lunes, 1 de octubre de 2012

El exterior y el interior de una dialéctica humana: Observada y Observable










Resumen: Este trabajo tiene como propósito fundamental el abordaje de la temática del sujeto y el objeto, en nuestro caso, observado observador y así mismo, de la realidad externa y realidad interna de esta pareja conceptual. Asunto abundantemente debatido en el campo investigativo humano. De allí, que al realizar una revisión de la trayectoria de esta problemática encontramos que en el ámbito de las ciencias desde la filosofía de Platón, Aristóteles, Descartes, atravesando por todas las demás ramas del saber se han paseado por el fenómeno inherente al deslinde de un objeto de estudio, de atención, de análisis y un sujeto que se ocupa de abordar ese objeto.
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Autor: Dra. Raiza Jiménez
ÍNDICE
Contenido Página

I. Introducción 3
II.- Episteme Sujeta 4
III.- Relación Entrevistado- Entrevistador 5
IV.- Superación del Determinismo 7
V.- Dialogo Transferencial-Contransferencial 9
VI.- El Deslinde Observacional y Contraobservacional 11
VII.- A Manera de Conclusión (Alcances de la
Relación Sujeto –Objeto) 15
VIII.- Notas Bibliográficas 18

I.- INTRODUCCIÓN
Este trabajo tiene como propósito fundamental el abordaje de la temática del sujeto y el objeto, en nuestro caso, observado observador y así mismo, de la realidad externa y realidad interna de esta pareja conceptual. Por cierto, asunto éste, abundantemente debatido en el campo investigativo humano. De allí, que al realizar una revisión de la trayectoria de esta problemática encontramos que en el ámbito de las ciencias (2) desde la filosofía de Platón, Aristóteles, Descartes, atravesando por todas las demás ramas del saber, se han paseado por el fenómeno inherente al deslinde de un objeto de estudio, de atención, de análisis y un sujeto que se ocupa de abordar ese objeto. Ahora bien, dentro de esta inagotable panorámica, el hombre ha venido desempeñando un doble papel, unas veces es asumido como observador y otras se convierte en sujeto de observación, en observado.

En esta dualidad descansa la tendencia del pensamiento positivista y determinista que envuelve una predominante realidad que está siendo suplantada por nuevos criterios menos escindidos. La limitación de un reduccionismo que se despliega hacia una verdad científica (aséptica, inmóvil, precisa, inhumana) y cuya objetividad - no debía arrojar ninguna duda - estuvo plenamente conformada y legitimada, por un discurso científico imperante y de reciente data. Por esta razón, la percepción que el sujeto tenía de su entorno estuvo mediatizada por el despliegue de leyes ajustadas a la causa y efecto. Por consiguiente, leyes que dieran sentido a la percepción de una objetividad impoluta.

EL EXTERIOR Y EL INTERIOR DE UNA DIALÉCTICA HUMANA: OBSERVADA Y OBSERVABLE
...El hombre, puesto que se encuentra en la sociedad estudiada por él, es al mismo tiempo actor y objeto de la investigación, Juez y parte”. (1)

II.- La Episteme Sujeta 
Esta Era se ha visto afortunadamente, dinamizada por cambios mentales, nuevas formas de pensar,(3) entender y expresar la ciencia. Se ha acentuado la postura de incerteza e indeterminismo, es decir, se intenta arrojar dinamismo y claridad a la distorsión imprecisa de la ya mencionada e “inmaculada objetividad”.(4) El desplazamiento hacia otras posibilidades epistémicas(5) de contemplar y estudiar al hombre y su entorno, dentro del cauce de la indeterminación y dentro de la revelada complementariedad, han revolucionado la vieja postura que señalaba una oposición entre el sujeto y el objeto.

Desde la nueva perspectiva de la realidad esta condición de sujeto y objeto inamovibles, va a estar matizada por lo que cada uno aporte a la relación. En otras palabras, será el resultado de la interpretación o el significado que cada uno, por separado y en conjunto, impriman a esa realidad. De modo pues, que la influencia entre sujeto que observa y sujeto que es observado, a la luz de las nuevas tendencias paradigmáticas, ha quedado superada, aún cuando todavía existan fuertes resistencias en el seno de las posturas más radicales o tradicionales.

Al respecto, Miguel Martínez asevera que “...Nuestra percepción selecciona lo que es prácticamente útil. Nuestra observación (externa o interna) de cosas y hechos está guiada por una intención y un propósito determinado. Lo que se impone desde un principio a nuestra percepción es un conjunto estructurado, una estructura total que posee significado personal”. (6)

Para George Devereux, el análisis de la naturaleza y deslinde de observador y observado viene a ser el paso, en orden de importancia, que debe tener presente la Ciencia del Comportamiento (en este contexto, también llamadas ciencias humanas). El segundo paso, que alude al interés afectivo y personal del científico por su material, que él lo asocia con el proceso contratransferencial, a nuestra manera de ver, está imbricado por connaturalidad con el tercer paso, mencionado. Estos dos aspectos son cruciales desde el punto de vista estructural y son verdaderos obstáculos epistemológicos de las ciencias humanas, ambos se cruzan en el acto creativo de la investigación intersujetal.

III.- Relación Entrevistado- Entrevistador
Es interesante denotar nuestra experiencia respecto a la ubicación de los límites entre la persona entrevistada y el entrevistador. Por ejemplo: la cuestión del espacio personal y la consecuente sensación inhibitoria ha estado presente en trabajos de campo realizados por la autora del trabajo. De hecho, cuando repentinamente se ha cambiado el escenario de una entrevista, hemos notado que la capacidad expresiva estuvo evidentemente limitada, por algo externo, que obviamente, estaba afectando lo interno del entrevistado y del entrevistador.

Creemos que para cualquier persona, el extrañamiento del espacio es un signo de perturbación. En las oportunidades en que una misma persona fue entrevistada en su espacio vital, la identificación con los objetos es crucial. Sus objetos, al parecer están cargados de un poder especial que ella les ha otorgado. En estos casos, las entrevistas son mucho más proliferas. La persona se torna más espléndida y expansiva, en su narración. Por lo tanto para este tipo de trabajo que implica un encuentro cara a cara, se hace necesario establecer un acuerdo de operatividad. En tal sentido, l podemos afirmar que el trabajo fluye cómodamente, después del acuerdo (7) o acomodación mutua.

Como bien lo expresa Devereux
...Resumiendo, además de las consideraciones lógicas expuestas en la parte principal de este asunto, la naturaleza recíproca de todo cuanto ocurre en una situación experimental se demuestra también por los datos socioculturales, experimentales psicopa-tológicos y aún de las situaciones de vida corriente, que esclarecen la índole esencialmente transaccional de todo cuanto ocurre entre el observador y el observado”. (8)

Partiendo de esta idea, entendemos al sujeto cuyo mundo interno se ha constituido a través de la aprehensión de una realidad exterior que ha sido transformada por él, en la creación de su mundo. En este sentido, la aprehensión del mundo humano, responde a una serie de mediaciones, intereses, necesidades, ideologías, elementos de la cultura que le es propia y al sentido que esos contenidos tienen dentro de su espacio íntimo.

Se podría decir, por otra parte, que la comprensión desplegada por el sujeto hacia el objeto, va a depender en gran medida del impacto, interpretación y significado que el sujeto-observador haya extraído de su experiencia en el encuentro con el otro, con lo otro, objeto, circunstancias, sujeto, etc. Tal conjetura, no intenta, en modo alguno, escudarse en un reduccionismo o relativismo cómodo, (10) sino, por el contrario, ampliar la visión ante la concepción parcializada, donde se pensaba en la exclusión de una relación superada, unívoca entre el observador y el observado. Además, esta es una forma de incorporar e ejemplificar la relación de complementariedad que tiene lugar cuando sujeto y objeto se observan y sé auto-observan, afectándose, de esta manera, el uno al otro.

Digámoslo con Miguel Martínez
...Nuestra mente no sigue solo una vía casual, lineal, unidireccional, sino, también, y, a veces, sobre todo, un enfoque modular, estructural, dialéctico, gestáltico, interdisciplinario, donde todo afecta e interactúa con todo, donde cada elemento no sólo se define por lo que es o representa en sí mismo, sino, y especialmente, por su red de relaciones con todos los demás”. (11)

Cierto es que, este punto de vista no deja lugar a dudas respecto a las evidencias que conducen a un entendimiento más humano de lo humano. El cuestionamiento desplegado hacia fortalecer una postura inflexible, lleva hoy a entender el hecho de que los resultados de cualquier fenómeno humano, en análisis, estará inexorablemente, condicionados por la incerteza en el comportamiento del sujeto observado y por la influencia ejercida por el sujeto que observa, acto éste, designado por Devereux como contratransferencial (12).

IV.- Superación del Determinismo
Los problemas teóricos y prácticos que se presentan al investigador social que pretende seguir ajustando o calzando al ser humano, en una premisa fisicalista, pensamos, se corresponden a errores básicos que envuelve, por otra parte, toda una dimensión ética, moral y de injusticia (13) con el ser humano. Por consiguiente, consideramos que la tarea de desarrollar propuestas generalizadas y deterministas del comportamiento humano, tomando como punto de partida las réplicas de algunos experimentos realizados con animales desemboca en una situación con repercusiones éticas. Hacerlo de esta manera, significa condenar todas aquellas manifestaciones propias de lo humano - emociones, motivaciones, lenguaje, intereses y sentimientos – por cuanto, al hombre lo mueven fuerzas dialécticas que van dando forma a su identidad.

Tal identidad se asemeja a ese espacio o momento coyuntural, en el cual, la vida psíquica y la social (y viceversa) se articulan, quedando fundadas para luego ser reforzadas por la vida misma. Por otro lado, queda claro que el hombre es un organismo que envuelve una dinámica compleja, imposible de predecir automáticamente. El hombre tiene la facultad -también el animal, aunque lo obviemos- de observar a quien lo observa. El sujeto que observa afecta y es afectado por lo observado. La relación entre entrevistador - entrevistado; analista-analizado es también una muestra de esta dinámica insalvable. (14)

 Esta relación es transaccional, es de mutua interacción Gerard Radnitzky (1968) en su Metaciencia se fundamenta en dos vertientes para las ciencias sociales, una herramienta y una dialéctica, esta última, se corresponde a lo que él llama el ideal tipo Q, que estipula que el observador y el sistema estudiado están siempre en constante interacción. Esta modalidad subraya el incesante proceso dialéctico que tiene lugar en la descripción y evaluación de la realidad. En este sentido, la comunicación es una necesidad existencial manifiesta que envuelve al quehacer humano y se expresa mediante las ciencias que lo abordan

Para Radnitzky se definen las ciencias humanas como
...Unas disciplinas en las cuales el investigador entra en relación con los objetos que estudia de tal manera que siempre queda en él, alerta, la consecuencia de que estos objetos entran en un contexto comunicativo con él mismo; es decir, en cierto modo su investigación, se hace en forma de diálogo con el objeto estudiado”. (15)


Por su parte Devereux, es puntual al comentar esta dialéctica como la coimplicación que surge como respuesta del proceso interactivo que se produce entre el analizado y el analista.

...El analizado puede hacer y hace observaciones realistas aún en la más clásica situación analítica; la personalidad del analista, el aspecto de consultorio, el lugar donde reside, los horarios que cobra, permiten al paciente hacer observaciones realistas junto con imaginarias, y sacar de sus “datos” conclusiones realistas, así como otras inspiradas en la transferencia”.(16)

Esta consideración supone una interrelación sujeto-objeto, un nosotros o la superación del yo - tú. Ahora bien, el paso al nosotros implica la presencia de una conciencia de apoyo mutuo y, por otro lado, el reconocimiento de que ambos, observador y observado, son relevantes en cualquier situación a ser descrita o abordada. De hecho, tan importante es el observador con todas sus técnicas, angustias, intereses, intenciones; como el observado, con una contraparte similar a la anterior, pero propia, es decir, suya.

Lucien Goldmann, sintetiza en una frase, el anterior argumento cuando expresa “...El paso de la falsa situación del “YO” y “TU” al “NOSOTROS” auténtico y consciente, es la cuestión de los fundamentos epistemológicos”... de las ciencias humanas”. (17) La superación del espacio yo (observador) tú (observado) en aras de la sinceridad científica debe entenderse como una decisión que aporta rendimiento al rebasar las trabas ficticias. La visión de supremacía del observador sobre su observado, ya se está convirtiendo en una noción inconsistente de la acción práctica. El olvido de la dialéctica de la verdad observador-observado, es un error en que incurren los que visualizan una verdadera separación en un yo - tú, la cual sin pretender entrar en idealismo exagerado, se vence en un nosotros. La resolución de este conflicto, en la postura Devereuxiana, parece resolverse primero, por el reconocimiento del comportamiento del observador y segundo, a través del proceso complementario entre ambos-observador y observado.

Al respecto, Vicent Crapanzano (18) aporta a la discusión lo que a su entender es la contingencia del mensajero, quien para él “...se encuentra en una posición precaria está atrapado entre dos mundos - el del dador del mensaje observado y el del Receptor (observador) que es estar atrapado entre dos deseos”. (19)

V. Dialogo Transferencial-Contransferencial
En este contexto, la dinámica se construye sobre la base de los deseos que tiene el sujeto que da el mensaje, de cómo lo interpreta el mensajero y los deseos del receptor - quien muy a pesar de su aparente objetivismo - introduce su subjetividad - su deseo, su intención – es decir, él quiere recibir el mensaje que desea. En este intercambio ambos intentan seducir, mediatizar al mensajero.

En fin, las dos fuerzas deseo y poder se introduce al debate y deben ser analizadas, por igual, para poder superar la subversión o ventaja implícita en el poder o legitimación, así mismo, las ventajas - del mensajero (antropólogo, psicólogo, sociólogo, etc.).Esta relación complementaria, por excelencia, Crapanzano la tipifica como diálogo de sombras (Shadow Dialogues) por cuanto, envuelve la participación de interlocutores ausentes, quienes previamente han acordado establecer un intercambio dialogal. Crapanzano, agrega que “...al igual que en las figuras de la transferencia y la contratransferencia psicoanalítica, estos interlocutores ausentes están sujetos al juego permanente de deseos y poder”. (20)

Parafraseando a Crapanzano, en una síntesis que nos parece relevante, Gustavo Martín opina “...El antropólogo no está menos comprometido a las asunciones de su cultura que cualquiera otra persona... Pero, como Antropólogo, Crapanzano cree que él debe cuestionar todas estas asunciones y forzar a los otros a cuestionarlas también”.(21) Tal propuesta coincide con la preocupación desarrollada por Devereux, al asumir el rol protagónico del observador, en tanto que, sujeto de la contratransferencia.

En suma, Crapanzano es de la opinión de que
...Cuando leemos sobre etnografía tomamos en cuenta las descripciones, la calidad de la interpretación realizada y la significación de las teorías envueltas. No tomamos en cuenta, al menos explícitamente, la forma en que el etnógrafo se constituye a sí mismo a través del relato ni la manera como el retóricamente construye sus argumentos. Estas consideraciones por ser evaluativas del autor son consideradas como impropias”. (22)

Sin embargo, en las perspectivas que apunta el pensamiento complementario, tales aportaciones por parte del Antropólogo o científico social, son deseables y casi obligantes. Otros autores critican y consideran, esto último, como una debilidad que se focaliza en la subjetividad a la hora de hacer ciencia.

VI.- El Deslinde Observacional y Contraobservacional

Según Clifford Geertz “...de pronto se ha vuelto sumamente visible la brecha que se abre entre abordar a otros donde está y él representarlos donde no están”. (23) En esta denotada preocupación el autor, retorna la mirada hacia el hombre del cual se habla, se opina, se predice; haciéndolo un testigo ausente, imaginario, el cual, sin embargo, no es otro que el eslabón principal de la cadena sujeto observado y sujeto que observa. Esta relación, aunque aparentemente simple, no lo es tanto, y menos aún, cuando el intento impreso en la fase anterior parece querer explicitar, que se quiere deducir algo, que se señala algo acerca de alguien al cual se le ha designado como observado.

El problema es que quien intenta hacerlo está acá, en su postura observante, objetiva, hablando de otro que está allá o quizás más allá de la línea demarcatoria. Este acto es inevitable realizar la pregunta. ¿Quién observa a quién? Tal cuestionamiento, en nuestra opinión, se podría subsanar, sí se tomara en cuenta lo que ambos tienen, y que de hecho lo hacen, que aportar al encuentro. Sin lugar, a dudas, es este momento, uno de los aspectos cruciales de la dinámica observador-observado, porque en él, ambas partes se afectan y son autoafectadas. Sin embargo, este nudo gordiano ha generado mucho debate científico, aunque hoy la balanza de la física cuántica, se inclina a aceptar como un hecho, el acto complementario.

El gran dilema es responder la pregunta anterior, y es obvio que el error ha sido uno, el de omisión. Parece haberse olvidado o quizá cómodamente - por un artificio metodológico, respecto a calzar al objeto - excluido, la condición de observación que ostenta quien a su vez es observado. A esto pareciera reducirse la polémica, a un problema de concepciones o prejuicios científicos, que crea un obstáculo epistemológico. Como diría Bachelard “...La observación básica como obstáculo para la cultura científica”. (24)

Es ciertamente, la observación básica, la que con su presencia natural, pintoresca y sencilla incentiva la creatividad del investigador que la ha comprendido e integrado. Pero, es a partir de este punto, desde donde comienza a evidenciarse uno de los obstáculos, que en la ruptura con la experimentación, se presenta al científico o epistemólogo, como un contraste polar con la observación y que lo lleva a asumir valorizaciones contradictorias. Por tanto, creemos que el hecho más significativo no es observar, sino, cómo se observa, que se observa y, sobre todo, conque espíritu se hace tal observación. Miguel Martínez resume ésta polémica claramente señalando que “...el observador no sólo no está aislado del fenómeno que estudia, sino que forma parte de él.

El fenómeno lo afecta, y él, a su vez, influencia al fenómeno”.(25) Lo que se produce es afecto recíproco. Es de hacer notar, que es un proceso dual y humano, por excelencia, De allí, que son precisamente los intercambios recíprocos conscientes o inconscientes - entre sujeto y observador - lo que ha venido creando dificultades a la ciencia de la conducta, a la hora de intentar ofrecer resultados válidos. Esto es así, por que no se toma en cuenta, que tanto la observación al sujeto, por el observador, como la controbservación del observador por el sujeto, son complementarias e influyen determinantemente, sobre cualquier resultado o fenómeno que se estudie.

Devereux, opina que esta forma de hacer ciencia basándonos en una separación observador - observado. “...Debemos reemplazarla por la idea de que es el análisis de la acción recíproca entre ambos, en una situación donde son al mismo tiempo observadores para sí y sujetos para el otro”. (26) En consecuencia, cuando se desea determinar el deslinde entre el sujeto y el observador en la ciencia del comportamiento, hay que volver la vista a los diversos experimentos realizados por los científicos Planck, Bohr y Heisenberg.

 A estos autores, se les podría llamar, los padres del indeterminismo y la complementariedad, ampliamente desarrollada por Georges Devereux (1987, 1972, 1986). La circunstancia para precisar una línea divisoria entre el sujeto y observador, es lo que llamaremos deslinde: Llegados a este punto, surge la necesidad de preguntarnos. ¿Dónde comienza la observación del sujeto que observa y dónde la contra-observación del sujeto observado? Desde nuestra postura, pensamos que el deslinde va a estar determinado por ese momento en que el observador, (la intención científica) diga: “hasta aquí observo o /y esto percibo”.

Pero, para Devereux, tal acto implica que las 
... dificultades tradicionales de la ciencia del comportamiento, no se deben sólo a una determinación poco juiciosa del lugar y la naturaleza del deslinde entre datos “reales” y productos “incidentes” o el sujeto más capaz de manifestar un comportamiento científico utilizable es el mismo observador”. (27)


De manera, pues, podríamos traducir que es, ciertamente, el análisis y auto análisis del observador, de sus angustias, miedos, experiencias, intenciones, necesidades y subjetividad, lo que proporciona el acceso a la situación que se desea observar. Además, que es él quien va a elegir, tomando en cuenta esa subjetividad, el lugar de deslinde entre él y el sujeto observado. Sobre este aspecto, Devereux piensa que el deslinde (28) más relevante se encontrará en ese punto donde se produce una perturbación que puede ser atribuida al principio de complementariedad y señala “... En la mayoría de los casos este punto está ubicado muy dentro del observador” (29) pero afecta lo observado.

Tal planteamiento, nos induce a pensar entonces, en dos momentos determinados que son claves y en los cuales el observador dice ¡y esto observó! Y, el observado dice por su lado ¡y esto observo!, es allí, en ese momento individual y complementario a la vez, donde se produce el deslinde. En todo caso, es importante dejar en claro, que cuando el observador señala ¡y esto percibo!, no se puede excluir el mismo, de éste acto.

Pero también, el sujeto observado ejerce influencia sobre tal percepción, por cuanto, su acción es similar, sólo que en el otro lado de la línea, porque no hay que perder de vista que el observado observa al observador. Es este un acto de observación y contra-observación, el que tiene lugar como acción complementaria. Y, no sólo eso, sino que se crea una dinámica de género transferencial y contratransferencial. En este sentido, se hace difícil para el análisis situacional “...determinar con la misma precisión lo que “procede” del analizando observado y lo que “procede” del analista observador”. (29)

A objeto de clarificar, aun mas, este aspecto introducimos algunas puntualizaciones que hace el propio Devereux (30) al establece unas funciones operacionales que intentan definir lo que a cada uno, sujeto y observador, desde su postura le corresponde pertinentemente, hacer.





VII.- A Manera de Conclusión ( Alcances de la Relación Sujeto –Objeto)
“...Así, pues el sujeto es aquel cuyas reacciones al psicólogo (por ejemplo) se tratan como datos psicológicos. El observador (por ejemplo el psicólogo) es aquel cuyas reacciones al sujeto no se tratan -en ese contexto- como datos psicológicos... aunque en otro contexto pueden ser tratados como datos”.(31) Todo depende de quien observe a quien. De acuerdo con esta inferencia habría que tomar en cuenta el material aportado por el observador, teniendo cuidado de no negar la misma oportunidad al observado. Lo que se intenta es una práctica complementaria que expanda las oportunidades de la compresión de los fenómenos humanos.

En el plano de la observación, la relación que se establece entre analista y el analizado, en términos psicoanalíticos, posee dos vertientes una transferencial y otra contratransferencial (aspectos éstos que abordaremos luego) ambas de naturaleza complementaria. Consideramos, por otra parte, que el intercambio que se da durante el proceso de recolección de la historia de vida (32), también puede ofrecer una idea clara del cómo se establece el encuentro entrevistador (observador) y entrevistado (observado).

Bernabé Sarabia, opina al respecto que “...La relación entre quien narra su vida y quien la recoge para su análisis es siempre difícil, o al menos compleja. El investigador tiende a aparecer como experto aunque dependa del “lego” para obtener su información”. (33)

El Método Biográfico, a pesar de todas las objeciones epistemológicas que se le han hecho, viene a confirmarse como método válido para el rescate de lo humano, de todas aquellas vivencias que plasman su historia y su identidad. En este sentido, a través del ejercicio intencional de narrar la vida, se reafirma el binomio individuo-sociedad, observador-observado, lo cual permite entrar en la maraña del mundo subjetivo de un sujeto (34) que es abordado por otro sujeto, que también aporta su subjetividad y su imaginación al proceso. Como bien lo dice Homero Saltalamacchia “...lo imaginario, si bien no es todo lo real, es una dimensión indispensable de la realidad” o como creemos piensa Gustavo Martín, que es cierto, “...vivir lo imaginario como real”. (35)

En esta misma línea de pensamiento se expresa Devereux cuando elabora una explicación del fenómeno de la objetividad en el ámbito de la complementariedad. Así, señala “...Es un hecho histórico que el interés afectivo del hombre por los fenómenos que estudia con frecuencia le impiden ser objetivo en relación con ellos”, (36) porque es parte integrante de los mismos. Es justamente, con esa realidad con la que se tropieza el sujeto observado y el observador, cuando establecen su transacción, la cual se constituye en un intercambio de historias y de vivencias. Es éste un intercambio de ser social a ser social, de humano a humano, de subjetividad a subjetividad, de ansiedad a ansiedad. Ahora bien, por otro lado, es esta condición humana, de ente social a ente social, lo que permite, (al contrario de lo que piensan algunos investigadores, por ejemplo, los dogmáticos del positivismo) que se minimicen las tendencias fisicalistas de las Ciencias Sociales y se le de cabida a nuevos paradigmas, a nuevas formas de hacer ciencia.

NOTAS BIBLIOGRAFÍAS
1. BASTIDE, Roger: Antropología Aplicada, 1972, p. 13.

2. De esta circunstancia desventajosa para ella no se ha sustraído aún, o comportamientos las ciencias humanas, así señala La Barre, W. “...A todo esto, las autonombradas “ciencias sociales”, ansiando el prestigio de las ciencias exactas, físicas, del siglo XVIII en adelante siguen solemnemente el modelo mecanístico newtoniano del siglo XVII, como si Einstein y Heinsenberg no hubieran revolucionado la física en ese intervalo de tres siglos” en el Prefacio. De la Ansiedad al Método en las ciencias, del Comportamiento, de Georges Devereux, 1987, p.11.

3. El pensamiento Devereuxiano expresado a través de sus obras, en un ejemplo tácito de tales propuestas emancipadoras. El reconocimiento de su pensamiento anticonformista lo expresa cuando dice “... Es un hecho histórico - si bien, como espero demostrar, no una necesidad inevitable - que el interés afectivo del hombre por los fenómenos que estudia con frecuencia le impide ser objetivo en relación con ellos”. Ibídem., p. 27.

4. Según Miguel Martínez, quien ha debatido en sus escritos el problema de la objetividad. Esta vivencia ha llevado a muchos pensadores, después de Descartes, a sostener un “objetivismo” a toda costa. Piensan que hay, o que debe haber, una matriz o marco de referencia permanente y histórico, al cual podamos apelar en la determinación de la naturaleza de la racionalidad del conocimiento, de la verdad, de la realidad, de lo bueno o de lo correcto” en: El Paradigma Emergente, 1993, p. 16.

5. Las nuevas tendencias epistémicas se han visto sacudidas por los descubrimientos algunos, venidos desde el ámbito de la Física. La inseparabilidad de observador y observado con el principio de complementariedad de Niels Bohr; (1934) el principio de incerteza o indeterminación incorporado al debate por Werner Heinsenberg; (1963-1986) el sistema de Orden Explicado e Implicado de David Bohm (1988); El Paradigma Holográfico de Wilber, Bohm y Pribran (1987).

Los aportes desarrollados por Fritjof Capra (1991, 1989, 1987) que entrecruzan los planos de la física y el esoterismo: El movimiento transpersonal propulsado desde la física hacia la psicología cuyos importantes exponentes son entre ellos: Ken Wilber (1994-1991-1989), Watts (1989), Huxley (1991), Groff (1994), Sheldrake (1990) y otros. Las teorías de Caos de Ballandier (1990). En nuestro país de diversos campos del saber por autores de la talla de Miguel Martínez (1993-1990, 1982), Víctor Córdova (1984, 1990, 1986), Gustavo Martín (1994, 1990, 1984, 1983).

6. MARTINEZ, Miguel: La Psicología Humanista, 1982, p.45.

7. Los acuerdos o pactos entre las personas que se proponen en el intercambio en la relación investigativa, ya se trate de psicoanálisis o narrar la vida, encierran una dinámica interesante. Es muy difícil suprimir totalmente, a pesar de los acuerdos, la cuota de poder que cada una de las partes aporta al encuentro. La explicación que ha realizado Georges Lapassade en su obra El Analizador y el Analista, nos ha parecido bastante esclarecedora respecto a este aspecto, por lo cual esta cita muy sugerente “...Al nivel de la experiencia vivida, el paciente es como un objeto expuesto a la mirada técnica del experto y si disimula - o incluso se disimula - lo que se debe decir, la desobediencia a la regla, muy pronto desenmascarada, refuerza la culpabilidad de quien se siente, así, descubierto”. Y agrega “...El analista pasa a ser la encarnación externalizada del super yo, que vigila y juzga”. 1979, p. 53.

8. DEVEREUX, Georges: De la Ansiedad al Método de las Ciencias del Comportamiento, 1987, pp. 67-68.

9. Este aspecto ha sido ampliamente debatido por Peter Berger y Thomas Luckmann en: La Construcción Social de la Realidad, 1979. Así en la existencia cotidiana y como parte de la vida misma “...Aprehendo la realidad de la vida cotidiana como una realidad ordenadas. Sus fenómenos se presentan dispuestos de antemano en pautas que parecen independientes de mi aprehensión de ellos mismos y que se les imponen” p. 39. “...El mundo de la vida cotidiana se impone por sí solo y cuando quiero desafíos esa imposición debo hacer un esfuerzo deliberado y nada fácil”. Ibídem., p. 41. Otro autor que ha trabajado el tema ha sido Alfred Schütz en: La Construcción Significativa del Mundo Social, 1993.

10. En lo atinente al relativismo, conjugamos la misma intención de Miguel Martínez cuando expresa “...Tampoco podemos descartar totalmente la relatividad de nuestra teoría de la racionalidad: es evidente que está ligada, por lo menos, parcialmente, al decurso histórico de nuestra evolución cultural”. Ob. cit., p. 17.

11. Ibídem., p. 20.

12. DEVEREUX hace uso del término contratransferencia para designar aquellas manifestaciones que se generan en el observador, en el momento del encuentro, bien sea, analítico o de investigación. El Término contratransferencia procede del discurso psicoanalítico y es el proceso opuesto o complementario de la Transferencia.

13. Este es uno de los aspectos abordados por Devereux en su Etnopsicoanálisis Complementarista, 1972. Expresa su opinión acerca de la incompatibilidad entre la preservación de la vida y los experimentos que prosiguen la observación exhaustiva de los organismos vivos en situación experimental así, señala “...Es imposible definir operacionalmente y con absoluta precisión la motivación interna que rige el movimiento de organismos vivientes, sin matarlos”. p. 30.

14. Desde su Metaciencia, Gerard Radnitzky al hablar de este proceso dialéctico que se genera entre analista y analizado aporta lo siguiente “...El caso paradigmático en el que se cumple esta “mediación de la comprensión a través de la interpretación” lo tenemos en el encuentro psicoanalítico” citado por Raf Carballo, Juan: Fronteras Vivas del Psicoanálisis, 1975, p. 20.

15. Idem.

16. DEVEREUX, Georges: Ob. cit., p. 46.

17. GADMANN, Lucien: Las Ciencias Sociales y la Filosofía, 1972, p. 14.
18. CRAPANZANO, Vicent; Hermes Dilemma and Hamlets’ Desire - on the Epistemology of Interpretation, 1992, p.p. 1-29.19. Ibídem., p.9.

20. Ibídem., p.1.

21. Ibídem., p.11.

22. Ibídem., p.12.

24. BACHELARD, Gastón: La Formación del Espíritu Científico, 1987, p. 22.
25. MARTINEZ, Miguel: Ob. cit., p. 100.

26. DEVEREUX, Georges: Ob. cit., p. 331.
27. Ibídem., p. 20.

28. El problema del deslinde tiene importancia capital a la hora de conocer donde comienza el observador y donde el observado. Los criterios de tal separación o deslinde, según Devereux, son dos: el primero cuando se le permite decir al sujeto “y esto percibió” y el segundo, cuando el observador dice “y esto percibió”. En el encuentro de esas dos realidades espacio-temporales está el deslinde. Ibídem., p.p. 345-346.

29. Ibídem., p. 376.

30. Ibídem., p. 27.

31. Ibídem., p.p. 332-333.

32. cualquier situación que tenga como protagonista un sujeto y en objetos, ambos, humanos en plena interacción o En el encuentro pautado entre entrevistador y entrevistado, a objeto de obtener una historia de vida, es indudable que se realiza una transacción de orden complementario. La relación cara a cara presenta los mismos retos que en intercambio.

33. SARABIA, Bernabé: Documentos Personales, 1987, p. 499.

34. El proceso cognoscitivo que tiene lugar a partir de la ubicación del observador y que involucra todo en acto fenomenológico no puede perder de vista, que el sujeto que observa a un sujeto, en sí. De esta manera, en sí, es aprehendido desde y a través del filtro que contiene todas las características propias y subjetivas del sujeto que está conociendo algo que se muestra para ser conocido.

35. La subjetividad y la certeza son dos núcleos del pensar moderno. La certeza edificada para la preservación de lo real, de lo cierto de la vida y el subjetivismo nacida en contraposición de un todo cierto objetivo, son como lo designa al Tao dos pilares cuyos espacios deben permanecer para el justo equilibrio. En esta suerte de opuesto emerge lo imaginario y lo real. El sujeto que imagina lo hace para representar su realidad ante alguien, otro sujeto que también tiene imaginación y vive una realidad. Lo imaginario, carece de la certeza del método comprobatorio, solo se confronta con un “darse cuenta”, una conciencia plena de subjetividad, pero real para el sujeto que lo vive, porque lo ha creado. Es una concreción de su mente, de su razón, es su yo. Este yo, es el sujeto o estructura, sobre la cual es edificado todo lo que se muestra como producto de una gestación de las ideas, de los pensamientos, de la imaginación. A propósito de este dilema Ramón Rodríguez nos ofrece una interrogante, que pare más una afirmación “... ¿Quién sino el hacer que las representaciones sean lo que son, un estar delante, un presentar algo, son su carácter de representado, sería literalmente inconcebible?” en Hermenéutica y Subjetividad, 1993. p. 47. Su pregunta más que una respuesta elícita, en nosotros, otra pregunta ¿Es imaginario lo que imaginamos?

36. DEVEREUX, Georges: Ob cit., p. 27.

AUTORA
Dra. Raiza Jiménez
e-mail:rajimenez@cantv.net
Caracas, 27 de Junio 2006.
exterior y el interior de una dialéctica humana: Observada y Observable
-->Resumen: Este trabajo tiene como propósito fundamental el abordaje de la temática del sujeto y el objeto, en nuestro caso, observado observador y así mismo, de la realidad externa y realidad interna de esta pareja conceptual. Asunto abundantemente debatido en el campo investigativo humano. De allí, que al realizar una revisión de la trayectoria de esta problemática encontramos que en el ámbito de las ciencias desde la filosofía de Platón, Aristóteles, Descartes, atravesando por todas las demás ramas del saber se han paseado por el fenómeno inherente al deslinde de un objeto de estudio, de atención, de análisis y un sujeto que se ocupa de abordar ese objeto.
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Autor: Dra. Raiza Jiménez
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Contenido Página

I. Introducción 3
II.- Episteme Sujeta 4
III.- Relación Entrevistado- Entrevistador 5
IV.- Superación del Determinismo 7
V.- Dialogo Transferencial-Contransferencial 9
VI.- El Deslinde Observacional y Contraobservacional 11
VII.- A Manera de Conclusión (Alcances de la
Relación Sujeto –Objeto) 15
VIII.- Notas Bibliográficas 18

I.- INTRODUCCIÓN
Este trabajo tiene como propósito fundamental el abordaje de la temática del sujeto y el objeto, en nuestro caso, observado observador y así mismo, de la realidad externa y realidad interna de esta pareja conceptual. Por cierto, asunto éste, abundantemente debatido en el campo investigativo humano. De allí, que al realizar una revisión de la trayectoria de esta problemática encontramos que en el ámbito de las ciencias (2) desde la filosofía de Platón, Aristóteles, Descartes, atravesando por todas las demás ramas del saber, se han paseado por el fenómeno inherente al deslinde de un objeto de estudio, de atención, de análisis y un sujeto que se ocupa de abordar ese objeto. Ahora bien, dentro de esta inagotable panorámica, el hombre ha venido desempeñando un doble papel, unas veces es asumido como observador y otras se convierte en sujeto de observación, en observado.

En esta dualidad descansa la tendencia del pensamiento positivista y determinista que envuelve una predominante realidad que está siendo suplantada por nuevos criterios menos escindidos. La limitación de un reduccionismo que se despliega hacia una verdad científica (aséptica, inmóvil, precisa, inhumana) y cuya objetividad - no debía arrojar ninguna duda - estuvo plenamente conformada y legitimada, por un discurso científico imperante y de reciente data. Por esta razón, la percepción que el sujeto tenía de su entorno estuvo mediatizada por el despliegue de leyes ajustadas a la causa y efecto. Por consiguiente, leyes que dieran sentido a la percepción de una objetividad impoluta.

EL EXTERIOR Y EL INTERIOR DE UNA DIALÉCTICA HUMANA: OBSERVADA Y OBSERVABLE
...El hombre, puesto que se encuentra en la sociedad estudiada por él, es al mismo tiempo actor y objeto de la investigación, Juez y parte”. (1)

II.- La Episteme Sujeta 
Esta Era se ha visto afortunadamente, dinamizada por cambios mentales, nuevas formas de pensar,(3) entender y expresar la ciencia. Se ha acentuado la postura de incerteza e indeterminismo, es decir, se intenta arrojar dinamismo y claridad a la distorsión imprecisa de la ya mencionada e “inmaculada objetividad”.(4) El desplazamiento hacia otras posibilidades epistémicas(5) de contemplar y estudiar al hombre y su entorno, dentro del cauce de la indeterminación y dentro de la revelada complementariedad, han revolucionado la vieja postura que señalaba una oposición entre el sujeto y el objeto.

Desde la nueva perspectiva de la realidad esta condición de sujeto y objeto inamovibles, va a estar matizada por lo que cada uno aporte a la relación. En otras palabras, será el resultado de la interpretación o el significado que cada uno, por separado y en conjunto, impriman a esa realidad. De modo pues, que la influencia entre sujeto que observa y sujeto que es observado, a la luz de las nuevas tendencias paradigmáticas, ha quedado superada, aún cuando todavía existan fuertes resistencias en el seno de las posturas más radicales o tradicionales.

Al respecto, Miguel Martínez asevera que “...Nuestra percepción selecciona lo que es prácticamente útil. Nuestra observación (externa o interna) de cosas y hechos está guiada por una intención y un propósito determinado. Lo que se impone desde un principio a nuestra percepción es un conjunto estructurado, una estructura total que posee significado personal”. (6)

Para George Devereux, el análisis de la naturaleza y deslinde de observador y observado viene a ser el paso, en orden de importancia, que debe tener presente la Ciencia del Comportamiento (en este contexto, también llamadas ciencias humanas). El segundo paso, que alude al interés afectivo y personal del científico por su material, que él lo asocia con el proceso contratransferencial, a nuestra manera de ver, está imbricado por connaturalidad con el tercer paso, mencionado. Estos dos aspectos son cruciales desde el punto de vista estructural y son verdaderos obstáculos epistemológicos de las ciencias humanas, ambos se cruzan en el acto creativo de la investigación intersujetal.

III.- Relación Entrevistado- Entrevistador
Es interesante denotar nuestra experiencia respecto a la ubicación de los límites entre la persona entrevistada y el entrevistador. Por ejemplo: la cuestión del espacio personal y la consecuente sensación inhibitoria ha estado presente en trabajos de campo realizados por la autora del trabajo. De hecho, cuando repentinamente se ha cambiado el escenario de una entrevista, hemos notado que la capacidad expresiva estuvo evidentemente limitada, por algo externo, que obviamente, estaba afectando lo interno del entrevistado y del entrevistador.

Creemos que para cualquier persona, el extrañamiento del espacio es un signo de perturbación. En las oportunidades en que una misma persona fue entrevistada en su espacio vital, la identificación con los objetos es crucial. Sus objetos, al parecer están cargados de un poder especial que ella les ha otorgado. En estos casos, las entrevistas son mucho más proliferas. La persona se torna más espléndida y expansiva, en su narración. Por lo tanto para este tipo de trabajo que implica un encuentro cara a cara, se hace necesario establecer un acuerdo de operatividad. En tal sentido, l podemos afirmar que el trabajo fluye cómodamente, después del acuerdo (7) o acomodación mutua.

Como bien lo expresa Devereux
...Resumiendo, además de las consideraciones lógicas expuestas en la parte principal de este asunto, la naturaleza recíproca de todo cuanto ocurre en una situación experimental se demuestra también por los datos socioculturales, experimentales psicopa-tológicos y aún de las situaciones de vida corriente, que esclarecen la índole esencialmente transaccional de todo cuanto ocurre entre el observador y el observado”. (8)

Partiendo de esta idea, entendemos al sujeto cuyo mundo interno se ha constituido a través de la aprehensión de una realidad exterior que ha sido transformada por él, en la creación de su mundo. En este sentido, la aprehensión del mundo humano, responde a una serie de mediaciones, intereses, necesidades, ideologías, elementos de la cultura que le es propia y al sentido que esos contenidos tienen dentro de su espacio íntimo.

Se podría decir, por otra parte, que la comprensión desplegada por el sujeto hacia el objeto, va a depender en gran medida del impacto, interpretación y significado que el sujeto-observador haya extraído de su experiencia en el encuentro con el otro, con lo otro, objeto, circunstancias, sujeto, etc. Tal conjetura, no intenta, en modo alguno, escudarse en un reduccionismo o relativismo cómodo, (10) sino, por el contrario, ampliar la visión ante la concepción parcializada, donde se pensaba en la exclusión de una relación superada, unívoca entre el observador y el observado. Además, esta es una forma de incorporar e ejemplificar la relación de complementariedad que tiene lugar cuando sujeto y objeto se observan y sé auto-observan, afectándose, de esta manera, el uno al otro.

Digámoslo con Miguel Martínez
...Nuestra mente no sigue solo una vía casual, lineal, unidireccional, sino, también, y, a veces, sobre todo, un enfoque modular, estructural, dialéctico, gestáltico, interdisciplinario, donde todo afecta e interactúa con todo, donde cada elemento no sólo se define por lo que es o representa en sí mismo, sino, y especialmente, por su red de relaciones con todos los demás”. (11)

Cierto es que, este punto de vista no deja lugar a dudas respecto a las evidencias que conducen a un entendimiento más humano de lo humano. El cuestionamiento desplegado hacia fortalecer una postura inflexible, lleva hoy a entender el hecho de que los resultados de cualquier fenómeno humano, en análisis, estará inexorablemente, condicionados por la incerteza en el comportamiento del sujeto observado y por la influencia ejercida por el sujeto que observa, acto éste, designado por Devereux como contratransferencial (12).

IV.- Superación del Determinismo
Los problemas teóricos y prácticos que se presentan al investigador social que pretende seguir ajustando o calzando al ser humano, en una premisa fisicalista, pensamos, se corresponden a errores básicos que envuelve, por otra parte, toda una dimensión ética, moral y de injusticia (13) con el ser humano. Por consiguiente, consideramos que la tarea de desarrollar propuestas generalizadas y deterministas del comportamiento humano, tomando como punto de partida las réplicas de algunos experimentos realizados con animales desemboca en una situación con repercusiones éticas. Hacerlo de esta manera, significa condenar todas aquellas manifestaciones propias de lo humano - emociones, motivaciones, lenguaje, intereses y sentimientos – por cuanto, al hombre lo mueven fuerzas dialécticas que van dando forma a su identidad.

Tal identidad se asemeja a ese espacio o momento coyuntural, en el cual, la vida psíquica y la social (y viceversa) se articulan, quedando fundadas para luego ser reforzadas por la vida misma. Por otro lado, queda claro que el hombre es un organismo que envuelve una dinámica compleja, imposible de predecir automáticamente. El hombre tiene la facultad -también el animal, aunque lo obviemos- de observar a quien lo observa. El sujeto que observa afecta y es afectado por lo observado. La relación entre entrevistador - entrevistado; analista-analizado es también una muestra de esta dinámica insalvable. (14)

 Esta relación es transaccional, es de mutua interacción Gerard Radnitzky (1968) en su Metaciencia se fundamenta en dos vertientes para las ciencias sociales, una herramienta y una dialéctica, esta última, se corresponde a lo que él llama el ideal tipo Q, que estipula que el observador y el sistema estudiado están siempre en constante interacción. Esta modalidad subraya el incesante proceso dialéctico que tiene lugar en la descripción y evaluación de la realidad. En este sentido, la comunicación es una necesidad existencial manifiesta que envuelve al quehacer humano y se expresa mediante las ciencias que lo abordan

Para Radnitzky se definen las ciencias humanas como
...Unas disciplinas en las cuales el investigador entra en relación con los objetos que estudia de tal manera que siempre queda en él, alerta, la consecuencia de que estos objetos entran en un contexto comunicativo con él mismo; es decir, en cierto modo su investigación, se hace en forma de diálogo con el objeto estudiado”. (15)


Por su parte Devereux, es puntual al comentar esta dialéctica como la coimplicación que surge como respuesta del proceso interactivo que se produce entre el analizado y el analista.

...El analizado puede hacer y hace observaciones realistas aún en la más clásica situación analítica; la personalidad del analista, el aspecto de consultorio, el lugar donde reside, los horarios que cobra, permiten al paciente hacer observaciones realistas junto con imaginarias, y sacar de sus “datos” conclusiones realistas, así como otras inspiradas en la transferencia”.(16)

Esta consideración supone una interrelación sujeto-objeto, un nosotros o la superación del yo - tú. Ahora bien, el paso al nosotros implica la presencia de una conciencia de apoyo mutuo y, por otro lado, el reconocimiento de que ambos, observador y observado, son relevantes en cualquier situación a ser descrita o abordada. De hecho, tan importante es el observador con todas sus técnicas, angustias, intereses, intenciones; como el observado, con una contraparte similar a la anterior, pero propia, es decir, suya.

Lucien Goldmann, sintetiza en una frase, el anterior argumento cuando expresa “...El paso de la falsa situación del “YO” y “TU” al “NOSOTROS” auténtico y consciente, es la cuestión de los fundamentos epistemológicos”... de las ciencias humanas”. (17) La superación del espacio yo (observador) tú (observado) en aras de la sinceridad científica debe entenderse como una decisión que aporta rendimiento al rebasar las trabas ficticias. La visión de supremacía del observador sobre su observado, ya se está convirtiendo en una noción inconsistente de la acción práctica. El olvido de la dialéctica de la verdad observador-observado, es un error en que incurren los que visualizan una verdadera separación en un yo - tú, la cual sin pretender entrar en idealismo exagerado, se vence en un nosotros. La resolución de este conflicto, en la postura Devereuxiana, parece resolverse primero, por el reconocimiento del comportamiento del observador y segundo, a través del proceso complementario entre ambos-observador y observado.

Al respecto, Vicent Crapanzano (18) aporta a la discusión lo que a su entender es la contingencia del mensajero, quien para él “...se encuentra en una posición precaria está atrapado entre dos mundos - el del dador del mensaje observado y el del Receptor (observador) que es estar atrapado entre dos deseos”. (19)

V. Dialogo Transferencial-Contransferencial
En este contexto, la dinámica se construye sobre la base de los deseos que tiene el sujeto que da el mensaje, de cómo lo interpreta el mensajero y los deseos del receptor - quien muy a pesar de su aparente objetivismo - introduce su subjetividad - su deseo, su intención – es decir, él quiere recibir el mensaje que desea. En este intercambio ambos intentan seducir, mediatizar al mensajero.

En fin, las dos fuerzas deseo y poder se introduce al debate y deben ser analizadas, por igual, para poder superar la subversión o ventaja implícita en el poder o legitimación, así mismo, las ventajas - del mensajero (antropólogo, psicólogo, sociólogo, etc.).Esta relación complementaria, por excelencia, Crapanzano la tipifica como diálogo de sombras (Shadow Dialogues) por cuanto, envuelve la participación de interlocutores ausentes, quienes previamente han acordado establecer un intercambio dialogal. Crapanzano, agrega que “...al igual que en las figuras de la transferencia y la contratransferencia psicoanalítica, estos interlocutores ausentes están sujetos al juego permanente de deseos y poder”. (20)

Parafraseando a Crapanzano, en una síntesis que nos parece relevante, Gustavo Martín opina “...El antropólogo no está menos comprometido a las asunciones de su cultura que cualquiera otra persona... Pero, como Antropólogo, Crapanzano cree que él debe cuestionar todas estas asunciones y forzar a los otros a cuestionarlas también”.(21) Tal propuesta coincide con la preocupación desarrollada por Devereux, al asumir el rol protagónico del observador, en tanto que, sujeto de la contratransferencia.

En suma, Crapanzano es de la opinión de que
...Cuando leemos sobre etnografía tomamos en cuenta las descripciones, la calidad de la interpretación realizada y la significación de las teorías envueltas. No tomamos en cuenta, al menos explícitamente, la forma en que el etnógrafo se constituye a sí mismo a través del relato ni la manera como el retóricamente construye sus argumentos. Estas consideraciones por ser evaluativas del autor son consideradas como impropias”. (22)

Sin embargo, en las perspectivas que apunta el pensamiento complementario, tales aportaciones por parte del Antropólogo o científico social, son deseables y casi obligantes. Otros autores critican y consideran, esto último, como una debilidad que se focaliza en la subjetividad a la hora de hacer ciencia.

VI.- El Deslinde Observacional y Contraobservacional

Según Clifford Geertz “...de pronto se ha vuelto sumamente visible la brecha que se abre entre abordar a otros donde está y él representarlos donde no están”. (23) En esta denotada preocupación el autor, retorna la mirada hacia el hombre del cual se habla, se opina, se predice; haciéndolo un testigo ausente, imaginario, el cual, sin embargo, no es otro que el eslabón principal de la cadena sujeto observado y sujeto que observa. Esta relación, aunque aparentemente simple, no lo es tanto, y menos aún, cuando el intento impreso en la fase anterior parece querer explicitar, que se quiere deducir algo, que se señala algo acerca de alguien al cual se le ha designado como observado.

El problema es que quien intenta hacerlo está acá, en su postura observante, objetiva, hablando de otro que está allá o quizás más allá de la línea demarcatoria. Este acto es inevitable realizar la pregunta. ¿Quién observa a quién? Tal cuestionamiento, en nuestra opinión, se podría subsanar, sí se tomara en cuenta lo que ambos tienen, y que de hecho lo hacen, que aportar al encuentro. Sin lugar, a dudas, es este momento, uno de los aspectos cruciales de la dinámica observador-observado, porque en él, ambas partes se afectan y son autoafectadas. Sin embargo, este nudo gordiano ha generado mucho debate científico, aunque hoy la balanza de la física cuántica, se inclina a aceptar como un hecho, el acto complementario.

El gran dilema es responder la pregunta anterior, y es obvio que el error ha sido uno, el de omisión. Parece haberse olvidado o quizá cómodamente - por un artificio metodológico, respecto a calzar al objeto - excluido, la condición de observación que ostenta quien a su vez es observado. A esto pareciera reducirse la polémica, a un problema de concepciones o prejuicios científicos, que crea un obstáculo epistemológico. Como diría Bachelard “...La observación básica como obstáculo para la cultura científica”. (24)

Es ciertamente, la observación básica, la que con su presencia natural, pintoresca y sencilla incentiva la creatividad del investigador que la ha comprendido e integrado. Pero, es a partir de este punto, desde donde comienza a evidenciarse uno de los obstáculos, que en la ruptura con la experimentación, se presenta al científico o epistemólogo, como un contraste polar con la observación y que lo lleva a asumir valorizaciones contradictorias. Por tanto, creemos que el hecho más significativo no es observar, sino, cómo se observa, que se observa y, sobre todo, conque espíritu se hace tal observación. Miguel Martínez resume ésta polémica claramente señalando que “...el observador no sólo no está aislado del fenómeno que estudia, sino que forma parte de él.

El fenómeno lo afecta, y él, a su vez, influencia al fenómeno”.(25) Lo que se produce es afecto recíproco. Es de hacer notar, que es un proceso dual y humano, por excelencia, De allí, que son precisamente los intercambios recíprocos conscientes o inconscientes - entre sujeto y observador - lo que ha venido creando dificultades a la ciencia de la conducta, a la hora de intentar ofrecer resultados válidos. Esto es así, por que no se toma en cuenta, que tanto la observación al sujeto, por el observador, como la controbservación del observador por el sujeto, son complementarias e influyen determinantemente, sobre cualquier resultado o fenómeno que se estudie.

Devereux, opina que esta forma de hacer ciencia basándonos en una separación observador - observado. “...Debemos reemplazarla por la idea de que es el análisis de la acción recíproca entre ambos, en una situación donde son al mismo tiempo observadores para sí y sujetos para el otro”. (26) En consecuencia, cuando se desea determinar el deslinde entre el sujeto y el observador en la ciencia del comportamiento, hay que volver la vista a los diversos experimentos realizados por los científicos Planck, Bohr y Heisenberg.

 A estos autores, se les podría llamar, los padres del indeterminismo y la complementariedad, ampliamente desarrollada por Georges Devereux (1987, 1972, 1986). La circunstancia para precisar una línea divisoria entre el sujeto y observador, es lo que llamaremos deslinde: Llegados a este punto, surge la necesidad de preguntarnos. ¿Dónde comienza la observación del sujeto que observa y dónde la contra-observación del sujeto observado? Desde nuestra postura, pensamos que el deslinde va a estar determinado por ese momento en que el observador, (la intención científica) diga: “hasta aquí observo o /y esto percibo”.

Pero, para Devereux, tal acto implica que las 
... dificultades tradicionales de la ciencia del comportamiento, no se deben sólo a una determinación poco juiciosa del lugar y la naturaleza del deslinde entre datos “reales” y productos “incidentes” o el sujeto más capaz de manifestar un comportamiento científico utilizable es el mismo observador”. (27)


De manera, pues, podríamos traducir que es, ciertamente, el análisis y auto análisis del observador, de sus angustias, miedos, experiencias, intenciones, necesidades y subjetividad, lo que proporciona el acceso a la situación que se desea observar. Además, que es él quien va a elegir, tomando en cuenta esa subjetividad, el lugar de deslinde entre él y el sujeto observado. Sobre este aspecto, Devereux piensa que el deslinde (28) más relevante se encontrará en ese punto donde se produce una perturbación que puede ser atribuida al principio de complementariedad y señala “... En la mayoría de los casos este punto está ubicado muy dentro del observador” (29) pero afecta lo observado.

Tal planteamiento, nos induce a pensar entonces, en dos momentos determinados que son claves y en los cuales el observador dice ¡y esto observó! Y, el observado dice por su lado ¡y esto observo!, es allí, en ese momento individual y complementario a la vez, donde se produce el deslinde. En todo caso, es importante dejar en claro, que cuando el observador señala ¡y esto percibo!, no se puede excluir el mismo, de éste acto.

Pero también, el sujeto observado ejerce influencia sobre tal percepción, por cuanto, su acción es similar, sólo que en el otro lado de la línea, porque no hay que perder de vista que el observado observa al observador. Es este un acto de observación y contra-observación, el que tiene lugar como acción complementaria. Y, no sólo eso, sino que se crea una dinámica de género transferencial y contratransferencial. En este sentido, se hace difícil para el análisis situacional “...determinar con la misma precisión lo que “procede” del analizando observado y lo que “procede” del analista observador”. (29)

A objeto de clarificar, aun mas, este aspecto introducimos algunas puntualizaciones que hace el propio Devereux (30) al establece unas funciones operacionales que intentan definir lo que a cada uno, sujeto y observador, desde su postura le corresponde pertinentemente, hacer.





VII.- A Manera de Conclusión ( Alcances de la Relación Sujeto –Objeto)
“...Así, pues el sujeto es aquel cuyas reacciones al psicólogo (por ejemplo) se tratan como datos psicológicos. El observador (por ejemplo el psicólogo) es aquel cuyas reacciones al sujeto no se tratan -en ese contexto- como datos psicológicos... aunque en otro contexto pueden ser tratados como datos”.(31) Todo depende de quien observe a quien. De acuerdo con esta inferencia habría que tomar en cuenta el material aportado por el observador, teniendo cuidado de no negar la misma oportunidad al observado. Lo que se intenta es una práctica complementaria que expanda las oportunidades de la compresión de los fenómenos humanos.

En el plano de la observación, la relación que se establece entre analista y el analizado, en términos psicoanalíticos, posee dos vertientes una transferencial y otra contratransferencial (aspectos éstos que abordaremos luego) ambas de naturaleza complementaria. Consideramos, por otra parte, que el intercambio que se da durante el proceso de recolección de la historia de vida (32), también puede ofrecer una idea clara del cómo se establece el encuentro entrevistador (observador) y entrevistado (observado).

Bernabé Sarabia, opina al respecto que “...La relación entre quien narra su vida y quien la recoge para su análisis es siempre difícil, o al menos compleja. El investigador tiende a aparecer como experto aunque dependa del “lego” para obtener su información”. (33)

El Método Biográfico, a pesar de todas las objeciones epistemológicas que se le han hecho, viene a confirmarse como método válido para el rescate de lo humano, de todas aquellas vivencias que plasman su historia y su identidad. En este sentido, a través del ejercicio intencional de narrar la vida, se reafirma el binomio individuo-sociedad, observador-observado, lo cual permite entrar en la maraña del mundo subjetivo de un sujeto (34) que es abordado por otro sujeto, que también aporta su subjetividad y su imaginación al proceso. Como bien lo dice Homero Saltalamacchia “...lo imaginario, si bien no es todo lo real, es una dimensión indispensable de la realidad” o como creemos piensa Gustavo Martín, que es cierto, “...vivir lo imaginario como real”. (35)

En esta misma línea de pensamiento se expresa Devereux cuando elabora una explicación del fenómeno de la objetividad en el ámbito de la complementariedad. Así, señala “...Es un hecho histórico que el interés afectivo del hombre por los fenómenos que estudia con frecuencia le impiden ser objetivo en relación con ellos”, (36) porque es parte integrante de los mismos. Es justamente, con esa realidad con la que se tropieza el sujeto observado y el observador, cuando establecen su transacción, la cual se constituye en un intercambio de historias y de vivencias. Es éste un intercambio de ser social a ser social, de humano a humano, de subjetividad a subjetividad, de ansiedad a ansiedad. Ahora bien, por otro lado, es esta condición humana, de ente social a ente social, lo que permite, (al contrario de lo que piensan algunos investigadores, por ejemplo, los dogmáticos del positivismo) que se minimicen las tendencias fisicalistas de las Ciencias Sociales y se le de cabida a nuevos paradigmas, a nuevas formas de hacer ciencia.

NOTAS BIBLIOGRAFÍAS
1. BASTIDE, Roger: Antropología Aplicada, 1972, p. 13.

2. De esta circunstancia desventajosa para ella no se ha sustraído aún, o comportamientos las ciencias humanas, así señala La Barre, W. “...A todo esto, las autonombradas “ciencias sociales”, ansiando el prestigio de las ciencias exactas, físicas, del siglo XVIII en adelante siguen solemnemente el modelo mecanístico newtoniano del siglo XVII, como si Einstein y Heinsenberg no hubieran revolucionado la física en ese intervalo de tres siglos” en el Prefacio. De la Ansiedad al Método en las ciencias, del Comportamiento, de Georges Devereux, 1987, p.11.

3. El pensamiento Devereuxiano expresado a través de sus obras, en un ejemplo tácito de tales propuestas emancipadoras. El reconocimiento de su pensamiento anticonformista lo expresa cuando dice “... Es un hecho histórico - si bien, como espero demostrar, no una necesidad inevitable - que el interés afectivo del hombre por los fenómenos que estudia con frecuencia le impide ser objetivo en relación con ellos”. Ibídem., p. 27.

4. Según Miguel Martínez, quien ha debatido en sus escritos el problema de la objetividad. Esta vivencia ha llevado a muchos pensadores, después de Descartes, a sostener un “objetivismo” a toda costa. Piensan que hay, o que debe haber, una matriz o marco de referencia permanente y histórico, al cual podamos apelar en la determinación de la naturaleza de la racionalidad del conocimiento, de la verdad, de la realidad, de lo bueno o de lo correcto” en: El Paradigma Emergente, 1993, p. 16.

5. Las nuevas tendencias epistémicas se han visto sacudidas por los descubrimientos algunos, venidos desde el ámbito de la Física. La inseparabilidad de observador y observado con el principio de complementariedad de Niels Bohr; (1934) el principio de incerteza o indeterminación incorporado al debate por Werner Heinsenberg; (1963-1986) el sistema de Orden Explicado e Implicado de David Bohm (1988); El Paradigma Holográfico de Wilber, Bohm y Pribran (1987).

Los aportes desarrollados por Fritjof Capra (1991, 1989, 1987) que entrecruzan los planos de la física y el esoterismo: El movimiento transpersonal propulsado desde la física hacia la psicología cuyos importantes exponentes son entre ellos: Ken Wilber (1994-1991-1989), Watts (1989), Huxley (1991), Groff (1994), Sheldrake (1990) y otros. Las teorías de Caos de Ballandier (1990). En nuestro país de diversos campos del saber por autores de la talla de Miguel Martínez (1993-1990, 1982), Víctor Córdova (1984, 1990, 1986), Gustavo Martín (1994, 1990, 1984, 1983).

6. MARTINEZ, Miguel: La Psicología Humanista, 1982, p.45.

7. Los acuerdos o pactos entre las personas que se proponen en el intercambio en la relación investigativa, ya se trate de psicoanálisis o narrar la vida, encierran una dinámica interesante. Es muy difícil suprimir totalmente, a pesar de los acuerdos, la cuota de poder que cada una de las partes aporta al encuentro. La explicación que ha realizado Georges Lapassade en su obra El Analizador y el Analista, nos ha parecido bastante esclarecedora respecto a este aspecto, por lo cual esta cita muy sugerente “...Al nivel de la experiencia vivida, el paciente es como un objeto expuesto a la mirada técnica del experto y si disimula - o incluso se disimula - lo que se debe decir, la desobediencia a la regla, muy pronto desenmascarada, refuerza la culpabilidad de quien se siente, así, descubierto”. Y agrega “...El analista pasa a ser la encarnación externalizada del super yo, que vigila y juzga”. 1979, p. 53.

8. DEVEREUX, Georges: De la Ansiedad al Método de las Ciencias del Comportamiento, 1987, pp. 67-68.

9. Este aspecto ha sido ampliamente debatido por Peter Berger y Thomas Luckmann en: La Construcción Social de la Realidad, 1979. Así en la existencia cotidiana y como parte de la vida misma “...Aprehendo la realidad de la vida cotidiana como una realidad ordenadas. Sus fenómenos se presentan dispuestos de antemano en pautas que parecen independientes de mi aprehensión de ellos mismos y que se les imponen” p. 39. “...El mundo de la vida cotidiana se impone por sí solo y cuando quiero desafíos esa imposición debo hacer un esfuerzo deliberado y nada fácil”. Ibídem., p. 41. Otro autor que ha trabajado el tema ha sido Alfred Schütz en: La Construcción Significativa del Mundo Social, 1993.

10. En lo atinente al relativismo, conjugamos la misma intención de Miguel Martínez cuando expresa “...Tampoco podemos descartar totalmente la relatividad de nuestra teoría de la racionalidad: es evidente que está ligada, por lo menos, parcialmente, al decurso histórico de nuestra evolución cultural”. Ob. cit., p. 17.

11. Ibídem., p. 20.

12. DEVEREUX hace uso del término contratransferencia para designar aquellas manifestaciones que se generan en el observador, en el momento del encuentro, bien sea, analítico o de investigación. El Término contratransferencia procede del discurso psicoanalítico y es el proceso opuesto o complementario de la Transferencia.

13. Este es uno de los aspectos abordados por Devereux en su Etnopsicoanálisis Complementarista, 1972. Expresa su opinión acerca de la incompatibilidad entre la preservación de la vida y los experimentos que prosiguen la observación exhaustiva de los organismos vivos en situación experimental así, señala “...Es imposible definir operacionalmente y con absoluta precisión la motivación interna que rige el movimiento de organismos vivientes, sin matarlos”. p. 30.

14. Desde su Metaciencia, Gerard Radnitzky al hablar de este proceso dialéctico que se genera entre analista y analizado aporta lo siguiente “...El caso paradigmático en el que se cumple esta “mediación de la comprensión a través de la interpretación” lo tenemos en el encuentro psicoanalítico” citado por Raf Carballo, Juan: Fronteras Vivas del Psicoanálisis, 1975, p. 20.

15. Idem.

16. DEVEREUX, Georges: Ob. cit., p. 46.

17. GADMANN, Lucien: Las Ciencias Sociales y la Filosofía, 1972, p. 14.
18. CRAPANZANO, Vicent; Hermes Dilemma and Hamlets’ Desire - on the Epistemology of Interpretation, 1992, p.p. 1-29.19. Ibídem., p.9.

20. Ibídem., p.1.

21. Ibídem., p.11.

22. Ibídem., p.12.

24. BACHELARD, Gastón: La Formación del Espíritu Científico, 1987, p. 22.
25. MARTINEZ, Miguel: Ob. cit., p. 100.

26. DEVEREUX, Georges: Ob. cit., p. 331.
27. Ibídem., p. 20.

28. El problema del deslinde tiene importancia capital a la hora de conocer donde comienza el observador y donde el observado. Los criterios de tal separación o deslinde, según Devereux, son dos: el primero cuando se le permite decir al sujeto “y esto percibió” y el segundo, cuando el observador dice “y esto percibió”. En el encuentro de esas dos realidades espacio-temporales está el deslinde. Ibídem., p.p. 345-346.

29. Ibídem., p. 376.

30. Ibídem., p. 27.

31. Ibídem., p.p. 332-333.

32. cualquier situación que tenga como protagonista un sujeto y en objetos, ambos, humanos en plena interacción o En el encuentro pautado entre entrevistador y entrevistado, a objeto de obtener una historia de vida, es indudable que se realiza una transacción de orden complementario. La relación cara a cara presenta los mismos retos que en intercambio.

33. SARABIA, Bernabé: Documentos Personales, 1987, p. 499.

34. El proceso cognoscitivo que tiene lugar a partir de la ubicación del observador y que involucra todo en acto fenomenológico no puede perder de vista, que el sujeto que observa a un sujeto, en sí. De esta manera, en sí, es aprehendido desde y a través del filtro que contiene todas las características propias y subjetivas del sujeto que está conociendo algo que se muestra para ser conocido.

35. La subjetividad y la certeza son dos núcleos del pensar moderno. La certeza edificada para la preservación de lo real, de lo cierto de la vida y el subjetivismo nacida en contraposición de un todo cierto objetivo, son como lo designa al Tao dos pilares cuyos espacios deben permanecer para el justo equilibrio. En esta suerte de opuesto emerge lo imaginario y lo real. El sujeto que imagina lo hace para representar su realidad ante alguien, otro sujeto que también tiene imaginación y vive una realidad. Lo imaginario, carece de la certeza del método comprobatorio, solo se confronta con un “darse cuenta”, una conciencia plena de subjetividad, pero real para el sujeto que lo vive, porque lo ha creado. Es una concreción de su mente, de su razón, es su yo. Este yo, es el sujeto o estructura, sobre la cual es edificado todo lo que se muestra como producto de una gestación de las ideas, de los pensamientos, de la imaginación. A propósito de este dilema Ramón Rodríguez nos ofrece una interrogante, que pare más una afirmación “... ¿Quién sino el hacer que las representaciones sean lo que son, un estar delante, un presentar algo, son su carácter de representado, sería literalmente inconcebible?” en Hermenéutica y Subjetividad, 1993. p. 47. Su pregunta más que una respuesta elícita, en nosotros, otra pregunta ¿Es imaginario lo que imaginamos?

36. DEVEREUX, Georges: Ob cit., p. 27.

VI.- El Deslinde Observacional y Contraobservacional 11
VII.- A Manera de Conclusión (Alcances de la
Relación Sujeto –Objeto) 15
VIII.- Notas Bibliográficas 18

I.- INTRODUCCIÓN
Este trabajo tiene como propósito fundamental el abordaje de la temática del sujeto y el objeto, en nuestro caso, observado observador y así mismo, de la realidad externa y realidad interna de esta pareja conceptual. Por cierto, asunto éste, abundantemente debatido en el campo investigativo humano. De allí, que al realizar una revisión de la trayectoria de esta problemática encontramos que en el ámbito de las ciencias (2) desde la filosofía de Platón, Aristóteles, Descartes, atravesando por todas las demás ramas del saber, se han paseado por el fenómeno inherente al deslinde de un objeto de estudio, de atención, de análisis y un sujeto que se ocupa de abordar ese objeto. Ahora bien, dentro de esta inagotable panorámica, el hombre ha venido desempeñando un doble papel, unas veces es asumido como observador y otras se convierte en sujeto de observación, en observado.

En esta dualidad descansa la tendencia del pensamiento positivista y determinista que envuelve una predominante realidad que está siendo suplantada por nuevos criterios menos escindidos. La limitación de un reduccionismo que se despliega hacia una verdad científica (aséptica, inmóvil, precisa, inhumana) y cuya objetividad - no debía arrojar ninguna duda - estuvo plenamente conformada y legitimada, por un discurso científico imperante y de reciente data. Por esta razón, la percepción que el sujeto tenía de su entorno estuvo mediatizada por el despliegue de leyes ajustadas a la causa y efecto. Por consiguiente, leyes que dieran sentido a la percepción de una objetividad impoluta.

EL EXTERIOR Y EL INTERIOR DE UNA DIALÉCTICA HUMANA: OBSERVADA Y OBSERVABLE
...El hombre, puesto que se encuentra en la sociedad estudiada por él, es al mismo tiempo actor y objeto de la investigación, Juez y parte”. (1)

II.- La Episteme Sujeta 
Esta Era se ha visto afortunadamente, dinamizada por cambios mentales, nuevas formas de pensar,(3) entender y expresar la ciencia. Se ha acentuado la postura de incerteza e indeterminismo, es decir, se intenta arrojar dinamismo y claridad a la distorsión imprecisa de la ya mencionada e “inmaculada objetividad”.(4) El desplazamiento hacia otras posibilidades epistémicas(5) de contemplar y estudiar al hombre y su entorno, dentro del cauce de la indeterminación y dentro de la revelada complementariedad, han revolucionado la vieja postura que señalaba una oposición entre el sujeto y el objeto.

Desde la nueva perspectiva de la realidad esta condición de sujeto y objeto inamovibles, va a estar matizada por lo que cada uno aporte a la relación. En otras palabras, será el resultado de la interpretación o el significado que cada uno, por separado y en conjunto, impriman a esa realidad. De modo pues, que la influencia entre sujeto que observa y sujeto que es observado, a la luz de las nuevas tendencias paradigmáticas, ha quedado superada, aún cuando todavía existan fuertes resistencias en el seno de las posturas más radicales o tradicionales.

Al respecto, Miguel Martínez asevera que “...Nuestra percepción selecciona lo que es prácticamente útil. Nuestra observación (externa o interna) de cosas y hechos está guiada por una intención y un propósito determinado. Lo que se impone desde un principio a nuestra percepción es un conjunto estructurado, una estructura total que posee significado personal”. (6)

Para George Devereux, el análisis de la naturaleza y deslinde de observador y observado viene a ser el paso, en orden de importancia, que debe tener presente la Ciencia del Comportamiento (en este contexto, también llamadas ciencias humanas). El segundo paso, que alude al interés afectivo y personal del científico por su material, que él lo asocia con el proceso contratransferencial, a nuestra manera de ver, está imbricado por connaturalidad con el tercer paso, mencionado. Estos dos aspectos son cruciales desde el punto de vista estructural y son verdaderos obstáculos epistemológicos de las ciencias humanas, ambos se cruzan en el acto creativo de la investigación intersujetal.

III.- Relación Entrevistado- Entrevistador
Es interesante denotar nuestra experiencia respecto a la ubicación de los límites entre la persona entrevistada y el entrevistador. Por ejemplo: la cuestión del espacio personal y la consecuente sensación inhibitoria ha estado presente en trabajos de campo realizados por la autora del trabajo. De hecho, cuando repentinamente se ha cambiado el escenario de una entrevista, hemos notado que la capacidad expresiva estuvo evidentemente limitada, por algo externo, que obviamente, estaba afectando lo interno del entrevistado y del entrevistador.

Creemos que para cualquier persona, el extrañamiento del espacio es un signo de perturbación. En las oportunidades en que una misma persona fue entrevistada en su espacio vital, la identificación con los objetos es crucial. Sus objetos, al parecer están cargados de un poder especial que ella les ha otorgado. En estos casos, las entrevistas son mucho más proliferas. La persona se torna más espléndida y expansiva, en su narración. Por lo tanto para este tipo de trabajo que implica un encuentro cara a cara, se hace necesario establecer un acuerdo de operatividad. En tal sentido, l podemos afirmar que el trabajo fluye cómodamente, después del acuerdo (7) o acomodación mutua.

Como bien lo expresa Devereux
...Resumiendo, además de las consideraciones lógicas expuestas en la parte principal de este asunto, la naturaleza recíproca de todo cuanto ocurre en una situación experimental se demuestra también por los datos socioculturales, experimentales psicopa-tológicos y aún de las situaciones de vida corriente, que esclarecen la índole esencialmente transaccional de todo cuanto ocurre entre el observador y el observado”. (8)

Partiendo de esta idea, entendemos al sujeto cuyo mundo interno se ha constituido a través de la aprehensión de una realidad exterior que ha sido transformada por él, en la creación de su mundo. En este sentido, la aprehensión del mundo humano, responde a una serie de mediaciones, intereses, necesidades, ideologías, elementos de la cultura que le es propia y al sentido que esos contenidos tienen dentro de su espacio íntimo.

Se podría decir, por otra parte, que la comprensión desplegada por el sujeto hacia el objeto, va a depender en gran medida del impacto, interpretación y significado que el sujeto-observador haya extraído de su experiencia en el encuentro con el otro, con lo otro, objeto, circunstancias, sujeto, etc. Tal conjetura, no intenta, en modo alguno, escudarse en un reduccionismo o relativismo cómodo, (10) sino, por el contrario, ampliar la visión ante la concepción parcializada, donde se pensaba en la exclusión de una relación superada, unívoca entre el observador y el observado. Además, esta es una forma de incorporar e ejemplificar la relación de complementariedad que tiene lugar cuando sujeto y objeto se observan y sé auto-observan, afectándose, de esta manera, el uno al otro.

Digámoslo con Miguel Martínez
...Nuestra mente no sigue solo una vía casual, lineal, unidireccional, sino, también, y, a veces, sobre todo, un enfoque modular, estructural, dialéctico, gestáltico, interdisciplinario, donde todo afecta e interactúa con todo, donde cada elemento no sólo se define por lo que es o representa en sí mismo, sino, y especialmente, por su red de relaciones con todos los demás”. (11)

Cierto es que, este punto de vista no deja lugar a dudas respecto a las evidencias que conducen a un entendimiento más humano de lo humano. El cuestionamiento desplegado hacia fortalecer una postura inflexible, lleva hoy a entender el hecho de que los resultados de cualquier fenómeno humano, en análisis, estará inexorablemente, condicionados por la incerteza en el comportamiento del sujeto observado y por la influencia ejercida por el sujeto que observa, acto éste, designado por Devereux como contratransferencial (12).

IV.- Superación del Determinismo
Los problemas teóricos y prácticos que se presentan al investigador social que pretende seguir ajustando o calzando al ser humano, en una premisa fisicalista, pensamos, se corresponden a errores básicos que envuelve, por otra parte, toda una dimensión ética, moral y de injusticia (13) con el ser humano. Por consiguiente, consideramos que la tarea de desarrollar propuestas generalizadas y deterministas del comportamiento humano, tomando como punto de partida las réplicas de algunos experimentos realizados con animales desemboca en una situación con repercusiones éticas. Hacerlo de esta manera, significa condenar todas aquellas manifestaciones propias de lo humano - emociones, motivaciones, lenguaje, intereses y sentimientos – por cuanto, al hombre lo mueven fuerzas dialécticas que van dando forma a su identidad.

Tal identidad se asemeja a ese espacio o momento coyuntural, en el cual, la vida psíquica y la social (y viceversa) se articulan, quedando fundadas para luego ser reforzadas por la vida misma. Por otro lado, queda claro que el hombre es un organismo que envuelve una dinámica compleja, imposible de predecir automáticamente. El hombre tiene la facultad -también el animal, aunque lo obviemos- de observar a quien lo observa. El sujeto que observa afecta y es afectado por lo observado. La relación entre entrevistador - entrevistado; analista-analizado es también una muestra de esta dinámica insalvable. (14)

 Esta relación es transaccional, es de mutua interacción Gerard Radnitzky (1968) en su Metaciencia se fundamenta en dos vertientes para las ciencias sociales, una herramienta y una dialéctica, esta última, se corresponde a lo que él llama el ideal tipo Q, que estipula que el observador y el sistema estudiado están siempre en constante interacción. Esta modalidad subraya el incesante proceso dialéctico que tiene lugar en la descripción y evaluación de la realidad. En este sentido, la comunicación es una necesidad existencial manifiesta que envuelve al quehacer humano y se expresa mediante las ciencias que lo abordan

Para Radnitzky se definen las ciencias humanas como
...Unas disciplinas en las cuales el investigador entra en relación con los objetos que estudia de tal manera que siempre queda en él, alerta, la consecuencia de que estos objetos entran en un contexto comunicativo con él mismo; es decir, en cierto modo su investigación, se hace en forma de diálogo con el objeto estudiado”. (15)


Por su parte Devereux, es puntual al comentar esta dialéctica como la coimplicación que surge como respuesta del proceso interactivo que se produce entre el analizado y el analista.

...El analizado puede hacer y hace observaciones realistas aún en la más clásica situación analítica; la personalidad del analista, el aspecto de consultorio, el lugar donde reside, los horarios que cobra, permiten al paciente hacer observaciones realistas junto con imaginarias, y sacar de sus “datos” conclusiones realistas, así como otras inspiradas en la transferencia”.(16)

Esta consideración supone una interrelación sujeto-objeto, un nosotros o la superación del yo - tú. Ahora bien, el paso al nosotros implica la presencia de una conciencia de apoyo mutuo y, por otro lado, el reconocimiento de que ambos, observador y observado, son relevantes en cualquier situación a ser descrita o abordada. De hecho, tan importante es el observador con todas sus técnicas, angustias, intereses, intenciones; como el observado, con una contraparte similar a la anterior, pero propia, es decir, suya.

Lucien Goldmann, sintetiza en una frase, el anterior argumento cuando expresa “...El paso de la falsa situación del “YO” y “TU” al “NOSOTROS” auténtico y consciente, es la cuestión de los fundamentos epistemológicos”... de las ciencias humanas”. (17) La superación del espacio yo (observador) tú (observado) en aras de la sinceridad científica debe entenderse como una decisión que aporta rendimiento al rebasar las trabas ficticias. La visión de supremacía del observador sobre su observado, ya se está convirtiendo en una noción inconsistente de la acción práctica. El olvido de la dialéctica de la verdad observador-observado, es un error en que incurren los que visualizan una verdadera separación en un yo - tú, la cual sin pretender entrar en idealismo exagerado, se vence en un nosotros. La resolución de este conflicto, en la postura Devereuxiana, parece resolverse primero, por el reconocimiento del comportamiento del observador y segundo, a través del proceso complementario entre ambos-observador y observado.

Al respecto, Vicent Crapanzano (18) aporta a la discusión lo que a su entender es la contingencia del mensajero, quien para él “...se encuentra en una posición precaria está atrapado entre dos mundos - el del dador del mensaje observado y el del Receptor (observador) que es estar atrapado entre dos deseos”. (19)

V. Dialogo Transferencial-Contransferencial
En este contexto, la dinámica se construye sobre la base de los deseos que tiene el sujeto que da el mensaje, de cómo lo interpreta el mensajero y los deseos del receptor - quien muy a pesar de su aparente objetivismo - introduce su subjetividad - su deseo, su intención – es decir, él quiere recibir el mensaje que desea. En este intercambio ambos intentan seducir, mediatizar al mensajero.

En fin, las dos fuerzas deseo y poder se introduce al debate y deben ser analizadas, por igual, para poder superar la subversión o ventaja implícita en el poder o legitimación, así mismo, las ventajas - del mensajero (antropólogo, psicólogo, sociólogo, etc.).Esta relación complementaria, por excelencia, Crapanzano la tipifica como diálogo de sombras (Shadow Dialogues) por cuanto, envuelve la participación de interlocutores ausentes, quienes previamente han acordado establecer un intercambio dialogal. Crapanzano, agrega que “...al igual que en las figuras de la transferencia y la contratransferencia psicoanalítica, estos interlocutores ausentes están sujetos al juego permanente de deseos y poder”. (20)

Parafraseando a Crapanzano, en una síntesis que nos parece relevante, Gustavo Martín opina “...El antropólogo no está menos comprometido a las asunciones de su cultura que cualquiera otra persona... Pero, como Antropólogo, Crapanzano cree que él debe cuestionar todas estas asunciones y forzar a los otros a cuestionarlas también”.(21) Tal propuesta coincide con la preocupación desarrollada por Devereux, al asumir el rol protagónico del observador, en tanto que, sujeto de la contratransferencia.

En suma, Crapanzano es de la opinión de que
...Cuando leemos sobre etnografía tomamos en cuenta las descripciones, la calidad de la interpretación realizada y la significación de las teorías envueltas. No tomamos en cuenta, al menos explícitamente, la forma en que el etnógrafo se constituye a sí mismo a través del relato ni la manera como el retóricamente construye sus argumentos. Estas consideraciones por ser evaluativas del autor son consideradas como impropias”. (22)

Sin embargo, en las perspectivas que apunta el pensamiento complementario, tales aportaciones por parte del Antropólogo o científico social, son deseables y casi obligantes. Otros autores critican y consideran, esto último, como una debilidad que se focaliza en la subjetividad a la hora de hacer ciencia.

VI.- El Deslinde Observacional y Contraobservacional

Según Clifford Geertz “...de pronto se ha vuelto sumamente visible la brecha que se abre entre abordar a otros donde está y él representarlos donde no están”. (23) En esta denotada preocupación el autor, retorna la mirada hacia el hombre del cual se habla, se opina, se predice; haciéndolo un testigo ausente, imaginario, el cual, sin embargo, no es otro que el eslabón principal de la cadena sujeto observado y sujeto que observa. Esta relación, aunque aparentemente simple, no lo es tanto, y menos aún, cuando el intento impreso en la fase anterior parece querer explicitar, que se quiere deducir algo, que se señala algo acerca de alguien al cual se le ha designado como observado.

El problema es que quien intenta hacerlo está acá, en su postura observante, objetiva, hablando de otro que está allá o quizás más allá de la línea demarcatoria. Este acto es inevitable realizar la pregunta. ¿Quién observa a quién? Tal cuestionamiento, en nuestra opinión, se podría subsanar, sí se tomara en cuenta lo que ambos tienen, y que de hecho lo hacen, que aportar al encuentro. Sin lugar, a dudas, es este momento, uno de los aspectos cruciales de la dinámica observador-observado, porque en él, ambas partes se afectan y son autoafectadas. Sin embargo, este nudo gordiano ha generado mucho debate científico, aunque hoy la balanza de la física cuántica, se inclina a aceptar como un hecho, el acto complementario.

El gran dilema es responder la pregunta anterior, y es obvio que el error ha sido uno, el de omisión. Parece haberse olvidado o quizá cómodamente - por un artificio metodológico, respecto a calzar al objeto - excluido, la condición de observación que ostenta quien a su vez es observado. A esto pareciera reducirse la polémica, a un problema de concepciones o prejuicios científicos, que crea un obstáculo epistemológico. Como diría Bachelard “...La observación básica como obstáculo para la cultura científica”. (24)

Es ciertamente, la observación básica, la que con su presencia natural, pintoresca y sencilla incentiva la creatividad del investigador que la ha comprendido e integrado. Pero, es a partir de este punto, desde donde comienza a evidenciarse uno de los obstáculos, que en la ruptura con la experimentación, se presenta al científico o epistemólogo, como un contraste polar con la observación y que lo lleva a asumir valorizaciones contradictorias. Por tanto, creemos que el hecho más significativo no es observar, sino, cómo se observa, que se observa y, sobre todo, conque espíritu se hace tal observación. Miguel Martínez resume ésta polémica claramente señalando que “...el observador no sólo no está aislado del fenómeno que estudia, sino que forma parte de él.

El fenómeno lo afecta, y él, a su vez, influencia al fenómeno”.(25) Lo que se produce es afecto recíproco. Es de hacer notar, que es un proceso dual y humano, por excelencia, De allí, que son precisamente los intercambios recíprocos conscientes o inconscientes - entre sujeto y observador - lo que ha venido creando dificultades a la ciencia de la conducta, a la hora de intentar ofrecer resultados válidos. Esto es así, por que no se toma en cuenta, que tanto la observación al sujeto, por el observador, como la controbservación del observador por el sujeto, son complementarias e influyen determinantemente, sobre cualquier resultado o fenómeno que se estudie.

Devereux, opina que esta forma de hacer ciencia basándonos en una separación observador - observado. “...Debemos reemplazarla por la idea de que es el análisis de la acción recíproca entre ambos, en una situación donde son al mismo tiempo observadores para sí y sujetos para el otro”. (26) En consecuencia, cuando se desea determinar el deslinde entre el sujeto y el observador en la ciencia del comportamiento, hay que volver la vista a los diversos experimentos realizados por los científicos Planck, Bohr y Heisenberg.

 A estos autores, se les podría llamar, los padres del indeterminismo y la complementariedad, ampliamente desarrollada por Georges Devereux (1987, 1972, 1986). La circunstancia para precisar una línea divisoria entre el sujeto y observador, es lo que llamaremos deslinde: Llegados a este punto, surge la necesidad de preguntarnos. ¿Dónde comienza la observación del sujeto que observa y dónde la contra-observación del sujeto observado? Desde nuestra postura, pensamos que el deslinde va a estar determinado por ese momento en que el observador, (la intención científica) diga: “hasta aquí observo o /y esto percibo”.

Pero, para Devereux, tal acto implica que las 
... dificultades tradicionales de la ciencia del comportamiento, no se deben sólo a una determinación poco juiciosa del lugar y la naturaleza del deslinde entre datos “reales” y productos “incidentes” o el sujeto más capaz de manifestar un comportamiento científico utilizable es el mismo observador”. (27)


De manera, pues, podríamos traducir que es, ciertamente, el análisis y auto análisis del observador, de sus angustias, miedos, experiencias, intenciones, necesidades y subjetividad, lo que proporciona el acceso a la situación que se desea observar. Además, que es él quien va a elegir, tomando en cuenta esa subjetividad, el lugar de deslinde entre él y el sujeto observado. Sobre este aspecto, Devereux piensa que el deslinde (28) más relevante se encontrará en ese punto donde se produce una perturbación que puede ser atribuida al principio de complementariedad y señala “... En la mayoría de los casos este punto está ubicado muy dentro del observador” (29) pero afecta lo observado.

Tal planteamiento, nos induce a pensar entonces, en dos momentos determinados que son claves y en los cuales el observador dice ¡y esto observó! Y, el observado dice por su lado ¡y esto observo!, es allí, en ese momento individual y complementario a la vez, donde se produce el deslinde. En todo caso, es importante dejar en claro, que cuando el observador señala ¡y esto percibo!, no se puede excluir el mismo, de éste acto.

Pero también, el sujeto observado ejerce influencia sobre tal percepción, por cuanto, su acción es similar, sólo que en el otro lado de la línea, porque no hay que perder de vista que el observado observa al observador. Es este un acto de observación y contra-observación, el que tiene lugar como acción complementaria. Y, no sólo eso, sino que se crea una dinámica de género transferencial y contratransferencial. En este sentido, se hace difícil para el análisis situacional “...determinar con la misma precisión lo que “procede” del analizando observado y lo que “procede” del analista observador”. (29)

A objeto de clarificar, aun mas, este aspecto introducimos algunas puntualizaciones que hace el propio Devereux (30) al establece unas funciones operacionales que intentan definir lo que a cada uno, sujeto y observador, desde su postura le corresponde pertinentemente, hacer.





VII.- A Manera de Conclusión ( Alcances de la Relación Sujeto –Objeto)
“...Así, pues el sujeto es aquel cuyas reacciones al psicólogo (por ejemplo) se tratan como datos psicológicos. El observador (por ejemplo el psicólogo) es aquel cuyas reacciones al sujeto no se tratan -en ese contexto- como datos psicológicos... aunque en otro contexto pueden ser tratados como datos”.(31) Todo depende de quien observe a quien. De acuerdo con esta inferencia habría que tomar en cuenta el material aportado por el observador, teniendo cuidado de no negar la misma oportunidad al observado. Lo que se intenta es una práctica complementaria que expanda las oportunidades de la compresión de los fenómenos humanos.

En el plano de la observación, la relación que se establece entre analista y el analizado, en términos psicoanalíticos, posee dos vertientes una transferencial y otra contratransferencial (aspectos éstos que abordaremos luego) ambas de naturaleza complementaria. Consideramos, por otra parte, que el intercambio que se da durante el proceso de recolección de la historia de vida (32), también puede ofrecer una idea clara del cómo se establece el encuentro entrevistador (observador) y entrevistado (observado).

Bernabé Sarabia, opina al respecto que “...La relación entre quien narra su vida y quien la recoge para su análisis es siempre difícil, o al menos compleja. El investigador tiende a aparecer como experto aunque dependa del “lego” para obtener su información”. (33)

El Método Biográfico, a pesar de todas las objeciones epistemológicas que se le han hecho, viene a confirmarse como método válido para el rescate de lo humano, de todas aquellas vivencias que plasman su historia y su identidad. En este sentido, a través del ejercicio intencional de narrar la vida, se reafirma el binomio individuo-sociedad, observador-observado, lo cual permite entrar en la maraña del mundo subjetivo de un sujeto (34) que es abordado por otro sujeto, que también aporta su subjetividad y su imaginación al proceso. Como bien lo dice Homero Saltalamacchia “...lo imaginario, si bien no es todo lo real, es una dimensión indispensable de la realidad” o como creemos piensa Gustavo Martín, que es cierto, “...vivir lo imaginario como real”. (35)

En esta misma línea de pensamiento se expresa Devereux cuando elabora una explicación del fenómeno de la objetividad en el ámbito de la complementariedad. Así, señala “...Es un hecho histórico que el interés afectivo del hombre por los fenómenos que estudia con frecuencia le impiden ser objetivo en relación con ellos”, (36) porque es parte integrante de los mismos. Es justamente, con esa realidad con la que se tropieza el sujeto observado y el observador, cuando establecen su transacción, la cual se constituye en un intercambio de historias y de vivencias. Es éste un intercambio de ser social a ser social, de humano a humano, de subjetividad a subjetividad, de ansiedad a ansiedad. Ahora bien, por otro lado, es esta condición humana, de ente social a ente social, lo que permite, (al contrario de lo que piensan algunos investigadores, por ejemplo, los dogmáticos del positivismo) que se minimicen las tendencias fisicalistas de las Ciencias Sociales y se le de cabida a nuevos paradigmas, a nuevas formas de hacer ciencia.

NOTAS BIBLIOGRAFÍAS
1. BASTIDE, Roger: Antropología Aplicada, 1972, p. 13.

2. De esta circunstancia desventajosa para ella no se ha sustraído aún, o comportamientos las ciencias humanas, así señala La Barre, W. “...A todo esto, las autonombradas “ciencias sociales”, ansiando el prestigio de las ciencias exactas, físicas, del siglo XVIII en adelante siguen solemnemente el modelo mecanístico newtoniano del siglo XVII, como si Einstein y Heinsenberg no hubieran revolucionado la física en ese intervalo de tres siglos” en el Prefacio. De la Ansiedad al Método en las ciencias, del Comportamiento, de Georges Devereux, 1987, p.11.

3. El pensamiento Devereuxiano expresado a través de sus obras, en un ejemplo tácito de tales propuestas emancipadoras. El reconocimiento de su pensamiento anticonformista lo expresa cuando dice “... Es un hecho histórico - si bien, como espero demostrar, no una necesidad inevitable - que el interés afectivo del hombre por los fenómenos que estudia con frecuencia le impide ser objetivo en relación con ellos”. Ibídem., p. 27.

4. Según Miguel Martínez, quien ha debatido en sus escritos el problema de la objetividad. Esta vivencia ha llevado a muchos pensadores, después de Descartes, a sostener un “objetivismo” a toda costa. Piensan que hay, o que debe haber, una matriz o marco de referencia permanente y histórico, al cual podamos apelar en la determinación de la naturaleza de la racionalidad del conocimiento, de la verdad, de la realidad, de lo bueno o de lo correcto” en: El Paradigma Emergente, 1993, p. 16.

5. Las nuevas tendencias epistémicas se han visto sacudidas por los descubrimientos algunos, venidos desde el ámbito de la Física. La inseparabilidad de observador y observado con el principio de complementariedad de Niels Bohr; (1934) el principio de incerteza o indeterminación incorporado al debate por Werner Heinsenberg; (1963-1986) el sistema de Orden Explicado e Implicado de David Bohm (1988); El Paradigma Holográfico de Wilber, Bohm y Pribran (1987).

Los aportes desarrollados por Fritjof Capra (1991, 1989, 1987) que entrecruzan los planos de la física y el esoterismo: El movimiento transpersonal propulsado desde la física hacia la psicología cuyos importantes exponentes son entre ellos: Ken Wilber (1994-1991-1989), Watts (1989), Huxley (1991), Groff (1994), Sheldrake (1990) y otros. Las teorías de Caos de Ballandier (1990). En nuestro país de diversos campos del saber por autores de la talla de Miguel Martínez (1993-1990, 1982), Víctor Córdova (1984, 1990, 1986), Gustavo Martín (1994, 1990, 1984, 1983).

6. MARTINEZ, Miguel: La Psicología Humanista, 1982, p.45.

7. Los acuerdos o pactos entre las personas que se proponen en el intercambio en la relación investigativa, ya se trate de psicoanálisis o narrar la vida, encierran una dinámica interesante. Es muy difícil suprimir totalmente, a pesar de los acuerdos, la cuota de poder que cada una de las partes aporta al encuentro. La explicación que ha realizado Georges Lapassade en su obra El Analizador y el Analista, nos ha parecido bastante esclarecedora respecto a este aspecto, por lo cual esta cita muy sugerente “...Al nivel de la experiencia vivida, el paciente es como un objeto expuesto a la mirada técnica del experto y si disimula - o incluso se disimula - lo que se debe decir, la desobediencia a la regla, muy pronto desenmascarada, refuerza la culpabilidad de quien se siente, así, descubierto”. Y agrega “...El analista pasa a ser la encarnación externalizada del super yo, que vigila y juzga”. 1979, p. 53.

8. DEVEREUX, Georges: De la Ansiedad al Método de las Ciencias del Comportamiento, 1987, pp. 67-68.

9. Este aspecto ha sido ampliamente debatido por Peter Berger y Thomas Luckmann en: La Construcción Social de la Realidad, 1979. Así en la existencia cotidiana y como parte de la vida misma “...Aprehendo la realidad de la vida cotidiana como una realidad ordenadas. Sus fenómenos se presentan dispuestos de antemano en pautas que parecen independientes de mi aprehensión de ellos mismos y que se les imponen” p. 39. “...El mundo de la vida cotidiana se impone por sí solo y cuando quiero desafíos esa imposición debo hacer un esfuerzo deliberado y nada fácil”. Ibídem., p. 41. Otro autor que ha trabajado el tema ha sido Alfred Schütz en: La Construcción Significativa del Mundo Social, 1993.

10. En lo atinente al relativismo, conjugamos la misma intención de Miguel Martínez cuando expresa “...Tampoco podemos descartar totalmente la relatividad de nuestra teoría de la racionalidad: es evidente que está ligada, por lo menos, parcialmente, al decurso histórico de nuestra evolución cultural”. Ob. cit., p. 17.

11. Ibídem., p. 20.

12. DEVEREUX hace uso del término contratransferencia para designar aquellas manifestaciones que se generan en el observador, en el momento del encuentro, bien sea, analítico o de investigación. El Término contratransferencia procede del discurso psicoanalítico y es el proceso opuesto o complementario de la Transferencia.

13. Este es uno de los aspectos abordados por Devereux en su Etnopsicoanálisis Complementarista, 1972. Expresa su opinión acerca de la incompatibilidad entre la preservación de la vida y los experimentos que prosiguen la observación exhaustiva de los organismos vivos en situación experimental así, señala “...Es imposible definir operacionalmente y con absoluta precisión la motivación interna que rige el movimiento de organismos vivientes, sin matarlos”. p. 30.

14. Desde su Metaciencia, Gerard Radnitzky al hablar de este proceso dialéctico que se genera entre analista y analizado aporta lo siguiente “...El caso paradigmático en el que se cumple esta “mediación de la comprensión a través de la interpretación” lo tenemos en el encuentro psicoanalítico” citado por Raf Carballo, Juan: Fronteras Vivas del Psicoanálisis, 1975, p. 20.

15. Idem.

16. DEVEREUX, Georges: Ob. cit., p. 46.

17. GADMANN, Lucien: Las Ciencias Sociales y la Filosofía, 1972, p. 14.
18. CRAPANZANO, Vicent; Hermes Dilemma and Hamlets’ Desire - on the Epistemology of Interpretation, 1992, p.p. 1-29.19. Ibídem., p.9.

20. Ibídem., p.1.

21. Ibídem., p.11.

22. Ibídem., p.12.

24. BACHELARD, Gastón: La Formación del Espíritu Científico, 1987, p. 22.
25. MARTINEZ, Miguel: Ob. cit., p. 100.

26. DEVEREUX, Georges: Ob. cit., p. 331.
27. Ibídem., p. 20.

28. El problema del deslinde tiene importancia capital a la hora de conocer donde comienza el observador y donde el observado. Los criterios de tal separación o deslinde, según Devereux, son dos: el primero cuando se le permite decir al sujeto “y esto percibió” y el segundo, cuando el observador dice “y esto percibió”. En el encuentro de esas dos realidades espacio-temporales está el deslinde. Ibídem., p.p. 345-346.

29. Ibídem., p. 376.

30. Ibídem., p. 27.

31. Ibídem., p.p. 332-333.

32. cualquier situación que tenga como protagonista un sujeto y en objetos, ambos, humanos en plena interacción o En el encuentro pautado entre entrevistador y entrevistado, a objeto de obtener una historia de vida, es indudable que se realiza una transacción de orden complementario. La relación cara a cara presenta los mismos retos que en intercambio.

33. SARABIA, Bernabé: Documentos Personales, 1987, p. 499.

34. El proceso cognoscitivo que tiene lugar a partir de la ubicación del observador y que involucra todo en acto fenomenológico no puede perder de vista, que el sujeto que observa a un sujeto, en sí. De esta manera, en sí, es aprehendido desde y a través del filtro que contiene todas las características propias y subjetivas del sujeto que está conociendo algo que se muestra para ser conocido.

35. La subjetividad y la certeza son dos núcleos del pensar moderno. La certeza edificada para la preservación de lo real, de lo cierto de la vida y el subjetivismo nacida en contraposición de un todo cierto objetivo, son como lo designa al Tao dos pilares cuyos espacios deben permanecer para el justo equilibrio. En esta suerte de opuesto emerge lo imaginario y lo real. El sujeto que imagina lo hace para representar su realidad ante alguien, otro sujeto que también tiene imaginación y vive una realidad. Lo imaginario, carece de la certeza del método comprobatorio, solo se confronta con un “darse cuenta”, una conciencia plena de subjetividad, pero real para el sujeto que lo vive, porque lo ha creado. Es una concreción de su mente, de su razón, es su yo. Este yo, es el sujeto o estructura, sobre la cual es edificado todo lo que se muestra como producto de una gestación de las ideas, de los pensamientos, de la imaginación. A propósito de este dilema Ramón Rodríguez nos ofrece una interrogante, que pare más una afirmación “... ¿Quién sino el hacer que las representaciones sean lo que son, un estar delante, un presentar algo, son su carácter de representado, sería literalmente inconcebible?” en Hermenéutica y Subjetividad, 1993. p. 47. Su pregunta más que una respuesta elícita, en nosotros, otra pregunta ¿Es imaginario lo que imaginamos?

36. DEVEREUX, Georges: Ob cit., p. 27.


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