domingo, 30 de septiembre de 2012

DESCONSTRUCCIÓN DE UN DIÁLOGO CON LA VENEZUELA DE HOY.-






“… A pesar de las ilusiones racionalistas,
e incluso marxistas, toda la historia
del mundo es la historia de la libertad
Albert Camus (1913-1960) 1[1]
 Les dejo este trabajo, o mejor estas líneas, a aquellos interesados en saber mi versión de lo que nos sucede a TODOS...

_______

DESCONSTRUCCIÓN DE UN DIÁLOGO CON LA VENEZUELA DE HOY.-

“… A pesar de las ilusiones racionalistas,
e incluso marxistas, toda la historia
del mundo es la historia de la libertad
Albert Camus (1913-1960) 1[1]

Venezuela está polarizada, conviven en ella dos países, uno el de las siete estrellas, que se propone caminar su voluntad e ir en pos de la Libertad que le es propia. Y, otro, el de las ochos estrellas, que vive con las manos estiradas y acude en pos de la esperanza sembrada por el amo, especie de Rey Mago de turno, que se extiende hacia una eternidad donde no se vislumbran con claridad el tiempo y el sitio de llegada. O, al menos, el premio a recibir por tanto vasallaje y entreguismo incondicional. Esta separación entre hermanos, entre la gente que ostenta el mismo gentilicio y que te mira con sospecha, a ti, cuyo suelo reconoces como tuyo, como propio; ha llegado a extremos de consecuencias imponderables. Tal como lo asevera Erich Fromm “…La sociedad impone exigencias de represión amenazando con ostracismo. Quien no niega la presencia de determinadas experiencias está desubicado, no tiene cabida en ningún lugar, corre el peligro de volverse loco.”[2].

Ya ha pasado en otros países hermanos, en la Alemania de Hitler, La italia de Mussolini, la Argentina de Videla. el Chile de Pinochet, el Paraguay de Stroessner, la España de Franco, la Nicaragua de Somoza, la Colombia de Gustavo Rojas Pinilla, el Perú de Velasco Alvarado y Fujimori, la Bolivia de Hugo Banzer y el Evo Morales; el Uruguay de Aparicio Méndez, Panamá de Manuel Antonio Noriega, Brasil Humberto Branco, Rep. Dominicana de Rafael Leonidas Trujillo, Haití de Francois Duvalier.

Venezuela, la Rica Cenicienta, como dicen los gaiteros, no la ha acompañado mejor suerte: La Dinastía de los Monagas hizo de las suyas, el general José Antonio Páez tuvo un mandato de 18 años,
Antonio Guzmán Blanco con su estilo modernizador, no obstante autoritario,,Cipriano Castro-El Cabito- todos conocen el porqué del apodo; el general Juan Vicente Gómez, le sigue, Pérez Jiménez. Luego de un lapso de casi 40 años y después de un intento de golpe de Estado, Hugo Chávez- fue electo presidente, por el pueblo, pero desgobernó al país,hasta su muerte. Por ahora, la peor dictadura es la de Nicolás Maduro Moros, que ha llevado al país a su máxima devastación. Hasta hoy, es un gobierno vigente.

En nuestro caso, la sociedad que refiere el autor, antes citado, es la sociedad de venezolanos afectos al régimen, quienes se hacen portadores de la voz de Dios, que no es otra que la del Mesías por ellos reconocido, es decir, Hugo Chávez y su suplantador Nicolás Maduro, Seres ungidos empoderados por sus adláteres, para torturar, señalar y execrar a los desafectos, sus hermanos de suelo y, algunas veces, hasta de sangre. Esta forma de manifestar su proceso de adaptación a los embates de una decodificación de la cultura que no le es propia, elecita miedos ancestrales de abandono, desarraigo, exclusión, CULPA y castigo, cuestión esta, que se ven obligados a recodificar o reformular, a tenor de perder todo y quedarse en el más absoluto desamparo o volverse “loco”. Este fenómeno se explica porque, las nociones de cultura y de enfermedad mental resultan ser de la misma naturaleza. Más específicamente, parafraseando a Devereux,[3] significa que debemos ver a la cultura como un sistema estandarizado de defensas del Yo.” La Cultura y la Psique no están separadas se alimentan y retroalimentan mutuamente. De hecho, “…si definimos la cultura como la capacidad de compartir significados entre los miembros de una sociedad, como una expresión mínima al uso, tendremos que convenir que la cultura pasa por uno de sus momentos más difíciles en Venezuela.”[4] Alegre

Sin lugar a dudas, Venezuela está siendo sometida de manera irresponsable e inclemente, a trocha y mocha, a un nuevo proceso de colonización, con la diferencia que antes fue Colón, un extranjero cuyo origen aún hoy se debate y, ahora, los colonizadores son otros, pájaros del mismo nido. Estos que se comportan como recién llegados a esta tierra de gracia, tienen una larga historia de disfuncionalidad caminada y el ánimo de hacer responsables de sus desgracias ancestrales al primero que se les cruce por su camino con ideas diferentes a las suyas y, más aún, si son novedosas. Ésto último, es penado de manera contundente.

Por ello, si nos cambian la codificación de manera abrupta, sin estar preparados para esa invasión de nuevos valores, símbolos, lenguaje, códigos, costumbres y formas de vida, donde por cierto, se hace énfasis a la división de clases, entre los que tienen conocimientos y los que son deficientes, los que poseen bienes y los que no, en fin; los que son de una raza y no de otra. En este sentido, el asunto de la convivencia entre los ciudadanos se torna algo insufrible y, desde mi punto de vista, una olla de presión, que puede explotar en cualquier momento.

Al respecto, refiriéndose a la división que se ha introducido como un virus entre los venezolanos, que se arrebatan las propiedades, sin respeto a la Ley, para compensar por el asalto, sus carencias existenciales, materiales e intelectuales de bienes, Refiriéndose a este aspecto, señala Atanasio Alegre lo siguiente, “… Pero en el caso del saber, la cosa es distinta. “…Por esta razón nos resulta hoy tan difícil en Venezuela conversar con argumentos sobre cualquier tema, porque las palabras mismas han perdido su sentido eficaz.”[5]por efecto de una especie de aculturación antagonista[6] ante la cual, normalmente, se reacciona de manera negativa o inadecuada ante los elementos nuevos, provenientes de otra cultura, que no nos es afín o familiar, de maneras imprevistas y con anomias en esta postura.

Ahora bien, en esta Venezuela de trece años, hasta ahora, se ha construido un Gran Muro imaginario, como símbolo, pero real en los hechos y en lo emblemático. Ciertamente, Venezuela es un país partido en dos o más pedazos. En ella conviven dos países, en cada uno, hacen vida, por duplicidad, una suerte de organismo que han sido creados sustituir a los que ya existen y, lo más grave, es que cada uno tiene las mismas atribuciones de aquellos que intentan suplantar. Ejemplos, dos sindicatos, dos colegios médicos, dos cuerpos militares. Esta situación genera gran confusión entre los ciudadanos. de estas partes está conformada por algunos ciudadanos -que no se reconocen como totalidad y han cedido su condición de ciudadanos libres ante una ideología represiva y deleznable que los obliga a uniformar sus cuerpos e intenta, de manera reiterativa, uniformar sus pensamientos y sus almas.

En esa especie de Muro de Berlín o Torre de Babel a lo chavista-madurista y, desde donde se agitan voces coreando frases trilladas que evocan el amor a la Patria y desamor por la vida, puede suceder de todo, a razón de este proceso de desfamiliarización y despersonalización que tiene lugar. Nada más lejos de la siembra de valores que permitan exaltar la conciencia ciudadana. Pero, en esta suerte de limbo, no se reconocen los símbolos o emblemas que permiten en lo más común y natural como es eso que llamamos Patria."La idea es que no nos unamos, no hablemos el mismo idioma, no creamos que lo blanco es blanco y no rojo... Los patriotas" de ahora, actúan como enemigos propiciando conductas que conducen al extrañamiento de los unos con los otros.Intenta con mucho tino convertirnos en EL ENEMIGO.

Confieso que enfrentar esta contradictoria situación ha sido difícil, he caído en la constatación diaria de mis propios pensamientos, los cuáles cuestiono consuetudinariamente, con ánimos de despertar de esta especie de trance hipnótico con alguna respuesta plausible que, encuadre el confuso panorama que percibo desde la plenitud de todos mis sentidos. Me he preguntado, sí la realidad que percibo no será más bien que mi mente cansada desvaría y que todo el desastre que me circunda es producto del criterio incisivo y racional que me acompaña y en el cual me formé. A veces me digo: Puede ser. Otras me pregunto: ¿Acaso soy presa de un determinismo científico casi en desuso? Todo es posible, en esta era de indeterminación y liquidez donde todo se disuelve rápidamente, menos el dolor, la injusticia y la miseria. Por si acaso, aclaro, yo, como sujeto hago mía la desconstrucción que, Unamuno[7] hace al <cogito ergo sum> de Descarte[8], para desde allí alzar mi voz y gritar o manifestar que mi perceptiva existencia ve y siente ésto o aquello, que eso es mío, muy a pesar de lo que observen y piensen esos otros, que también existen y me observan y se observan.

Estas cavilaciones me preocupan mucho má,s porque me veo confundida y tratando de dudar, por doloroso que eso sea, de lo que experimento como real e ineludible, EL DESASTRE QUE ME RODEA.

Y me lo repetí en la intimidad confundida de mi mente, que en la cotidianidad se hace amarga e incisiva y, también se presenta ante mi, asqueada por el mensaje diabólico diseminado en el espacio de la convivencia y en los lugares comunes que, cada vez son menos y, más lejanos a la vida natural.

Es por la injusticia pensé, es tanta grosería deambulando lo que lo que ha ocasionado todo este desvarío. A lo mejor es porque la justicia- su antónima- está secuestrada en el mundo, y, su antónima campea por sus fueros con una libertad que espanta la racionalidad.Quizás en alguna caverna secreta y de difícil acceso esto sucedió y lo vemos hoy.

Y, es que , ciertamente, la injusticia a causa de una justicia maniatada por el PODER está de vacaciones y, por ello, es poco oportuna y puntual.

¡Ah! es eso! Y entiendo puede ser eso y mucho más, no lo sé.
Lo que sí sé es que la vida de los otros y la vida mía se parecen en la decepción.Así termino hablando sola y ostentando una locura cuerda que necesito cerca.

Tropiezo con alguien , de otos país que me critica...Es el efecto de la jungla que describo para reírme primero y después pensar: que suerte la de este majo, que al parecer, vive en Uruguay. Acaricio la idea con el Uruguay en la mente. Uruguay, que seguro ese lugar es mejor que este y, a lo mejor, sólo a lo mejor, la vida vale más que acá. Te aclaro, vivo en Venezuela, donde la máxima que se impone es Patria, Socialismo o Muerte. Eso quiere decir que para tener Patria tienes que pertenecer al Socialismo o de lo contrario te toca la muerte anticipada- o mejor dicho sentenciada-. Acá todo el día se pierden vidas a centenas. Todos nuestros fines de semana son partes de guerra. Y, todo esto sucede en parte por la renuencia del gobierno-que dice amar a los pobres, de retirar las armas de la calle, esas que son de uso libre en manos de los malandros armados que mantienen en ascuas a los ciudadanos de a pié. Es decir, que el ciudadano común es atacado a mansalva y el garante del orden no hace nada para parar la matanza de niños, jóvenes y, hasta ancianos. Robo, ultraje, secuestro, violación, narcos y corrupción deambula por las calles-de día y de noche- ergo las 24 horas del día y todos los días de la semana y los 12 meses del año y en eso llevamos casi 19 años.

¿Qué pasa con nuestros hogares?

Muy sencillo, nuestras casas se han convertido en celdas donde vivimos presos y sólo visitamos la ciudad, para ir a trabajar o para buscar alimentos y medicinas, porque la vida obliga ....

Y la vida siempre obliga a la muerte....al menos en Venezuela...

Rnj/2000 y tantos años.....

“…El orgullo engendra al tirano. El orgullo, cuando inútilmente ha llegado a acumular imprudencias y excesos, remontándose sobre el más alto pináculo, se precipita en un abismo de males, del que no hay posibilidad de salir.” Sócrates


[1] Albert Camus.
[2] Fromm, Erich: Sobre la Desobediencia. Barcelona, Editorial Paidós, 2002, p.39
[3] P.11
[4] Atanasio Alegre
[5] Atanasio 115


No hay comentarios:

Publicar un comentario