha otorgado. En estos casos, las entrevistas son mucho más proliferas. La persona se torna más espléndida y expansiva, en su narración. Por lo tanto para este tipo de trabajo que implica un encuentro cara a cara, se hace necesario establecer un acuerdo de operatividad. En tal sentido, l podemos afirmar que el trabajo fluye cómodamente, después del acuerdo (7) o acomodación mutua.

Como bien lo expresa Devereux
...Resumiendo, además de las consideraciones lógicas expuestas en la parte principal de este asunto, la naturaleza recíproca de todo cuanto ocurre en una situación experimental se demuestra también por los datos socioculturales, experimentales psicopa-tológicos y aún de las situaciones de vida corriente, que esclarecen la índole esencialmente transaccional de todo cuanto ocurre entre el observador y el observado”. (8)

Partiendo de esta idea, entendemos al sujeto cuyo mundo interno se ha constituido a través de la aprehensión de una realidad exterior que ha sido transformada por él, en la creación de su mundo. En este sentido, la aprehensión del mundo humano, responde a una serie de mediaciones, intereses, necesidades, ideologías, elementos de la cultura que le es propia y al sentido que esos contenidos tienen dentro de su espacio íntimo.

Se podría decir, por otra parte, que la comprensión desplegada por el sujeto hacia el objeto, va a depender en gran medida del impacto, interpretación y significado que el sujeto-observador haya extraído de su experiencia en el encuentro con el otro, con lo otro, objeto, circunstancias, sujeto, etc. Tal conjetura, no intenta, en modo alguno, escudarse en un reduccionismo o relativismo cómodo, (10) sino, por el contrario, ampliar la visión ante la concepción parcializada, donde se pensaba en la exclusión de una relación superada, unívoca entre el observador y el observado. Además, esta es una forma de incorporar e ejemplificar la relación de complementariedad que tiene lugar cuando sujeto y objeto se observan y sé auto-observan, afectándose, de esta manera, el uno al otro.

Digámoslo con Miguel Martínez
...Nuestra mente no sigue solo una vía casual, lineal, unidireccional, sino, también, y, a veces, sobre todo, un enfoque modular, estructural, dialéctico, gestáltico, interdisciplinario, donde todo afecta e interactúa con todo, donde cada elemento no sólo se define por lo que es o representa en sí mismo, sino, y especialmente, por su red de relaciones con todos los demás”. (11)

Cierto es que, este punto de vista no deja lugar a dudas respecto a las evidencias que conducen a un entendimiento más humano de lo humano. El cuestionamiento desplegado hacia fortalecer una postura inflexible, lleva hoy a entender el hecho de que los resultados de cualquier fenómeno humano, en análisis, estará inexorablemente, condicionados por la incerteza en el comportamiento del sujeto observado y por la influencia ejercida por el sujeto que observa, acto éste, designado por Devereux como contratransferencial (12).

IV.- Superación del Determinismo
Los problemas teóricos y prácticos que se presentan al investigador social que pretende seguir ajustando o calzando al ser humano, en una premisa fisicalista, pensamos, se corresponden a errores básicos que envuelve, por otra parte, toda una dimensión ética, moral y de injusticia (13) con el ser humano. Por consiguiente, consideramos que la tarea de desarrollar propuestas generalizadas y deterministas del comportamiento humano, tomando como punto de partida las réplicas de algunos experimentos realizados con animales desemboca en una situación con repercusiones éticas. Hacerlo de esta manera, significa condenar todas aquellas manifestaciones propias de lo humano - emociones, motivaciones, lenguaje, intereses y sentimientos – por cuanto, al hombre lo mueven fuerzas dialécticas que van dando forma a su identidad.

Tal identidad se asemeja a ese espacio o momento coyuntural, en el cual, la vida psíquica y la social (y viceversa) se articulan, quedando fundadas para luego ser reforzadas por la vida misma. Por otro lado, queda claro que el hombre es un organismo que envuelve una dinámica compleja, imposible de predecir automáticamente. El hombre tiene la facultad -también el animal, aunque lo obviemos- de observar a quien lo observa. El sujeto que observa afecta y es afectado por lo observado. La relación entre entrevistador - entrevistado; analista-analizado es también una muestra de esta dinámica insalvable. (14)

 Esta relación es transaccional, es de mutua interacción Gerard Radnitzky (1968) en su Metaciencia se fundamenta en dos vertientes para las ciencias sociales, una herramienta y una dialéctica, esta última, se corresponde a lo que él llama el ideal tipo Q, que estipula que el observador y el sistema estudiado están siempre en constante interacción. Esta modalidad subraya el incesante proceso dialéctico que tiene lugar en la descripción y evaluación de la realidad. En este sentido, la comunicación es una necesidad existencial manifiesta que envuelve al quehacer humano y se expresa mediante las ciencias que lo abordan

Para Radnitzky se definen las ciencias humanas como
...Unas disciplinas en las cuales el investigador entra en relación con los objetos que estudia de tal manera que siempre queda en él, alerta, la consecuencia de que estos objetos entran en un contexto comunicativo con él mismo; es decir, en cierto modo su investigación, se hace en forma de diálogo con el objeto estudiado”. (15)


Por su parte Devereux, es puntual al comentar esta dialéctica como la coimplicación que surge como respuesta del proceso interactivo que se produce entre el analizado y el analista.

...El analizado puede hacer y hace observaciones realistas aún en la más clásica situación analítica; la personalidad del analista, el aspecto de consultorio, el lugar donde reside, los horarios que cobra, permiten al paciente hacer observaciones realistas junto con imaginarias, y sacar de sus “datos” conclusiones realistas, así como otras inspiradas en la transferencia”.(16)

Esta consideración supone una interrelación sujeto-objeto, un nosotros o la superación del yo - tú. Ahora bien, el paso al nosotros implica la presencia de una conciencia de apoyo mutuo y, por otro lado, el reconocimiento de que ambos, observador y observado, son relevantes en cualquier situación a ser descrita o abordada. De hecho, tan importante es el observador con todas sus técnicas, angustias, intereses, intenciones; como el observado, con una contraparte similar a la anterior, pero propia, es decir, suya.

Lucien Goldmann, sintetiza en una frase, el anterior argumento cuando expresa “...El paso de la falsa situación del “YO” y “TU” al “NOSOTROS” auténtico y consciente, es la cuestión de los fundamentos epistemológicos”... de las ciencias humanas”. (17) La superación del espacio yo (observador) tú (observado) en aras de la sinceridad científica debe entenderse como una decisión que aporta rendimiento al rebasar las trabas ficticias. La visión de supremacía del observador sobre su observado, ya se está convirtiendo en una noción inconsistente de la acción práctica. El olvido de la dialéctica de la verdad observador-observado, es un error en que incurren los que visualizan una verdadera separación en un yo - tú, la cual sin pretender entrar en idealismo exagerado, se vence en un nosotros. La resolución de este conflicto, en la postura Devereuxiana, parece resolverse primero, por el reconocimiento del comportamiento del observador y segundo, a través del proceso complementario entre ambos-observador y observado.

Al respecto, Vicent Crapanzano (18) aporta a la discusión lo que a su entender es la contingencia del mensajero, quien para él “...se encuentra en una posición precaria está atrapado entre dos mundos - el del dador del mensaje observado y el del Receptor (observador) que es estar atrapado entre dos deseos”. (19)

V. Dialogo Transferencial-Contransferencial
En este contexto, la dinámica se construye sobre la base de los deseos que tiene el sujeto que da el mensaje, de cómo lo interpreta el mensajero y los deseos del receptor - quien muy a pesar de su aparente objetivismo - introduce su subjetividad - su deseo, su intención – es decir, él quiere recibir el mensaje que desea. En este intercambio ambos intentan seducir, mediatizar al mensajero.

En fin, las dos fuerzas deseo y poder se introduce al debate y deben ser analizadas, por igual, para poder superar la subversión o ventaja implícita en el poder o legitimación, así mismo, las ventajas - del mensajero (antropólogo, psicólogo, sociólogo, etc.).Esta relación complementaria, por excelencia, Crapanzano la tipifica como diálogo de sombras (Shadow Dialogues) por cuanto, envuelve la participación de interlocutores ausentes, quienes previamente han acordado establecer un intercambio dialogal. Crapanzano, agrega que “...al igual que en las figuras de la transferencia y la contratransferencia psicoanalítica, estos interlocutores ausentes están sujetos al juego permanente de deseos y poder”. (20)

Parafraseando a Crapanzano, en una síntesis que nos parece relevante, Gustavo Martín opina “...El antropólogo no está menos comprometido a las asunciones de su cultura que cualquiera otra persona... Pero, como Antropólogo, Crapanzano cree que él debe cuestionar todas estas asunciones y forzar a los otros a cuestionarlas también”.(21) Tal propuesta coincide con la preocupación desarrollada por Devereux, al asumir el rol protagónico del observador, en tanto que, sujeto de la contratransferencia.

En suma, Crapanzano es de la opinión de que
...Cuando leemos sobre etnografía tomamos en cuenta las descripciones, la calidad de la interpretación realizada y la significación de las teorías envueltas. No tomamos en cuenta, al menos explícitamente, la forma en que el etnógrafo se constituye a sí mismo a través del relato ni la manera como el retóricamente construye sus argumentos. Estas consideraciones por ser evaluativas del autor son consideradas como impropias”. (22)

Sin embargo, en las perspectivas que apunta el pensamiento complementario, tales aportaciones por parte del Antropólogo o científico social, son deseables y casi obligantes. Otros autores critican y consideran, esto último, como una debilidad que se focaliza en la subjetividad a la hora de hacer ciencia.

VI.- El Deslinde Observacional y Contraobservacional

Según Clifford Geertz “...de pronto se ha vuelto sumamente visible la brecha que se abre entre abordar a otros donde está y él representarlos donde no están”. (23) En esta denotada preocupación el autor, retorna la mirada hacia el hombre del cual se habla, se opina, se predice; haciéndolo un testigo ausente, imaginario, el cual, sin embargo, no es otro que el eslabón principal de la cadena sujeto observado y sujeto que observa. Esta relación, aunque aparentemente simple, no lo es tanto, y menos aún, cuando el intento impreso en la fase anterior parece querer explicitar, que se quiere deducir algo, que se señala algo acerca de alguien al cual se le ha designado como observado.

El problema es que quien intenta hacerlo está acá, en su postura observante, objetiva, hablando de otro que está allá o quizás más allá de la línea demarcatoria. Este acto es inevitable realizar la pregunta. ¿Quién observa a quién? Tal cuestionamiento, en nuestra opinión, se podría subsanar, sí se tomara en cuenta lo que ambos tienen, y que de hecho lo hacen, que aportar al encuentro. Sin lugar, a dudas, es este momento, uno de los aspectos cruciales de la dinámica observador-observado, porque en él, ambas partes se afectan y son autoafectadas. Sin embargo, este nudo gordiano ha generado mucho debate científico, aunque hoy la balanza de la física cuántica, se inclina a aceptar como un hecho, el acto complementario.

El gran dilema es responder la pregunta anterior, y es obvio que el error ha sido uno, el de omisión. Parece haberse olvidado o quizá cómodamente - por un artificio metodológico, respecto a calzar al objeto - excluido, la condición de observación que ostenta quien a su vez es observado. A esto pareciera reducirse la polémica, a un problema de concepciones o prejuicios científicos, que crea un obstáculo epistemológico. Como diría Bachelard “...La observación básica como obstáculo para la cultura científica”. (24)

Es ciertamente, la observación básica, la que con su presencia natural, pintoresca y sencilla incentiva la creatividad del investigador que la ha comprendido e integrado. Pero, es a partir de este punto, desde donde comienza a evidenciarse uno de los obstáculos, que en la ruptura con la experimentación, se presenta al científico o epistemólogo, como un contraste polar con la observación y que lo lleva a asumir valorizaciones contradictorias. Por tanto, creemos que el hecho más significativo no es observar, sino, cómo se observa, que se observa y, sobre todo, conque espíritu se hace tal observación. Miguel Martínez resume ésta polémica claramente señalando que “...el observador no sólo no está aislado del fenómeno que estudia, sino que forma parte de él.

El fenómeno lo afecta, y él, a su vez, influencia al fenómeno”.(25) Lo que se produce es afecto recíproco. Es de hacer notar, que es un proceso dual y humano, por excelencia, De allí, que son precisamente los intercambios recíprocos conscientes o inconscientes - entre sujeto y observador - lo que ha venido creando dificultades a la ciencia de la conducta, a la hora de intentar ofrecer resultados válidos. Esto es así, por que no se toma en cuenta, que tanto la observación al sujeto, por el observador, como la controbservación del observador por el sujeto, son complementarias e influyen determinantemente, sobre cualquier resultado o fenómeno que se estudie.

Devereux, opina que esta forma de hacer ciencia basándonos en una separación observador - observado. “...Debemos reemplazarla por la idea de que es el análisis de la acción recíproca entre ambos, en una situación donde son al mismo tiempo observadores para sí y sujetos para el otro”. (26) En consecuencia, cuando se desea determinar el deslinde entre el sujeto y el observador en la ciencia del comportamiento, hay que volver la vista a los diversos experimentos realizados por los científicos Planck, Bohr y Heisenberg.

 A estos autores, se les podría llamar, los padres del indeterminismo y la complementariedad, ampliamente desarrollada por Georges Devereux (1987, 1972, 1986). La circunstancia para precisar una línea divisoria entre el sujeto y observador, es lo que llamaremos deslinde: Llegados a este punto, surge la necesidad de preguntarnos. ¿Dónde comienza la observación del sujeto que observa y dónde la contra-observación del sujeto observado? Desde nuestra postura, pensamos que el deslinde va a estar determinado por ese momento en que el observador, (la intención científica) diga: “hasta aquí observo o /y esto percibo”.

Pero, para Devereux, tal acto implica que las 
... dificultades tradicionales de la ciencia del comportamiento, no se deben sólo a una determinación poco juiciosa del lugar y la naturaleza del deslinde entre datos “reales” y productos “incidentes” o el sujeto más capaz de manifestar un comportamiento científico utilizable es el mismo observador”. (27)


De manera, pues, podríamos traducir que es, ciertamente, el análisis y auto análisis del observador, de sus angustias, miedos, experiencias, intenciones, necesidades y subjetividad, lo que proporciona el acceso a la situación que se desea observar. Además, que es él quien va a elegir, tomando en cuenta esa subjetividad, el lugar de deslinde entre él y el sujeto observado. Sobre este aspecto, Devereux piensa que el deslinde (28) más relevante se encontrará en ese punto donde se produce una perturbación que puede ser atribuida al principio de complementariedad y señala “... En la mayoría de los casos este punto está ubicado muy dentro del observador” (29) pero afecta lo observado.

Tal planteamiento, nos induce a pensar entonces, en dos momentos determinados que son claves y en los cuales el observador dice ¡y esto observó! Y, el observado dice por su lado ¡y esto observo!, es allí, en ese momento individual y complementario a la vez, donde se produce el deslinde. En todo caso, es importante dejar en claro, que cuando el observador señala ¡y esto percibo!, no se puede excluir el mismo, de éste acto.

Pero también, el sujeto observado ejerce influencia sobre tal percepción, por cuanto, su acción es similar, sólo que en el otro lado de la línea, porque no hay que perder de vista que el observado observa al observador. Es este un acto de observación y contra-observación, el que tiene lugar como acción complementaria. Y, no sólo eso, sino que se crea una dinámica de género transferencial y contratransferencial. En este sentido, se hace difícil para el análisis situacional “...determinar con la misma precisión lo que “procede” del analizando observado y lo que “procede” del analista observador”. (29)

A objeto de clarificar, aun mas, este aspecto introducimos algunas puntualizaciones que hace el propio Devereux (30) al establece unas funciones operacionales que intentan definir lo que a cada uno, sujeto y observador, desde su postura le corresponde pertinentemente, hacer.





VII.- A Manera de Conclusión ( Alcances de la Relación Sujeto –Objeto)
“...Así, pues el sujeto es aquel cuyas reacciones al psicólogo (por ejemplo) se tratan como datos psicológicos. El observador (por ejemplo el psicólogo) es aquel cuyas reacciones al sujeto no se tratan -en ese contexto- como datos psicológicos... aunque en otro contexto pueden ser tratados como datos”.(31) Todo depende de quien observe a quien. De acuerdo con esta inferencia habría que tomar en cuenta el material aportado por el observador, teniendo cuidado de no negar la misma oportunidad al observado. Lo que se intenta es una práctica complementaria que expanda las oportunidades de la compresión de los fenómenos humanos.

En el plano de la observación, la relación que se establece entre analista y el analizado, en términos psicoanalíticos, posee dos vertientes una transferencial y otra contratransferencial (aspectos éstos que abordaremos luego) ambas de naturaleza complementaria. Consideramos, por otra parte, que el intercambio que se da durante el proceso de recolección de la historia de vida (32), también puede ofrecer una idea clara del cómo se establece el encuentro entrevistador (observador) y entrevistado (observado).

Bernabé Sarabia, opina al respecto que “...La relación entre quien narra su vida y quien la recoge para su análisis es siempre difícil, o al menos compleja. El investigador tiende a aparecer como experto aunque dependa del “lego” para obtener su información”. (33)

El Método Biográfico, a pesar de todas las objeciones epistemológicas que se le han hecho, viene a confirmarse como método válido para el rescate de lo humano, de todas aquellas vivencias que plasman su historia y su identidad. En este sentido, a través del ejercicio intencional de narrar la vida, se reafirma el binomio individuo-sociedad, observador-observado, lo cual permite entrar en la maraña del mundo subjetivo de un sujeto (34) que es abordado por otro sujeto, que también aporta su subjetividad y su imaginación al proceso. Como bien lo dice Homero Saltalamacchia “...lo imaginario, si bien no es todo lo real, es una dimensión indispensable de la realidad” o como creemos piensa Gustavo Martín, que es cierto, “...vivir lo imaginario como real”. (35)

En esta misma línea de pensamiento se expresa Devereux cuando elabora una explicación del fenómeno de la objetividad en el ámbito de la complementariedad. Así, señala “...Es un hecho histórico que el interés afectivo del hombre por los fenómenos que estudia con frecuencia le impiden ser objetivo en relación con ellos”, (36) porque es parte integrante de los mismos. Es justamente, con esa realidad con la que se tropieza el sujeto observado y el observador, cuando establecen su transacción, la cual se constituye en un intercambio de historias y de vivencias. Es éste un intercambio de ser social a ser social, de humano a humano, de subjetividad a subjetividad, de ansiedad a ansiedad. Ahora bien, por otro lado, es esta condición humana, de ente social a ente social, lo que permite, (al contrario de lo que piensan algunos investigadores, por ejemplo, los dogmáticos del positivismo) que se minimicen las tendencias fisicalistas de las Ciencias Sociales y se le de cabida a nuevos paradigmas, a nuevas formas de hacer ciencia.

NOTAS BIBLIOGRAFÍAS
1. BASTIDE, Roger: Antropología Aplicada, 1972, p. 13.

2. De esta circunstancia desventajosa para ella no se ha sustraído aún, o comportamientos las ciencias humanas, así señala La Barre, W. “...A todo esto, las autonombradas “ciencias sociales”, ansiando el prestigio de las ciencias exactas, físicas, del siglo XVIII en adelante siguen solemnemente el modelo mecanístico newtoniano del siglo XVII, como si Einstein y Heinsenberg no hubieran revolucionado la física en ese intervalo de tres siglos” en el Prefacio. De la Ansiedad al Método en las ciencias, del Comportamiento, de Georges Devereux, 1987, p.11.

3. El pensamiento Devereuxiano expresado a través de sus obras, en un ejemplo tácito de tales propuestas emancipadoras. El reconocimiento de su pensamiento anticonformista lo expresa cuando dice “... Es un hecho histórico - si bien, como espero demostrar, no una necesidad inevitable - que el interés afectivo del hombre por los fenómenos que estudia con frecuencia le impide ser objetivo en relación con ellos”. Ibídem., p. 27.

4. Según Miguel Martínez, quien ha debatido en sus escritos el problema de la objetividad. Esta vivencia ha llevado a muchos pensadores, después de Descartes, a sostener un “objetivismo” a toda costa. Piensan que hay, o que debe haber, una matriz o marco de referencia permanente y histórico, al cual podamos apelar en la determinación de la naturaleza de la racionalidad del conocimiento, de la verdad, de la realidad, de lo bueno o de lo correcto” en: El Paradigma Emergente, 1993, p. 16.

5. Las nuevas tendencias epistémicas se han visto sacudidas por los descubrimientos algunos, venidos desde el ámbito de la Física. La inseparabilidad de observador y observado con el principio de complementariedad de Niels Bohr; (1934) el principio de incerteza o indeterminación incorporado al debate por Werner Heinsenberg; (1963-1986) el sistema de Orden Explicado e Implicado de David Bohm (1988); El Paradigma Holográfico de Wilber, Bohm y Pribran (1987).

Los aportes desarrollados por Fritjof Capra (1991, 1989, 1987) que entrecruzan los planos de la física y el esoterismo: El movimiento transpersonal propulsado desde la física hacia la psicología cuyos importantes exponentes son entre ellos: Ken Wilber (1994-1991-1989), Watts (1989), Huxley (1991), Groff (1994), Sheldrake (1990) y otros. Las teorías de Caos de Ballandier (1990). En nuestro país de diversos campos del saber por autores de la talla de Miguel Martínez (1993-1990, 1982), Víctor Córdova (1984, 1990, 1986), Gustavo Martín (1994, 1990, 1984, 1983).

6. MARTINEZ, Miguel: La Psicología Humanista, 1982, p.45.

7. Los acuerdos o pactos entre las personas que se proponen en el intercambio en la relación investigativa, ya se trate de psicoanálisis o narrar la vida, encierran una dinámica interesante. Es muy difícil suprimir totalmente, a pesar de los acuerdos, la cuota de poder que cada una de las partes aporta al encuentro. La explicación que ha realizado Georges Lapassade en su obra El Analizador y el Analista, nos ha parecido bastante esclarecedora respecto a este aspecto, por lo cual esta cita muy sugerente “...Al nivel de la experiencia vivida, el paciente es como un objeto expuesto a la mirada técnica del experto y si disimula - o incluso se disimula - lo que se debe decir, la desobediencia a la regla, muy pronto desenmascarada, refuerza la culpabilidad de quien se siente, así, descubierto”. Y agrega “...El analista pasa a ser la encarnación externalizada del super yo, que vigila y juzga”. 1979, p. 53.

8. DEVEREUX, Georges: De la Ansiedad al Método de las Ciencias del Comportamiento, 1987, pp. 67-68.

9. Este aspecto ha sido ampliamente debatido por Peter Berger y Thomas Luckmann en: La Construcción Social de la Realidad, 1979. Así en la existencia cotidiana y como parte de la vida misma “...Aprehendo la realidad de la vida cotidiana como una realidad ordenadas. Sus fenómenos se presentan dispuestos de antemano en pautas que parecen independientes de mi aprehensión de ellos mismos y que se les imponen” p. 39. “...El mundo de la vida cotidiana se impone por sí solo y cuando quiero desafíos esa imposición debo hacer un esfuerzo deliberado y nada fácil”. Ibídem., p. 41. Otro autor que ha trabajado el tema ha sido Alfred Schütz en: La Construcción Significativa del Mundo Social, 1993.

10. En lo atinente al relativismo, conjugamos la misma intención de Miguel Martínez cuando expresa “...Tampoco podemos descartar totalmente la relatividad de nuestra teoría de la racionalidad: es evidente que está ligada, por lo menos, parcialmente, al decurso histórico de nuestra evolución cultural”. Ob. cit., p. 17.

11. Ibídem., p. 20.

12. DEVEREUX hace uso del término contratransferencia para designar aquellas manifestaciones que se generan en el observador, en el momento del encuentro, bien sea, analítico o de investigación. El Término contratransferencia procede del discurso psicoanalítico y es el proceso opuesto o complementario de la Transferencia.

13. Este es uno de los aspectos abordados por Devereux en su Etnopsicoanálisis Complementarista, 1972. Expresa su opinión acerca de la incompatibilidad entre la preservación de la vida y los experimentos que prosiguen la observación exhaustiva de los organismos vivos en situación experimental así, señala “...Es imposible definir operacionalmente y con absoluta precisión la motivación interna que rige el movimiento de organismos vivientes, sin matarlos”. p. 30.

14. Desde su Metaciencia, Gerard Radnitzky al hablar de este proceso dialéctico que se genera entre analista y analizado aporta lo siguiente “...El caso paradigmático en el que se cumple esta “mediación de la comprensión a través de la interpretación” lo tenemos en el encuentro psicoanalítico” citado por Raf Carballo, Juan: Fronteras Vivas del Psicoanálisis, 1975, p. 20.

15. Idem.

16. DEVEREUX, Georges: Ob. cit., p. 46.

17. GADMANN, Lucien: Las Ciencias Sociales y la Filosofía, 1972, p. 14.
18. CRAPANZANO, Vicent; Hermes Dilemma and Hamlets’ Desire - on the Epistemology of Interpretation, 1992, p.p. 1-29.19. Ibídem., p.9.

20. Ibídem., p.1.

21. Ibídem., p.11.

22. Ibídem., p.12.

24. BACHELARD, Gastón: La Formación del Espíritu Científico, 1987, p. 22.
25. MARTINEZ, Miguel: Ob. cit., p. 100.

26. DEVEREUX, Georges: Ob. cit., p. 331.
27. Ibídem., p. 20.

28. El problema del deslinde tiene importancia capital a la hora de conocer donde comienza el observador y donde el observado. Los criterios de tal separación o deslinde, según Devereux, son dos: el primero cuando se le permite decir al sujeto “y esto percibió” y el segundo, cuando el observador dice “y esto percibió”. En el encuentro de esas dos realidades espacio-temporales está el deslinde. Ibídem., p.p. 345-346.

29. Ibídem., p. 376.

30. Ibídem., p. 27.

31. Ibídem., p.p. 332-333.

32. cualquier situación que tenga como protagonista un sujeto y en objetos, ambos, humanos en plena interacción o En el encuentro pautado entre entrevistador y entrevistado, a objeto de obtener una historia de vida, es indudable que se realiza una transacción de orden complementario. La relación cara a cara presenta los mismos retos que en intercambio.

33. SARABIA, Bernabé: Documentos Personales, 1987, p. 499.

34. El proceso cognoscitivo que tiene lugar a partir de la ubicación del observador y que involucra todo en acto fenomenológico no puede perder de vista, que el sujeto que observa a un sujeto, en sí. De esta manera, en sí, es aprehendido desde y a través del filtro que contiene todas las características propias y subjetivas del sujeto que está conociendo algo que se muestra para ser conocido.

35. La subjetividad y la certeza son dos núcleos del pensar moderno. La certeza edificada para la preservación de lo real, de lo cierto de la vida y el subjetivismo nacida en contraposición de un todo cierto objetivo, son como lo designa al Tao dos pilares cuyos espacios deben permanecer para el justo equilibrio. En esta suerte de opuesto emerge lo imaginario y lo real. El sujeto que imagina lo hace para representar su realidad ante alguien, otro sujeto que también tiene imaginación y vive una realidad. Lo imaginario, carece de la certeza del método comprobatorio, solo se confronta con un “darse cuenta”, una conciencia plena de subjetividad, pero real para el sujeto que lo vive, porque lo ha creado. Es una concreción de su mente, de su razón, es su yo. Este yo, es el sujeto o estructura, sobre la cual es edificado todo lo que se muestra como producto de una gestación de las ideas, de los pensamientos, de la imaginación. A propósito de este dilema Ramón Rodríguez nos ofrece una interrogante, que pare más una afirmación “... ¿Quién sino el hacer que las representaciones sean lo que son, un estar delante, un presentar algo, son su carácter de representado, sería literalmente inconcebible?” en Hermenéutica y Subjetividad, 1993. p. 47. Su pregunta más que una respuesta elícita, en nosotros, otra pregunta ¿Es imaginario lo que imaginamos?

36. DEVEREUX, Georges: Ob cit., p. 27.