jueves, 27 de abril de 2017

LA TORRE DE BABEL VENEZOLANA.: Aproximación a la realidad.


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Por: Raiza N. Jiménez


En estas dos citas está la clave de las dictaduras y la libertad.
“…Los hombres decidieron construir una gran torre, cuya cúspide llegara hasta el cielo, desafiando los límites terrenales que ellos poseían. Fue entonces cuando Jehová desciende para ver el trabajo de los hombres.

“…Esto despertó su ira, viendo el orgullo de los hombres, y la insolencia que esto significaba. De ese modo, decidió confundir a los hombres sus lenguas, para que no pudieran entenderse.

A partir del relato de Babel y el mencionado castigo que Dios infringió a los hombres, por su natural instinto de LIBERTAD, INICIATIVA, CREATIVIDAD y DECISIÓN, al intentar edificar una obra maestra, una gran Torre que llegara al cielo, el mundo entró en conmoción y en ese estatus continúa. Y es que, los hombres se unieron en ese difícil propósito, sumando ideas, esfuerzos y multitudes, en la prosecución de una misma meta, acto milagroso, para los humanos y considerado imperdonable pecado, para el Señor Dios, Amo de los hombres. Desde entonces,  la humanidad entera camina confundida y sin arraigo universal. Ahora bien, esos hombres, en su deseo de llevar a cabo tan tremenda obra, unieron  sus voluntades y trabajaron en cooperación. Nada parecía perturbar tan noble esfuerzo. Pero, Dios sin un ápice de humildad, reconocimiento  y  tolerancia, sólo pensó que, el hombre tendría supremacía sobre él, sobre todo si lograba concluir esta obra. Si ello ocurría, ya no habría nada que los detuviera y reinarían en el mundo. Por ello,  Dios, el Todopoderoso, en venganza, se inventó un gran castigo, uno que, mantendría a los hombres desunidos de por vida. Para ello,  les cambió la lengua. En tal sentido, ahora cada pueblo hablaría un lenguaje diferente y  le sería muy difícil entenderse entre sí. Y, más aún, hermanarse los unos a los otros. Dios, el Jefe, se sintió desobedecido y atacado en su reinado y dominio y, por esa razón, castigó y sometió al hombre a vivir su vida en eterna confusión y poco entendimiento.

De tal forma que,  el destino nos alcanza. Nadie se salva de los dogmas que, de generación en generación, corren por sus venas. De hecho, nuestra emocionalidad, racionalidad y  accionar están comprometidas antes de ver la luz.  Nacemos marcados por la raza, el sexo, el idioma, la nacionalidad, la situación socioeconómica, religión, en fin, por la Cultura y subcultura que nos acuna. Esta Cultura, sin duda afectará nuestro actuar y sentir en todos los niveles de subsistencia. Pero, hay salidas airosas, vencer la esclavitud de origen a punta de educación y conciencia para llegar como dice Sartre a hacer algo diferente de lo que eras al nacer. Considerando que  cuando logras pararte frente al espejo, verte al desnudo y caminar para construirte, a partir de lo que entiendes que eres, de lo que ves, estás haciendo de ti un hombre libre. Te estás haciendo a partir de lo que eres y así serás tú hechura,  serás libre.

Nuevamente nos toca nacer y renacer y,  evolucionar, posiblemente en medio de un proceso doloroso, sin embargo, es lo que corresponde a cada persona,  si quiere encontrar sus propias e individuales vías, para vivir en esta humanidad señalada por el dedo de la Capilla Sixtina.  He acá, una de las múltiples razones, por las cuales, a pesar de las advertencias hechas por el padre de la Patria Simón Bolívar, nos hemos acostumbrado a tomar los trapos rojos y vestirnos con ellos, para honrar al amo de turno. Olvidándonos que, el mismo Bolívar se pronunció en rebeldía  contra de la naturaleza, es decir, en contra del Dios vengador, del Imperio más grande de la humanidad: El imperio Sacro Santo Español. Declaró la muerte a sus enemigos y nos dio la LIBERTAD que hoy, corriendo detrás de fariseos vestidos con la sangre de nuestros hermanos e hijos inocentes y utilizando lenguajes babelianos -léxico revolucionario del Siglo XXI- y consignas Goeblelianas, propias de los sistemas fascistas, estamos a punto de perder.

No nos confundamos, no hablamos el mismo IDIOMA. Los rojos, nuestros hermanos y los extranjeros que los ayudan a destruirnos,  hablan otro idioma, y en este momento, no nos entendemos. Por ello, asumamos con valentía nuestra responsabilidad libertaria, porque BOLÍVAR somos todos. No nos dejemos engatusar con trapos rojos, dramas bufos, sentimentalismos gatopardianos y saltos de talanquera programados  y menos con ni potes de humo que nos confundan. Cada uno de nosotros está obligado, como hijo de esta tierra, que nos lo ha dado todo, a abrazar como objetivo, ÚNICO Y POSIBLE, LA CONSOLIDACIÓN DE NUESTRA SEGUNDA LIBERTAD.  

COROLARIO.-
En nuestra Venezuela, siempre hemos caminado con el libreto de la Torre de Babel, no sólo porque en nuestro Ser está tatuada la impronta que rige la religión judeocristiana, que nos cobijó y nos condiciona, sino también, por ser hijos de un sincretismo religioso que nos hace mucho más  vulnerables, a la hora de entendernos espiritualmente, con los que no profesan nuestro credo. Es importante, señalar que todo el drama del Cristo Crucificado camina con nosotros al cadalso o la liberación. Creemos en un Salvador, un Mesías todopoderoso que nos llevará por el “mejor “camino de su  mano. Eso no ha variado, a pesar del fracaso que hemos tenido que enfrentar con nuestros gobernantes. Seguimos buscando un redentor y después, lo crucificaremos y  lo haremos responsable de nuestra desgracia. Pero no sólo, esa tendencia nos afecta en el campo de asumir la responsabilidad, también en la manera de actuar frente a los delitos propios y ajenos. Por ejemplo, acá tenemos un afán de perdón rayano en la neurosis del dominador-dominado- tipo síndrome de Estocolmo- que se manifiesta en la conducta oferente que da concesiones de perdón al culpable. Esto sin censurar y algunas veces,  omitir el castigo en delitos de lesa humanidad. La magnanimidad de perdonar como Cristo, nos vuelve cómplices a ultranza,  y casi nos hacemos uno con el delincuente.  La desmemoria- o corta memoria-  nos ha convertido en testigos rogados de delitos graves como lo son los  asesinatos, robos, ultrajes, violaciones, torturas, desfalcos y asesinatos. En Venezuela vivimos, en una plena y conspicua Torre de Babel y, además, para vergüenza propia y ante el mundo alimentamos con nuestra sangre una Torre llamada Roca Tarpeya. Torre que nació para ser la expresión más ostentosa de los adelantos del siglo XX  y,  que hoy, se ha convertido en  la casa del SEBIN, uno de los organismos más cuestionados en violación de Derechos Humanos de los últimos tiempos.  

Por último, les dejo, algunas frases de Joseph Goebbels, el más exitoso propagandista del Tercer Reich,  y que son calcadas por el sistema que gobierna hoy a Venezuela.

“…Miente, miente, miente que lago quedará, cuanto más grande sea una mentira más gente la creerá”.

“… Por regla general la propaganda opera siempre a partir de un sustrato preexistente, ya sea una mitología nacional o un complejo de odios y prejuicios tradicionales; se trata de difundir argumentos que puedan arraigar en actitudes primitivas.”

Nota: En mi próximo artículo hablaré de la destrucción de nuestros símbolos patrios y el intento de destruir nuestra identidad.  Rnj/ 2017








   

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